Hasta hace muy poco tiempo, a ojos de los científicos, Marte no parecía más que un planeta desierto, yermo y carente de vida. Sin embargo, desde que en el mes de julio pasado se anunciara el hallazgo de un lago de agua líquida bajo su superficie, el planeta rojo es ya un poco más azul y se acerca más a la fantástica concepción que algunos escritores de ciencia-ficción, como Arthur C. Clarke, tenían de él.
Esa noticia, que fue difundida a los cuatro vientos por los medios de todo el planeta, supuso un trascendental punto de inflexión con respecto al estudio de nuestro vecino planetario, puesto que no sólo modificaba lo que creíamos saber sobre su pasado -un pasado con ríos, mares, y quién sabe si seres vivos-, sino que también nos invitaba a reconsiderar nuestro futuro, puesto que el elemento clave para la vida ya estaba allí. En otras palabras: habíamos dado un "pequeño paso" hacia la hipotética colonización marciana.
Una nueva investigación, a cargo de la NASA y el Instituto de Tecnología de Pasadena, en California (Caltech), cuyos resultados se publican hoy en Nature, ha revelado que esas aguas salobres localizadas bajo la superficie marciana podrían albergar suficiente oxígeno como para sustentar la vida de microbios y esponjas.
En la Tierra la vida aeróbica evolucionó de forma paralela a la fotosíntesis de los vegetales, provocando que los niveles de oxígeno se elevasen. Pero en Marte, hoy en día, el oxígeno solo aparece en pequeñas cantidades que, además, son producidas por la descomposición del dióxido de carbono que provoca la luz.
El autor principal de la investigación, Vlada Stamenkovic (NASA), y sus colegas del Instituto de Pasadena, ha calculado, mediante un nuevo modelo elaborado por ordenador, que alrededor del 6,5 % de todo Marte, ya sea justo por debajo de su superficie o sobre ella, puede contener niveles de oxígeno parecidos a los que permiten la vida en la Tierra. Y eso es mucho. Muchísimo...
Los científicos han constatado que las concentraciones de oxígeno molecular son particularmente altas en las regiones polares del planeta rojo, mientras que en algunas de esas salmueras localizadas bajo la superficie marciana podrían contener suficiente oxígeno para sustentar vida aeróbica. La salinidad de esos sistemas provoca que el agua permanezca en estado líquido, incluso cuando la temperatura es inferior los 0 ºC. Algo que ya sabíamos pues ocurre en algunos lagos subterráneos de nuestro planeta, como el Vostok, situado varios kilómetros por debajo del hielo antártico.
Aunque aún es pronto para saltar a conclusiones precipitadas, lo que parece cada vez más claro es que, los polos de Marte se antojan como los lugares con más posibilidades de cara a una futura expedición, puesto que sólo necesitaríamos escarbar unos pocos metros para toparnos con H2O del que extraer agua potable y oxígeno.