Andalucía acudirá el 2 de diciembre a las urnas con la gran incógnita de los pactos postelectorales, con un gobierno que dependerá con toda seguridad de la suma de escaños, lo que hace prever una intensa negociación tras los comicios en la que el panorama nacional también influirá en gran medida.
La presidenta, Susana Díaz, convoca elecciones por una falta de estabilidad, pero la oposición, incluido su socio de investidura hasta hace poco, sostiene que el adelanto se debe a su "miedo" al calendario judicial, por la próxima sentencia de los ERE y la comisión de investigación de la FAFFE.
El PSOE andaluz, que se ve a si mismo como un partido "fuerte, sólido y conectado a la sociedad", tratará de convencer a los votantes de que se necesita "un nuevo tiempo" para apuntalar la estabilidad con un clima económico y social "más esperanzador" tras haber logrado sortear los efectos más duros de la crisis.
El PSOE gobierna Andalucía de manera ininterrumpida hace 37 años
Los socialistas confían en que Ciudadanos "pesque" más del caladero de votos del PP que del PSOE, de modo que puedan seguir sumando tras los comicios frente a un eventual acuerdo postelectoral de PP y Cs, o de Cs y el PP si se produjera el "sorpasso". Además, aprovechando que Izquierda Unida -por primera vez desde 1986- no acudirá a las urnas con sus siglas sino bajo el paraguas de la confluencia Adelante Andalucía, el PSOE ya ha hecho un llamamiento a los votantes de la federación de izquierdas para que se sumen a su proyecto. El escenario que no contemplan en ningún caso en este momento los socialistas es un pacto con Adelante Andalucía.
Para el PP, las elecciones andaluzas del próximo 2 de diciembre servirán de primer test para evaluar si hay "efecto Casado" y serán una prueba de fuego para el líder de la formación en la comunidad, Juanma Moreno, a quien unos malos resultados dejarían en una situación complicada tras apoyar a Soraya Sáenz de Santamaría.
Moreno aspira a arrebatar a Susana Díaz la Presidencia de la comunidad, la única en la que no ha habido alternancia en el gobierno en cuatro décadas, pero es consciente de que para ello necesita a Ciudadanos, ya que sus opciones de llegar a San Telmo pasan por la suma de escaños de ambos partidos.
La preocupación de los populares parte de otro escenario posible: un PSOE que se mantenga fuerte y un PP en caída a costa de la subida de Ciudadanos, incluso con la posibilidad de un temido "sorpasso"
A nivel interno, Moreno librará otra batalla después de alinearse sin titubeo con Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias que se celebraron en julio, por lo que otro mal resultado (en 2015 pasó de 50 a 33 diputados) dejaría en el aire su continuidad.
Adelante Andalucía, la coalición que encabezan el tándem Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, líderes de Podemos e IU, se presenta a los comicios andaluces como nuevo actor político con el objetivo de ser la alternancia al PSOE-A, de acabar con su hegemonía, y de frenar a la derecha, al PP y Ciudadanos. La "nueva" formación política, de izquierdas, ecologista y andalucista, tiene meses de vida, un programa electoral recién aprobado y una amalgama de siglas que opta a ser la alternancia o forzar al PSOE a tener que pactar tras los resultados.
La coalición afrontará las elecciones con una expectativa cuyo suelo se sitúa en los 20 diputados (15 Podemos y 5 de IU), pero sus dirigentes aspiran a más, buscan ser la alternancia y confían en el "efecto multiplicador" de la unión de partidos, aún sin cuantificar, aunque algunas fuentes lo sitúan en unos 25 diputados.
Por su parte, Ciudadanos llega a la cita electoral con el bagaje de haber sido socio de investidura de Díaz y con el vaticinio de un gran crecimiento según las encuestas, a la vez que huye del papel de "bisagra" en el que esos sondeos le sitúan inevitablemente.
Ciudadanos rompió el pacto con el PSOE a principios de septiembre y desde entonces no le han faltado "novios" pensando en el próximo escenario postelectoral
Junto a su desconfianza del PP, Ciudadanos ha dejado claro en estas semanas su distanciamiento del PSOE, al que ha acusado de "no cumplir" por no querer abordar la supresión de aforamientos prevista en el acuerdo de investidura.