Luis María ANSON | Lunes 22 de octubre de 2018
José Ortega y Gasset, primera inteligencia del siglo XX español, calificó hace cien años al secesionismo catalán en...
José Ortega y Gasset, primera inteligencia del siglo XX español, calificó hace cien años al secesionismo catalán en El Espectador como “rémora tribal”. Esa idea primitiva de la tribu se ha desarrollado en los últimos años, sobre todo por la maniobra de algunos dirigentes, para que la independencia de Cataluña les exonere de los delitos de corrupción cometidos de forma incesante, con el enriquecimiento muchas veces personal a cargo del dinero de los contribuyentes. Pascual Maragall denunció ante el Parlamento catalán el célebre 3% con que el Gobierno de la Generalidad se beneficiaba de las obras y licencias públicas. Luego hemos sabido que ese 3% se elevó en algunos casos hasta el 18%, destinado en proporción considerable a los bolsillos de ciertos políticos y de los parientes, amiguetes y enchufados de dirigentes secesionistas.
Sería absurdo negar que existen en Cataluña intelectuales y políticos que sienten sinceramente la soberanía catalana, pero la mayoría de los que la proclaman desde instancias de poder lo que pretenden es eludir la acción de la Justicia. La rémora tribal de la que hablaba Ortega y Gasset se ha convertido en demasiados casos en carga delictiva de los que se han enriquecido a costa de robar al pueblo catalán, sangrado a impuestos hasta la hemorragia. Si algún día se instala en la Generalidad un Gobierno sin rémoras, deberá poner a disposición de la Justicia una causa general de las tropelías y las corrupciones que se han cometido en todas las escalas de la vida catalana de forma incesante. Cada día que pasa es más necesario denunciar los latrocinios de los que se envuelven en la bandera estelada para enmascarar sus delitos.