El parón para la disputa de los partidos de las selecciones nacionales siempre es tiempo de respiro y de reflexión para los entrandores de clubes. El primer apartado, el de la desconexión, es más preponderante en aquellos que tiene a sus equipos bien instalados y asentados después de tres meses, mientras que la obligación de repensar la obra corresponde a aquellos que no están logrando seguimiento en sus vestuarios. Julen Lopetegui, los hermanos Kovac (Bayern) o Ernesto Valverde están en este segundo grupo.
El que no tiene deberes es Pep Guardiola. El preparado del City viene de ganar la Premier League con estadísticas históricas y en esta temporada ha encauzado su titubeo continental para volver a la cima liguera. Por ello, el catalán se ha permitido participar en el Festival del Deporte de Trento (norte de Italia), organizado por el diario italiano La Gazzetta dello Sport. En ese evento ha recordado la filia que siente por el balompié transalpino desde que era futbolista -incluso antes de probar suerte en el Brescia-.
Pero lo que ha quedado registrado y por lo que le congregaron a esa charla es para desgranar su proceso legendario en el Barcelona. Para que analizara y compartiera su pivilegiado punto de vista sobre esa etapa -de 2008 a 2012- en la que revolucionó los cimientos del fúbtol en las grandes ligas. Ese periodo de tiempo en el que elevó una filosofía de juego a cotas que parecían impensables, llevándose, por el camino, un inigualado 'sextete'.
Una publicación compartida de Leo Messi (@leomessi) el 27 Abr, 2018 a las 12:22 PDT
"Las dos veces que ganamos la 'Champions' con el Barcelona las ganamos con siete jugadores de la cantera, como Xavi, Iniesta, Valdés, que entraron en el Barça con 7 u 8 años. Era una combinación de estrellas, estas cosas pasan una vez en la vida", avanzó en su diagnóstico un Guardiola que tras pasar por el Bayern y trabajar en Manchester confiesa que siente una mezcla de "nostalgia" y de "alegría por haber disfrutado" de aquellos años cada vez que ve fotos de esas fechas.
Y explicó el arquitecto del juego combinativo del actual siglo las claves sintéticas del éxito. "El club tuvo confianza en mí, que venía de las categorías inferiores, y jugadores que tenían afinidad. Teníamos dinero para comprar a grandes jugadores y al mejor futbolista del mundo, con diferencia (el argentino Lionel Messi)", ha subrayado el ex internacional con España y parte nuclear del Dream Team que ideó Johan Cruyff como germen de lo venidero.
"Eso pasa una vez en la vida. Me da nostalgia ver eso (imágenes de sus éxitos en el Barcelona) y alegría por haberlo disfrutado. En veinte años si seguimos leyendo nuestra historia en los libros será bueno, algo habremos dejado", señaló sobre su mejor trabajo como entrenador. Sobre la cosecha de dos Ligas de Campeones, dos Mundiales de clubes, dos Supercopas europeas, tres Ligas españolas, dos Copas del Rey y tres Supercopas de España en un lustro.
Tras hacer hincapié en la "constancia" del vestuario y la "confianza" de la directiva, Guardiola quiso hacer un párrafo destacado sobre Lionel Messi. Considera el entrenador que el argentino es "un animal competitivo, feroz" y que "odia perder". Le ve como fundamental en aquel colectivo perfectamente engranado. "Él y Cristiano Ronaldo llevan 10 años marcando 50 goles por año, es increíble. No es un año, es un año y más, más, más", amplió. Pero deslizó que su influencia sólo funciona "si el equipo le acompaña en los grandes eventos". Quizá en una refrencia a su diverso rendimiento en el Camp Nou y en Argentina.
Finalmente, pasó Pep por Cfuyff y por la actualidad. Del neerlandés aseguró que fue quien le ha "abierto los ojos". "Cruyff nos ayudó a entender el fútbol de manera distinta. Ganábamos y nos explicaba por qué ganábamos, y cuando perdíamos igual. Nos hizo enamorar de este juego". Y en torno al presente se restó favoritismo en Champions. "Nuestro mejor éxito como club fue una semifinal, en 2016, en toda nuestra historia. No sé si estamos preparados, no tenemos historia atrás para decir si estamos a la altura. Honestamente no lo sé. (Entre los más preparados están) el Madrid, el Barcelona, el Juventus con Cristiano dio una señal de que este año quiere la copa. Cada año está más cerca. El Atlético juega en casa y siempre lo hizo bien en los últimos años. Yo espero poder estar allí", se despidió, acompañado por Carlo Ancelotti y Arrigo Sacchi.