La Fiscalía General del Estado se encuentra ultimando su escrito de conclusiones provisionales sobre el caso del 1-O, en las que mantendrá la acusación de rebelión que pesa sobre los separatistas presos.
Aunque la decisión no está tomada todavía, el Ministerio Fiscal baraja solicitar penas de entre 15 y 25 años de prisión para 5 de los 25 dirigentes independentistas que fueron procesados por el juez Pablo Llarena. Se trata de los exconsejeros Jordi Turull, Josep Rull, Joaquim Forn, Raül Romeva y Dolors Bassa. Otro grupo de procesados serán acusados por el tipo delictivo básico de rebelión: Carme Forcadell, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.
Según informa ABC, el organismo que encabeza María José Segarra considera a Oriol Junqueras el líder del levantamiento, por lo que pedirá para él la máxima condena posible: hasta 30 años de cárcel.
Un tercer grupo de encausados lo integran tres exconsejeros a los que la Fiscalía no prevé acusar de rebelión pero sí de malversación: Meritxell Borràs, Carles Mundó y Santi Vila. En este caso, los exconsellers harían frente a penas de entre 6 y 8 años de prisión.