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El Barcelona se relaja en Mestalla y también pincha con el Valencia | 1-1

J8: 1-1

Diego García | Domingo 07 de octubre de 2018
Los catalanes jugaron a medio gas salvo media hora y lo pagaron con la cesión del liderato. Por Diego García

El partido grande de la jornada octava de LaLiga sorprendió al Valencia a un punto de los puestos de descenso y al Barcelona desprovisto del liderato que había ciudado de manwera irregular desde que arrancó el curso. La cita se desarrollaría en Mestalla, coliseo repleto de aficionados, bajo las urgencias de los locales y la presión que recayó sobre los hombros del candidato a todo. Los dos conjuntos necesitaban una catarsis para mejorar su convicción en el campeonato de la regularidad y las fechas reservadas para las selecciones nacionales les permitiría salir con todo lo disponible a esta batalla de altura.

Marcelino García Toral decidió prescindir de Rodrigo y desplegar un 4-4-2 con carrileros largos -Piccini y Gaya-, Parejo como organizador, Guedes y Soler -sentó a Coquelin- en el rol de llegadores, y Gameiro y Batshuayi en la jurisdicción rematadora. Ernesto Valverde, por su parte, matizó las rotaciones y devolvió la titularidad liguera a Sergio Busquets y Lionel Messi. Usó a Semedo y Vermaelen para suplir a los lesionados y repitió con Arthur como interior y Coutinho en el papel de tercer atacante. Dembele y Arturo Vidal debían esperar turno, por mor de la querencia de más pelota azulgrana.

Alzó el telón el enfrentamiento con el examen a las flaquezas defensivas compartidas como uno de los parámetros nucelares. Y no se había consumido el segundo minuto cuando Guedes forzó un saque de esquina desde su perfil izquierdo. Parejo ejecutó el lanzamiento desde la esquina hacia el primer poste, donde Vermaelen y Piqué realizaron despejes decrépitos que regalaron a Garay el 1-0. El argentino empujó la pelota a la red, en soledad y desde el segundo poste. Toda una traca como prólogo, pues otra transición del luso y otro error de Piqué desembocaron en el zurdazo raso y cruzado de Batshuayi que salvó Stegen -minuto 6-.

Un latigazo de Kondogbia desde la frontal, desprovisto de marca, lamió la madera. No había tomado temperatura un gigante catalán descentrado en su retaguardia y que pretendía congelar el tempo por medio de posersiones horizontales. La verticalidad tras robo de los levantinos rebosó al estilo visitante en el cuarto de hora inicial. Sólo la lesión muscular de Guedes enfrió la amenaza latente en vuelo de los valencianistas. El luso fue sustituido por Cheryshev, por lo que no mutaba la idea de aplicar velocidad y ardor a cada iniciativa. El ruso se estrenaría con una carrera facilitó el taconazo de Batshuayi y que terminó en los guantes de Stegen por el disparo desde la frontal del punta belga.

La escasa implicación defensiva de los atacantes blaugranas permitía espacios para que el modelo de encierro y contragolpe valenciano funcionara. Y quedara desnudada la debilidad de la última línea del vigente campeón. Neto estrenó actividad en el minuto 21, con una de las asociaciones corales más brillantes del combate hasta ese punto. Messi culminó el movimiento con un disparo centrado. Y eludiría el argentino la búsqueda de superioridad por la banda de Coutinho y Alba -única vía de avance- paradesafiar a la superpoblación central. Trazó una pared con Suárez colando el cuero entre las piernas de Kondogbia y descerrajó un cañonazo que empató tras tocar en el palo -minuto 23-. 'La Pulga' emergió para rescatar el bloqueo de sus homólogos.

Subiría líneas el Barcelona de forma coordinada, con un renacer en lo relativo a la concentración táctica, y se adueñó del tempo. Cuando todos sus peones trabajaron, juntando filas en una presión valiente, el escuadrón valencianista se recluyó, incapaz para no concatenar pelotazos sin dirección. Con ese paisaje se atravesó la media hora. Los locales acumularían imprecisiones y se fueron difuminando en la medular, a pesar de la orden de Marcelino de alternar salidas combinativas con el adelantamiento del dibujo que trompicara la placidez en la circulación culé. Le empezaba a faltar oxígeno a una resistencia che constreñida a la frontal de su área.

La conducción hasta la agonía del contrincante, en la persecución del toque ajeno, exigió mentalización sufridora a un Valencia que salió a flote y cuando se estiró conectó un chut demasiado cruzado de Gayá -minuto 40-. El marcaje sobre Parejo nubló a los levantinos, pero sacó la cabeza Batshuayi y Gameiro como faros distribuidores para alimentar el frenesí de Soler y Cheryshev. Sin bien su producción ofensiva se redujo al mínimo. Y deshizo el nudo táctico oponente el sistema del Turia para ganar el intermedio. Parecería que el defensor del título quería jugar un partido largo en el que el cansancio del sujeto pasivo le abriera puertas para decidir el reparto de puntos.

Al descanso, la tarjeta estadística expuso el 74% de posesión visitante y el 6-3 en llegadas en favor de los valencianistas, un retrato del choque visto entre verticalidad y horizontalidad controladora. La incomodidad creciente local provocó que el técnico asturiano decretara la negación del encierro y la tratativa por discutir el monólogo con la redonda de los catalanes. Y un remate con el exterior de Cheryshev desde la frontal de Stegen inauguró el segundo acto desde ese presupuesto -minuto 48-. Responderían Coutinho y Messi con sendos envío desde el pico del área que atrapó Neto. Se había equilibrado la relación de fuerzas.

Desafió, entonces, el adelantado once che a la precisión en el pase rival. Arriesgó dejando espacios a su espalda y Parejo y Batshuayi legitimaron la maniobra colectiva con dos lanzamientos -minuto 58-. Generó recuperaciones consectuvias en campo visitante y Gameiro probaría suerte en el 61. Padecía el Barça una nuevadesconexión mental. La intensidad apretó a los culés, cada vez más imprecisos, contra su portería. Batshuayi crecería cada vez más, desahogando a sus compañeros de un despliegue defensivo menos laborioso. Y el centrocampismo se había extendido al tiempo que Rodrigo era inyectado a la inercia por Gameiro -cansado-.

A falta de 15 minutos los de la Ciudad Condal no habían despertado y su ritmo proseguía demasiado pausado. Messi y Coutinho estaban desconectados de sus centrocampistas y sus ayudas tras pérdida no llegaban a tiempo, dejando a Piqué, Vermaelen y Busquets en un par de manos a mano con los puntas valencianos. Una falta por encima del larguero y lanzada desde larga distancia por Lionel supuso el único acercamiento con finalización culé de este largo intervalo de hielo. Su bajada de revoluciones les negó la claridad, pegada y profundidad del primer tiempo.

Coquelin saltaría al verde por Kondogbia, Dembele por Coutinho y Rafinha en lugar de Arthur -de más a menos-. Messi y Cheryshev intercambiarían zurdazos fútiles en el nacimiento de la recta postrera -minuto 83-. El cansancio se convirtió en el escenario sobre el que se desarrollaría el epílogo, con la multiplicidad de fallos en el tino que eso conlleva. La incertidumbre añadida, ya que el empate no valía a nadie, confeccionó un asedio del agotado ataque visitante revestido de contrarreloj. Y, como en jornadas precedentes, el respingo del coloso no dio fruto. Para ceder el liderato con toda justicia ante el atrincheramiento levantino que limpia algo su horizonte.

- Ficha técnica:

1 - Valencia: Neto, Piccini, Garay, Gabriel Paulista, Gayà, Carlos Soler, Parejo, Kondogbia (Coquelin, m, 79), Guedes (Cheryshev, m.11), Gameiro (Rodrigo, m.67) y Batshuayi.

1 - Barcelona: Ter Stegen, Semedo, Piqué, Vermaelen, Jordi Alba, Rakitic, Busquets, Artur (Rafinha, m.88), Coutinho (Dembelé, m.84), Messi y Luis Suárez.

Goles: 1-0, m.2: Garay. 1-1, m.23: Messi

Árbitro: González González (comité castellano-leonés). Amonestó por el Valencia a Carlos Soler y Parejo y por el Barcelona a Luis Suárez y Coutinho.

Incidencias: partido disputado en Mestalla ante 46.249 espectadores.

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