Opinión

Un retrato de España

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 13 de octubre de 2018

El día 12 de octubre sigue siendo especial. Nos retrata a todos. Más que el día de la Constitución, el día de España y de la Hispanidad es el momento idóneo para tomar el pulso a la nación, al país llamado España. El viernes no fue una excepción. El desfile militar empezó con el abucheo al “ocupa” Sánchez. Dio ánimo a muchos españoles que están hartos de un Gobierno sinsentido. Hasta los medios oficiales tuvieron que reconocer las críticas reiteradas del público, pero trataron de disminuir su importancia alegando que fueron sólo “algunos ciudadanos”. Sucedió lo que el gobierno temía, quizá por esto prefirió desplazar el desfile de la Plaza de la Lealtad a un monumento improvisado y más alejado del público. Sánchez se retrató bien: llevó el desfile lejos del pueblo y despreció a la nación, al rey y a los caídos en defensa de España.

Los medios de comunicación también se han retratado. Pocos, muy pocos han retransmitido el acto central en vivo. De hecho, la Primera de TVE y RNE eran prácticamente las únicas que lo retransmitían en directo, pero no por esto son merecedores de alabanzas. Los comentarios que han hecho los periodistas lo único que mostraron es su gran ignorancia agravada por sus desganas de informarse sobre cualquier cosa, desprecian todo lo va más allá de los limitados intereses de los partidos en poder. El conductor de la retransmisión de TVE llamó al desfile “la parada”, al estadio Santiago Bernabéu “la ciudad deportiva” de Real Madrid, y confundió la época de Isabel II con la guerra de la Independencia. Desgraciadamente, no salen mejor parados los medios privados que en días laborables se le llena la boca de lemas nacionales, pero el día tan señalado se han ido “de puente” y cedieron el espacio mediático a los doctrineros de Sánchez.

Los abucheos a Sánchez, la manifestación multitudinaria en Barcelona y algunas que otras banderas nuevas en los balcones son, por fortuna, señales de que la sociedad española requiere algo más que las palabras de los partidos políticos. No puede ser el presidente del gobierno de España un señor tan ridículo como el “doctor” Sánchez, tan ignorante y arrogante que hasta es capaz de ponerse al lado del Jefe de Estado para usurpar su puesto.