Pau Gasol está a punto de empezar otra temporada en la NBA. Lo hace con la mente puesta en los objetivos que se han planteado en unos Dan Antonio Spurs en transición y que parten como secundarios en una Conferencia Oeste en la que Warriors y Rockets parten como muy favoritos. El ala-pívot catalán, que volverá a ser suplente en este curso, tiene claro que debe disfrutar cada momento sobre la cancha y en el camarín tejano, porque no le queda mucha gasolina.
Esta percepción le ha llevado a efectuar una reflexión en la que ha empezado a esquivar la opción de retirarse en el Barcelona, una de sus metas planetadas tras haber tocado el cielo con los Lakers. "No sé si volveré a España. Cada vez que acumulo años y temporadas se reduce la posibilidad de volver a Europa o al Barcelona", confesó un jugador que tiene 38 años y que es sabedor de la presión biológica que acabará afectando a su rendimiento.
Por ello, Gasol proclamó que "quiero aprovechar cada temporada que juego, pero está claro que llegará un momento en que decida si sigo o vuelvo. De momento tengo dos años de contrato y mi ilusión es cumplirlos. Tendría 40, no estaría mal despedirme en unos Juegos Olímpicos con otra medalla". Aún así, este punto contrasta con otra de sus presunciones expresadas. Y es que Pau no interpreta como seguro comparecer en el Mundial de 2019.
"Queda muy lejos", regateó antes de aclarar que "la ilusión de poder jugar un Mundial es muy grande, pero de momento me centro en la temporada y como he hecho en los últimos años veremos cómo estoy físicamente para poder tomar esa decisión". "Cuando llevas tantos kilómetros recorridos hay que ser inteligente porque todos tenemos una fecha de caducidad. La experiencia es un grado, ahora quiero aprovechar mis virtudes. Y mi edad la veo como una gran ventaja. Un jugador más joven o inexperto no sabe cómo llevar ciertas cosas o no sabe cómo cuidarse en algunos aspectos, por eso pienso que es una ventaja", puntualizó.
En la atención a los medios ofrecida este viernes, el emblema del deporte nacional explicó que guarda en alta estima a Luka Doncic. Sí, creo que será una estrella. Tiene todos los números y ahora tiene que demostarlo año tras año durante un tiempo. Doncic tiene todas las condiciones para ser un jugador diferencial, una estrella y marcar una época dentro del baloncesto". Y le pusieron sobre la mesa la actitud de Rafael Nadal ante la riada que ha afectado a Mallorca.
"Nadal siempre hace las cosas de corazón, que la gente diga lo que quiera. No he podido hablar con él, pero quiero alabarle por ese gran gesto, por esa empatía y sensibilidad a lo que está sufriendo su isla. Él está ayudando en lo que puede", aseguró sobre su amigo, de quien remarcó que valora que haga "siempre las cosas que siente, las que llegan al corazón y que independientemente de lo que diga la gente, las haces porque crees en ellas". "Hay que hacerlo así", zanjó.
Ya dentro de lo estrictsmente relacionado con su inmediatez, Gasol está inmerso en un equipo que enfrentará en los meses sucesivos una sensación de navegar en un desierto. Porque en este mercado estival han perdido a buena parte de la estructura que quedaba de la plantilla que consiguió el último anillo en la dinastía germinada por Gregg Popovich. Las salidas de Kawhi Leonard, Manu Ginóbili, Danny Green y Tony Parker han dibujado una incógnita notable.
Serán LaMarcus Aldridge, Rudy Gay, DeMar DeRozan y Pau Gasol los que tendrán que tirar del carro. Porque a los tejanos también se les ha puesto en contra su gran apuesta. La franquicia de El Álamo había apostado por Lonnie Walker IV (número 18 del draft) y, sobre todo, por Dejounte Murray. Los dos brillaban como parte del backcourt joven y energético. Y ambos se han lesionado de gravedad. El primero sufrió un desgarro de menisco en la rodilla derecha -la misma que se dañó en UCLA- y el segundo, por su parte, se desgarró el ligamento cruzado de la rodilla diestra. El base, llamado a liderar la transición, no tiene fecha de vuelta ni plazos de recuperación. Las nubes ya están sobre San Antonio.