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Alejandro Valverde gana el 'Balón de Oro' del ciclismo de 2018

VÉLO D'OR

M. Jones | Viernes 26 de octubre de 2018
Además, el Tour de Francia quiere romper la tiranía del Sky.

Alejandro Valverde está paladeando la cosecha de uno de los mejores cursos de su carrera deportiva. A sus 38 años ha cerrado la temporada alzándose con su primer Mundial de ciclismo, finalizando como el mejor ciclista del año según el ránking de la UCI y, se ha sabido este jueves, como el premiado en la entrega del Vélo d'Or, galardón que reconoce a los mejores de la temporada. Todo un rosario de homenajes que se ha labrado en el asfalto.

El corredor de Movistar es el mejor del planeta para la revista francesa Vélo, que entrega un premio parangonable con el que reparte France Football, el Balón de Oro que añaden pompa a la mejor actuación individual durante los últimos doce meses. Así, se ha filtrado que el murciano estará en lo alto de la lista que se hará publica este viernes. Será la portada de la afamada publicación, como Vélo d'Or Mundial, aunque un fallo de coordinación le haya privado del disfrute del trofeo.

Y es que el corredor español no ha podido acudir a la presentación del Tour de Francia, cita en la que se le habría entregado el galardón. No lo ha hecho porque el ganador de casi todas las carreras emblemáticas imaginables ya está pensando en el próximo curso y se encuentra concentrado con el resto de corredores del Movistar en el stage que efectúan, cada año, en Pamplona. Y, finalmente, ni él ni Thibaut Pinot, mejor francés, alzaron sus trofeos respectivos.

Pero Valverde está inscrito ya en la historia de un premio que portaba hasta esta semana Chris Froome -lo ganó en 2017 por delante de Dumoulin y Sagan-. El galardón, que se entrega desde 1992, ha premiado a otros españoles. Alberto Contador y Miguel Induráin son los únicos compatriotas que han gozado de tal honor. El madrileño se lo llevó en 2014, 2007, 2008 y 2009, convirtiéndose en el dominador de este palmarés (los cinco que recogió Lance Armstrong le fueron retirados). Y el navarro icónico se lo llevó en 1992 y 1993.

Por otro lado, el director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, ha anunciado en este día la incención de solicitar a la Unión Ciclista Internacional (UCI) la prohibición de los medidores de potencia que llevan los ciclistas. Estos aparatos se han convertido en una herramienta básica en el entrenamiento y en la competición, hecho qur resta espontaneidad y espectáculo al propio deporte, Y, además, favorece el monopolio del Sky, uno de los equipos pioneros en su uso.

En opinión de Prudhomme, su eliminación permitiría "volver a la hermosa incertidumbre del deporte". Porque esos medidores de potencia han constreñido a los ciclistas y a los equipos a establecer unos límites rígidos de los que los corredores saben que no pueden pasar si no quieren arriesgarse el colapso en el esfuerzo. La víctima de esta tecnología es el interés en subidas y la reducción absoluta de los ataques cuando equipos como el Sky llevan al límite establecido matemáticamente de cada cual. Por ello, en el Tour quieren más dinamita.

El fantasma del control casi enfermizo del ciclismo es un debate que lleva tiempo desarrolándose. Y el criterio del director del Tour es compartido por muchos, pero otro tantos creen que sería más efectivo prohibir los pinganillos, aunque los equipos se oponen -arguyen motivos de seguridad-. En esa trinchera se defiende que con los medidores de potencia los ciclistas aprenden a conocer su cuerpo hasta el punto de que apenas los miran en carrera.

Todo ello ha sobrevenido en la jornada en la que se ha presentado el recorrido del Tour de 2019, una senda que cuenta con seis cimas de más de 2.000 metros -altimetría histórica- y que pretende derribar, o erosionar, el monopolio del Sky. La salida desde Bruselas -homenaje a Eddy Merckx- dará paso al Tourmalet -meta en esta edición-, la maratón de Vars, Izoard y Galibier y la última ascensión a Val Thorens, un día antes del desfile triunfal por los Campos Elíseos. "A más de 2.000 metros se producen cambios fisiológicos que alimentan la incertidumbre", ha analizado Prudhomme, para afirmar que "para ganar el Tour hay que ser un buen escalador y en 2019 más que nunca". Las 30 subidas y una de las cronos individuales más bajas desde que arrancó esta carrera centenaria lo atestiguan.

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