"¿Desilusionado por no ganar? ¿Con la temporada que llevo? ¡Qué va! Habría estado triste si hoy directamente hubiese reventado por ahí y me hubiese tenido que bajar, pero la verdad es que entre las posibilidades del día contaba con que hoy podía suceder esto. Solo puedo estar satisfecho con mi temporada 2018 y con este maillot arcoíris que llevo", declaró Alejandro Valverde después de haber finalizado lejos de la cima su participación en Il Lombardia.
La 112ª edición del último 'monumento' ciclista del calendario deparó un undécimo puesto para el murciano, que estrenaba el maillot arcoiris en una clásica después de haber ganador el Mundial de Innsbruck en septiembre. El trazado de 241 kilómetros desplegado las localidades de Bérgamo y de Como fueron demasiado para un competidor que llevó al límite sus 38 años en esta temporada para el recuerdo. El curso en el que cumplió el objetivo existencial de ser oro mundial.
"He notado un poquito el cansancio. Realmente no me he encontrado mal. He estado cerca de los mejores, sufriendo y peleando en esas últimas subidas, pero había que ser conscientes de que los rivales también están fuertes y llegaban seguramente mejor que yo", analizó sobre su rendimiento coyuntutal en esta pomposa prueba transalina. Pero el español evidenció que no tiene nada que reprocharse por llegar fundido a estas alturas. Ni mucho menos.
Por el camino tuvo que atravesar el Tour de Francia apoyando a Nairo Quintana y trabajando para guardar energía con el fin de pescar algún triunfo de etapa para el Movistar, peleándose con escaladores y velocistas. Lo mismo le ocurrió en la Vuelta a España, donde el desplome del colombiano terminó por colocar todos los focos sobre él hasta que la anatomía dijo basta, muy al final del recorrido. Y ese esfuerzo bien pudo haberle mermado en la prueba en ruta de los Mundiales. Pero su clase prevaleció.
Tanto es así que su cosecha global del año le ha permitido finalizar 2018 como el mejor ciclista. Con el resultado registrado en el Giro de Lombardía del pasado sábado ha acumulado un total de 3.963 puntos en el UCI World Ranking, un monto que le asegura ser el número 1 hasta que en enero de comienzo otra temporada. En ese podio sólo se le acercan, ya sin posibilidad de atraparle, Simon Yates (Mitchelton-Scott, con 3.160 puntos) y Elia Viviani (Quick-Step Floors, con 3.106 puntos).
Esta es la relación de logros que han bordado su nombre como el de el mejor corredor del curso: dos etapas y la clasificación general en la Vuelta a la Comunidad Valenciana, una etapa y general en el Tour de Abu Dhabi, dos etapas y la general en la Volta Catalunya, una etapa y general en la Ruta de Occitania, plata en el Campeonato de España, dos etapas y clasificación por puntos en la Vuelta a España, oro en el Mundial en ruta y triunfo en el Gran Premio Miguel Induráin.
En este año de dominio británico en las tres grandes (Chris Froome ganó el Giro, Geraint Thomas triunfó en el Tour y Simon Yates conquistó la Vuelta) el mejor equipo de todos ha sido el Quick-Step Floors. Esta estructura ha arrollado en lo que a victorias parciales se refiere. Ha acumulado 35 victorias en el circuito UCI World Tour, 31 en el circuito Continental, cinco en campeonatos nacionales y uno en el Mundial (contrarreloj por equipos). Un total de 72, con Viviani, Fernando Gaviria, Julian Alaphilippe, Niki Terpstra, Bob Jungels y el español Enric Mas como adalides.