El Betis afrontaba este jueves como una jornada grande en su historia, Viajó a San Siro para medirse al Milan, con motivo de la tercera jornada de la Europa League. Lo hacía con la necesidad de sacar algún punto, pues la competitividad de su grupo, el F, le obligaba a pensar en ir ganando la guerra por medio de victorias parciales en todos y cada uno de los encuentros que le quedan. No obstante, amén del aristócrata italiano tiene como rival al Olympiakos.
Tuvieron los andaluces que quitarse de encima el mal sabor de boca liguero -venían de perder 0-1 ante el Valladolid- y el regreso a la rivalidad con los milaneses -cuarenta y uno años después del último enfrentamiento, que se remontaba a la Recopa de Europa de 1977-, acompañados por 7.000 hinchas, se erigía como la catarsis perfecta. Y los pupilos de Quique Setién saltaron al verde con la personalidad que les carateriza.
Se plantaron en el verde con intensidad y concentración, en niveles superiores a los del conjunto local, algo menos fluido y fresco. Así, los verdiblancos reclamaron su jerarquía en el control de la posesión, haciéndose con la escena en uno de los templos del balompié. El juego de toque no tardaría en desgastar a los entrenados por Gennaro Gattuso, que no llegaban a las ayudas para cortar la circulación perenne española. Y los espacios no tardarían en asomar por la velocidad de pase y movilidad de los atacantes visitantes. Su racha de 5 goles en 9 partidos ligueros quedaría borrada de la mente bética.
La valentía y precisión de los españoles acomplejaron a los transalpinos, que quedaron constreñidos a lanzar ataques sin demadiada convicción ni lucidez. Las imprecisiones en tres cuartos de cancha, con Higuaín desesperándose, se trasladaría también a la zaga, por la presión sevillana. Y de uno de esos errores frozados en la salida de pelota avisarían los aspirantes. Abrió fuego Sanabria -minuto 2- con un disparo alto y en el 17 Barragán emitió un testarazo que puso en apuros a Pepe Reina.
Tuvo paciencia en la elaboración un Betis seguro de sus posibilidades. Los cambios de dirección continuados desetabilizarían a la resistencia milanesa y Lo Celso inauguraría su repunte de fútbol alumbrando al 0-1. El argentino, reclutado desde el PSG, se abrió hueco para avanzar y centrar desde el perfil zurdo. El cuero rasante fue pescado por Sanabria, que hizo penar a las dudas de los zagueros rossoneri y batió a Reina en el minuto 30. El plan estaba saliendo a la perfección.
Acusaría el golpe la endeble mentalidad local y los andaluces, rebosantes de fe, acelerarían en busca de un mayor botín. En consecuencia, Sanabria anotó un gol anulado (dudoso) en el minuto 33 y chutó sin suerte sobr eel aco, al tiempo que Lo Celso también examinaba a Reina. Pero el orgullo del Milan salió a relucir antes del intermedio. Aunque habían trazado un rendimiento muy discreto Higuaín tuvo el empate, negado por una sobresaliente reacción de Mandi.
Gattuso leyó la necesidad de calidad técnica y creatividad de su escuadrón y salió al segundo acto con la entrada de Jesús Fernández Sáez "Suso" y Patrick Cutrone, para apoyar más al "Pipita". Sin embargo, su movimiento no alcanzaría a seguirle la voluntad. De hecho, el Betis anestesió ese anhelado ascenso de productividad atacante local reproduciendo su comienzo de duelo: tocando techo en determinación. Y Lo Celso y Junior sembaron llegadas que culminarían en el 0-2. El argentino, omnipresente y gobernador de la medular, redondeó su obra con un latigazo desde media distancia y hacia la escuadra. Reina nada pudo hacer (minuto 54).
Le tocaría a los sevillanos gestionar la ventaja y el éxito. Quisieron aplicar el hielo de la combinación perpetua, con el "olé" del graderío como banda sonora. Pero la concentración visitante fue decayendo a medida que se veían demasiado superiores. Esa tesitura animó a los italianos a subir líneas y a presionar con más agresividad. En el 73 Samu Castillejo estampó su chut en el poste de Pau y en el 82 Cutrone recortó distancias. El paisaje había cambiado y los béticos se sorprendieron relajados antes de tiempo.
Con el cansancio repartido en similar proporción, se remangó un Betis que supo cómo abortar el presumible asalto final de un bloque local que sólo llegó a pedir penalti en el corte de Marc Bartra ante la posición de Castillejo. El extremo terminaría expulsado ante la negativa del colegiado a cobrar la presunta falta, tras agredir a Lo Celso. Y los andaluces plantaron bandera para hacerse con el liderato y afrontar el resto de la fase de grupos con mayor optimismo del que les vio partir de Heliópolis hacia Lombardia.
- Ficha del partido:
1. Milan: Reina; Calabria, Zapata, Romagnoli, Laxalt; Bonaventura, Biglia (Bertolacci, m.80), Bakayoko (Cutrone, m.46); Castillejo, Borini (Suso, m.46), Higuaín.
2. Betis: López; Mandi, Bartra, Sidnei; Barragán, Lo Celso, William Carvalho (Feddal, m.92), Canales, Junior; Sanabria (Morón, m.79), León (Tello, m.66).
Goles: 0-1, m.30: Sanabria; 0-2, m. 54: Lo Celso; 1-2, m.82: Cutrone.
Árbitro: Bas Nijhuis (HOL). Mostró cartulina amarilla a los locales Romagnoli (m.31) e Higuaín (m.45) y a los visitantes Canales (47), Lo Celso (80) y López (86). Expulsó con roja directa al local Castillejo (m.95).
Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada del grupo F de la Liga Europa jugado en San Siro ante cerca de 35.000 espectadores.