Jose Mourinho lleva semanas bajo sospecha en la prensa británica. Desde diversas latitudes del país se han lanzado informaciones que comprometen la unión entre el cuerpo técnico y los futbolistas: el peor de los escenarios imaginable por un técnico. Primero saltaron las declaraciones en la que Paul Pogba cuestionaba el estilo defensivo con el que juega el Manchester United, más tarde el entrenador le quitó la capitanía al francés. Y, después, se ha filtrado un presunto motín de un notable grupo de futbolistas.
Antonio Valencia, lateral y capitán del conjunto de Old Trafford ha susurrado el último síntoma de esa cacareada fractura clicando al botón de 'Me gusta' a un comentario de un aficionado que abogaba por el despido del portugués en la redes sociales. La crisis de resultados del equipo ha detonado todo esto y la rumorología sobre la vuelta al trabajo de Zinedine Zidane ha terminado por redondear la teoría de la conspiración. Algunos rotativos han publicado que si este sábado perdía o empataba ante el Newcastle su contrato sería rescindido.
Pero, claro, en medio de esa marejada figura una jugosa indemnización firmada por ambas partes si se da una ruptura del acuerdo y Mourinho no parece querer dar su brazo a torcer fácilmente. Sería su segundo despido en la Premier (primero la sacó de circulación el Chelsea). Como particular respuesta a este huracán mediático, 'The Special One' convocó este viernes una rueda de prensa a las ocho horas (de la mañana) y respondió a todas las preguntas con locuciones de menos de cinco palabras. Una jugada llamada a provocar y desafiar a los diarios que han esparcido informaciones que ponen en evidencia guerras internas.
Pues bien, con todo ese background, con la eliminación de la Copa de la Liga ante un 'Segunda', el tortuoso devenir liguero y el empate en casa ante el Valencia -en la segunda jornada de la Liga de Campeones-, el United llegó a ir perdiendo por 0-2. El equipo que dirige Rafael Benítez, que vuelve a viajar en la parte baja de la tabla, se disparó entre las dudas y la indolencia de los locales para soñar con una catarsis que tendría lugar en el 'Teatro de los Sueños'.
Había apostado Mourinho por Pogba -el rebelde que pidió ir al Barça en verano- y terminó recurriendo a Alexis Sánchez, una pieza muy en desuso en los últimos partidos. Todo ello para levtanar los goles del Newcastle que retrataron la falta de compromiso de los futbolistas de Manchester. El canario Ayoze Pérez inauguró la tragedia en el minuto 7 con una asistencia hacia Kenedy y, en el 10 de juego, Mato -sin marca- batió a De Gea. Para que el infierno se hiciera presente y el empleo de 'Mou' y de su cuerpo técnico pendiera de un hilo -según las informaciones-.
El combinado favorito estaba bloqueado y decidió el técnico inyectar el hambre de legitimidad de Sánchez. Y el chileno respondería con creces. Salió en el segundo tiempo y logró lo que le fue ordenado: generar un incendio. Antes, en el minuto 19, Mata había entrado por el central Bailly y en el 45 Fellaini compareció para sustituir al juvenil McTominay. La irrupción del chileno, por Rashford, cambiaría la dirección del viento y aportaría desborde. Mata y Martial lo amortizarían para empatar a falta de un cuarto de hora. Y el propio Alexis sellaría el agónico 3-2 en el minuto 89. El testarazo de 'El niño maravilla' devolvió el aire a todos los presentes.
Mourinho, en cambio, acudió a la sala de prensa victorioso. Con el tono distante y arrogante que le caracteriza, parecería estar deseando que se confirmara la remontada paracallar unas cuantas bocas. "Mis jefes me renovaron hasta el 2020 y yo no les puse una pistola para que lo hicieran. Me renovaron porque querían. Tengo 55 años y nunca vi una persecución similar a un hombre", proclamó cuando fue preguntado por su continuidad.
"Tengo que estar preparado para esto. Es demasiado. En el fútbol hay maldad y una caza al hombre. Pero esto es mi vida y lo que amo. Me voy a Londres esta noche y si llueve allí será mi culpa y si hay algún problema con el Brexit también será mi culpa", reflexionó, desafiante, un preparador que volvió a criticar en público a sus jugadores. De Rashford dijo que "estaba sin ilusión en el campo" y de McTominay explicó que "parecía asustado". El show, de momento, va a seguir en la sede de los 'Red Devils'.