Marc Márquez ganó el pasado domingo su séptimo Mundial, el quinto en la categoría de MotoGP. Lo hizo en el cirtuito de Motegi, lugar desde el que proclamó su ausencia total de límites en cuanto a ambición. Así, el próximo compañero de Jorge Lorenzo con Repsol Honda no tardó en subrayar su horizonte mental en la inminente resaca de la celebración de la total y absoluta superioridad evidenciada a lo lago y ancho de este 2018 de brillantez e intensidad sobre su moto.
"Este es el objetivo y la mentalidad de cualquier deportista, no ponerte límites, y para trabajas todo el año para conseguir esto y te da más motivación para conseguir el siguiente récord, ya que cualquier deportista cuanto más gana, más quiere, y eso es lo bueno del deporte. Si trabajas bien llegan estos momentos, que son los más bonitos de celebrar", arguyó ante de afirmar que ya está rondándole la cabeza cómo dr otra vuelta de tuerca a su rendimiento para superar "la presión de volver a luchar por otro título".
Pero, pasado ese avance de aproximación a su festejo, el catalán confesó que en el transcurso de la celebración se hizo daño al abrazar al británico Scott Redding. "Me he dislocado el hombro al abrazar a Redding y, al levantarse él, se me ha salido, pero afortunadamente estaban mis dos 'ángeles de la guarda', José y Alex. No es la primera vez que me pasa durante la temporada", expuso. A continuación dejaría al respetable perplejo con su afirmación venidera.
"Es un punto débil que me tendré que operar, de hecho tengo cita con el doctor Mir para operarme del hombro a final de temporada. No es una intervención importante, mi hermano Alex ya se ha operado, pero la recuperación es larga y por eso la haré en diciembre, pero estaré listo para el año que viene. No he querido decirlo durante la temporada para que no lo supiesen mis rivales, pero a algunos Grandes Premios he llegado tocado al salirse el hombro derecho en algún entrenamiento", desarrolló Márquez. Estuvo compitiendo y arriesgándolo toco con una lesión latente.
Asimismo, el flamante campeón del Mundial Márquez admitió que contempla el proceso de consecución de título "como una rueda, en la que intentas tener todo controlado, eres mas maduro, tanto como persona como dentro de la pista, y también con el equipo, y cuando empiezas un año con buen pie ayuda más". "Al final puedes pensar más en los objetivos, pero la esencia no se puede perder, tienes que arriesgar hasta en la última vuelta y máxime porque no me gusta perder a nada. Trabajaré igual que hasta ahora para ganar o luchar por el podio", sintetizó.
El emblema español señalaría en su alocución que "la clave es tu entorno, y por eso ahora tengo ganas de llegar al taller y celebrarlo con mi gente, con todos, con mi hermano, con mi padre, llegar a Cervera y ver a mi madre, a mi entrenador". "Hay mucha gente alrededor y si todos no van en la misma dirección, no se puede tirar del carro, por eso hay que tener siempre la misma dinámica. No imaginas que en seis años puedas ganar cinco títulos de seis posibles. Es un sueño y no me quiero despertar, aunque soy consciente de lo difícil que es, pero no quiero ser consciente de lo que he conseguido y así el año que viene empezaré como si no hubiera conseguido ningún título", subrayó Marc.
"Hemos sido constantes, rodando rápido y en el podio, pues todas las carreras que he terminado han sido en el podio, menos Argentina e Italia. Hemos encontrado un compromiso en el que cuando sufríamos estábamos en el podio y eso es algo que no debemos perder, pero tenemos que seguir evolucionando aunque esta constancia ya entendí que era necesaria en 2016 y eso es lo más importante", hizo hincapié el piloto de Repsol Honda al ser cuestionado por la clave de su éxito en este curso.
Tras destacar Mugello como el peor momento ("Quizás el único error grande que cometí, era una carrera que si la acababa era tercero, no sé si fue lo peor, pero no fue una crisis, fue un error") y los triunfos en Jerez y Aragón como los mejores ("Jerez porque era la primera de Europa y pudimos ganar, y luego Aragón porque las Ducati apretaban y había que pararlos"), se refirió a Andrea Dovizioso, segundo clasificado, del siguiente modo: "Sin rival no hay campeonato y el rival es el que te hace crecer y entrenar. Y eso es lo que intentas mantener y sobre todo tanto 'Dovi' como Jorge (Lorenzo), con los que más hemos luchado en las últimas vueltas, han hecho que MotoGP haya alcanzado un nivel de espectáculo impresionante y esta segunda parte de temporada ha sido apretada al máximo".
Por último, Márquez se despidió reflexionando en torno al aterrizaje de Lorenzo a Honda. "En Valencia, cuando se suba en la moto, veremos como va. Es un campeón, estará ahí e irá rápido y veremos cómo va pero nosotros a nuestro lado del taller y si hacemos las cosas bien se lo pondremos difícil a él y al resto de los pilotos". Finalmente, el catalán se marchó después de quitar relevancia a sus siete títulos porque está lejos, dijo, de nombres como Y Márquez restó importancia a sus siete títulos porque "Agostini, Nieto y (Valentino) Rossi son los tres más grandes".