Opinión

La tabarra electoral ha comenzado

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 21 de octubre de 2018
Oficialmente, las campañas electorales duran quince días. Pero como a los partidos les debe parecer poco, se inventan la precampaña y dos meses largos antes de que se abran las urnas, se lanzan a la calle, alquilan locales para los mítines, fletan autobuses cargados de bocatas y refrescos y los líderes se abrazan y se besan amorosamente sobre el escenario. La pasión entre Pedro Sánchez y Susana Díaz fue indescriptible. Y ya luego, revientan los micrófonos insultando a sus rivales. Para no confundir a la militancia, el programa de Gobierno del partido de turno se basa en atacar a los adversarios por fascistas o por chavistas, según quien tome la palabra. La tabarra que nos espera hasta el 2 de diciembre.

La política española es un puro exabrupto. En el Congreso de los Diputados resuenan los abucheos de las distintas bancadas, mientras el Gobierno se dedica a inventarse unos presupuestos falsos e ilegales que se modifican a diario para contentar un día a Podemos, otro a los golpistas catalanes, el siguiente a los proetarras e intentando siempre engañar a Bruselas. El doctor Sánchez debe creer que los dirigentes comunitarios son compañeros de tesis y no saben hacer las cuentas. Juncker y compañía le esperan con el cuchillo entre los dientes. Mientras tanto, en el Hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo no se mueve un papel. Es solo el escenario para que los partidos escupan culebras. No hay Gobierno ni Oposición. Solo bronca.

Y cuando se atisban las urnas, la guerra se recrudece y el gasto se dispara. Pero a Pedro Sánchez no le preocupa ni lo uno ni lo otro. Para él, salvo Pablo Iglesias y los golpistas, todos son de extrema derecha y antipatriotas. Y los gastos ya se sabe que basta con incluir una partida más en los presupuestos para inundar las calles de cartelería hortera, invitar a los "hooligans" a las actuaciones de las estrellas socialistas, mientras revienta el Falcon de tanto trajín. La campaña (o precampaña) ha empezado. Y la pesadilla también.

Luego vendrán las elecciones municipales y autonómicas para que el gran festival de la propaganda no cese. Como si los problemas políticos los fuera a resolver el candidato que tenga la campaña más larga. No importa que en España gobierne un sectario sin preparación asociado con la extrema izquierda. los proetarras y los golpistas catalanes. Tampoco que los presupuestos vayan a arruinar España en tiempo récord. Lo que importa son los resultados electorales, la cuota de poder. El PSOE quiere gobernar en Andalucía en solitario, el PP está aterrado de que Ciudadanos le supere, Podemos quiere colarse en el Ejecutivo socialista, como en buena medida ya ha hecho en Madrid. Y Pedro Sánchez y Pablo Casado se juegan el tipo; uno, en sus primeras elecciones como presidente del Gobierno; el otro, al frente del PP. La pelea de gallos está servida.

Andalucía es solo la primera etapa. En mayo, llegará la segunda. Pero para la tercera y definitiva, las elecciones generales, no hay fecha. Pedro Sánchez tiene todavía mucha tarea por delante hasta que a España no la reconozca ni la madre que la parió. Hasta entonces, que no decaiga la fiesta.