La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha firmado el decreto de la convocatoria de elecciones andaluzas anticipadas para el 2 de diciembre y la disolución del Parlamento autonómico.
Previa deliberación del Consejo de Gobierno extraordinario, la presidenta ha firmado el decreto que regula ambas decisiones que establece la ley electoral. Así las elecciones quedan fijadas para el domingo 2 de diciembre, con lo que campaña electoral en la medianoche del 16 de noviembre y finalizará el 30 del mismo mes, con los que el 1 de diciembre será el día reflexión.
Este "acto de responsabilidad" obedece, según la presidenta andaluza, a "la falta de estabilidad", derivada de la retirada de la ruptura del pacto de investidura suscrito con el PSOE por el incumplimiento de las medidas de regeneración democrática. En su opinión, Andalucía necesita "un horizonte despejado" y, por ello, ha tomado esta decisión que comunicó en primer lugar, según ha dicho, al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con quien ha asegurado que mantiene una "comunicación muy buena
Sin embargo, muchos creen que el motivo oculto del adelanto electoral tiene más que ver con los escándalos de corrupción que salpican al PSOE andaluz, el último de ellos, conocido hoy mismo, después de que el líder del PP andaluz, Juanma Moreno, revelase un atestado de la UCO en el que se recogen 12 "juergas", en las que miembros de una fundación de la Junta andaluza se gastaron 24.000 euros en prostíbulos.
Con este adelanto Díaz se asegura unos comicios autonómicos "con acento andaluz" y separados de otras citas con las urnas, como las europeas, las generales o las catalanas. Una pretensión que la presidenta andaluza consideraba imprescindible para evitar la "contaminaciones" exteriores. "Celebrar elecciones en marzo supondría un obstáculo, vista la proximidad de elecciones como las municipales y las europeas", ha recordado Díaz, que ha apostillado: "Estas elecciones son importantes por si mismas, aunque para otros sea un peldaño para alcanzar otros objetivos".
Durante su intervención ha insistido en la imposibilidad de sacar adelante el proyecto de presupuestos para el 2019 porque Cs "ha segado la posibilidad" al romper el pacto por razones que no ha querido entrar a valorar.
Respecto al resto de las formaciones políticas, ha dicho que el PP no ha querido "aprobar nunca ningún presupuesto", mientras que Podemos "no ha querido nunca comprometerse" y de Izquierda Unida ni ha querido hablar porque "aritméticamente no es relevante y ha decidido disolverse en el seno de Podemos", con lo que no tiene "autonomía política".
Sobre el hecho de que haya esperado un mes tras la ruptura del pacto de investidura antes de firmar el decreto de disolución, ha indicado que ha preferido esperar para "no poner en peligro" la aprobación de leyes tan importantes, como las de Igualdad o la de lucha contra el Cambio Climático. Pero tampoco ha querido "prolongar" la legislatura porque cree que no sería bueno "ni para Andalucía, ni para nadie".
Sobre la esperada presencia de líderes nacionales durante la campaña electoral, les ha pedido que no vengan a "ofender" a los andaluces y que ofrezcan a esta tierra el "respeto" que merece, de forma que hablen de Andalucía.
Preguntada si se siente "frustrada" por haber tenido que adelantar los comicios, ha dicho: "Yo estoy feliz como presidenta y quiero lo mejor para mi tierra". Ha insistido en que Andalucía "no merece tener la inestabilidad que hay en el resto de España" y ha precisado en que se trata de un anticipo "técnico" para no "perder tiempo" y poder aprobar lo antes posible los presupuestos del 2019 permitiendo "abrir un nuevo y positivo ciclo económico" en la comunidad.
Respecto a si ha pretendido evitar con el adelanto su comparecencia ante la comisión de investigación de las tarjetas de la Fundación Andaluza para la Formación y el Empleo (Faffe), Díaz ha eludido pronunciarse y se ha remitido a las declaraciones realizadas hoy al respecto por el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios.