El Valladolid se presentó en el Bernabéu con la intención de pescar en río revuelto. Lo hacía colocado en el sexto puesto liguero, tres escalones por encima del Real Madrid. Además, a su favor jugaría el hecho de ser el segundo club que menos goles ha encajado en las 11 primeras jornadas del campeonato nacional. Así, los castellanos desplegarían un examen a la paciencia, templanza y puntería de un gigante en situación de transición y con la grada dispuesta a pitar cada fallo. No obstante, la agitada semana se detonó con un 5-1 en el Camp Nou.
Santiago Solari se estrenó en el banquillo de Chamartín recuperando el 4-3-3 con el tridente conformado por Asensio, Benzema y Bale. La víctima fue Isco, que esperaría turno. Reguilón y Odriozola suplirían las bajas de Marcelo y Carvajal en los laterales y Nacho sería pareja de Sergio Ramos al estar Varane maltrecho. Courtois se reivindicó como el meta titular en un intervalo de interinidad que vivió este sábado una tarde ciertamente plomiza.
El escuadrón de Sergio González se atrincheró con su 4-4-2 de doble refuerzo en los carriles, diseñado con el fin de aguantar el presumible ardor local de salida e ir creciendo con el paso del minutaje y de las dudas ajenas. Y le saldría la jugada redonda a los blanquivioletas. Consiguieron con su cohesión entre líneas, rigor táctico y solidaridad de esfuerzos aminorara el ritmo -ya de por sí pausado- de la circulación madridista en campo rival. Ofrecieron la opción del centro lateral y negaron el avance centrado, complicando así la producción de un aristócrata muy venido a menos en lo que a ratio goleador se refiere.
La acumulación de envíos parabólicos tendría lugar después del fogonazo inicial de Asensio -minuto 4-. El balear cazó mal posicionado a los vallisoletanos y puso en vuelo a Benzema. El galo angularía demasiado su remate. A partir de ahí, y sobre todo por la banda de Reguilón y a balón parado, el Madrid se fue diluyendo en una horizontalidad cansina en la que Modric volvió a arrastrar cansancio y Kroos quedó como el único distribuidor válido. Ante un sistema empeñado en encerrarse y no salir a la contra, las ocasiones rondarían al arco defendido por Masip por simple decantar.
El canterano zurdo centraría para los cabezazos de Bale y Benzema -minuto 17- que alimentaron al portero contrincante. Y Kroos se activaría desde el lanzamiento de córners y faltas laterales. De las botas del germano nacieron dos testarazos de Casemiro -uno alto y otro centrado-. Pero ese guión plano y unidireccional, promocionado por la seguridad del aspirante en el repliegue y la ausencia de ceratividad y soltura mental de los favoritos, se fracturaría en la aproximación al entretiempo.
El Valladolid, pleno de fe en sus presupuestos tras haber anestesiado la maniobra ofensiva capitalina, ganaría ambición. Creyó en sus opciones y pasó de intentar congelar el tempo con posesiones controladoras a mostrarse más vertical. Fruto de esa revolución en la perspectiva del voluntariamente recluido se desnudarían los problemas madridistas para no descoserse y seguir equilibrado. Y los brotes castellanos se multiplicaron. Antoñito fallaría un mano a mano con Courtois -vaselina demasiado alta tras la mala coordinación de la retaguardia madrileña, en el minuto 33-, Toni Villa cruzaría mucho un pase de Nacho -desde la frontal, en el 34- y Ünal perdonó el 0-1 al cabecear sin dirección ni marcaje un centro del propio Villa -minuto 41-. Un testarazo de Bale y un derechazo de Modric sin consecuencias y desde larga distancia clausurarían un primer acto en el que la concentración y energía de los vigentes campeones de Europa se nublaron hasta el abucheo.
Solari aguantaría 10 minutos antes de mover sus piezas. Esperó porque los suyos salieron en la reanudación con más intensidad y revoluciones, generando un estallido que refutaba las sensaciones evidenciadas en el prólogo. Un cañonazo de Casemiro que sacó Masip abrió la espita -minuto 54-. Bale remataría al meta un córner posterior lanzado por Kroos y Modric cerró el respingo con un recorte y zurdazo fuera. Entonces, apostó fuerte por el ataque el estratega argentino y sentó a Casemiro para dar entrada a Isco. Lo que consiguió el argentino es ceder el timón (59% de posesión) y ofrecer a los vallisoletanos la iniciativa. Y los entrenados por Sergio González amortizarían los agujeros entre la medular y la zaga merengues.
De hecho, se toparía dos veces con el larguero. La primera, en el 57, puso la guinda a una combinación fluida con asistencia de Villa y derechazo de Alcaráz -tras rozar la trayectoria del pelotazo en Kroos-; y la segunda, en el 66, fue obra exclusiva de un reivindicado Toni Villa. Su latigazo formó un estruendo ante el silencio de la grada. Y obligó a Courtois a ganarse el sueldo con una parada de reflejos, después de la conducción sin marca de Nacho. Sería sustituido a continuación por Verde -autor de las últimas tres dianas de los visitantes-, cuando el paisaje ya se había establecido como ida y vuelta.
El 'Indiecito' Solari quiso remendar el desaguisado táctico incluyendo a Lucas Vázquez en la fórmula y acusando a Bale -sentado, pitado por el respetable tras otro partido inocuo del galés-. Y quemó las tres sustituciones supliendo a Asensio -abucheado, casi sin incidencia- para dar la alternativa a Vinicius Junior. Ya estaba inmerso en una contrarreloj un Madrid que guerreaba contra su confianza olvidada y avanzaría líneas en rima con el retraso del dibujo castellano. Por el camino Suárez dejaría su escaño a Óscar Plano. Sergio González reforzó en el libreto: había posibilidades de dañar a la contra al colosos y hacer historia.
El desenlace, rebosante de incertidumbre y de faltas de precisión locales, vería añadir otro puñado de pases laterales hacia el área de Odriozola y compañía. Isco no cambió la dinámica desde la mediapunta y les costaría mucho trazar circulaciones peligrosas a los centrocampistas de Concha Espina ante el reconstruido muro. Tanto como recuperar la pelota cuando los visitantes intercalaban posesiones lentas. Y un zurdazo de Verde que despejó Courtois -minuto 80- terminó de enfangar el anhelado asalto madridista. Mas, en el 84 Vinicius convulsionó al devenir. Partió desde la cal, encaró a tres y cambió el ritmo en diagonal hasta chutar muy alejado de la diana. Pero la pelota acabaría colándose tras golpear en un central -Olivas-. Y esa descompresión provocada por el carioca desembocó en el penalti cometido sobre Benzema y transformado por Ramos -minuto 88-. Los pucelanos merecieron tocar gloria pero no llegaron a la orilla por un imprevisto generalizado que sacó del hoyo de la depresión a los capitalinos -primer triunfo en seis jornadas-.
- Ficha técnica:
2 - Real Madrid: Courtois; Odriozola, Nacho, Sergio Ramos, Reguilón; Casemiro (Isco, m.56), Kroos; Bale (Lucas Vázquez, 71), Modric, Asensio (Vinicius, m.73); y Benzema.
0 - Real Valladolid: Masip; Moyano (Cop, m.85), Kiko Olivas, Calero, Nacho; Antoñito, Alcaraz, Míchel, Leo Suárez (Óscar Plano, m.76); Toni Villa (Verde, m.69) y Enes Ünal.
Goles: 1-0, m.83: Olivas en propia puerta. 2-0, m.89: Ramos de penalti.
Árbitro: Gil Manzano (colegio extremeño). Amonestó a Asensio (44) por el Real Madrid.
Incidencias: encuentro correspondiente a la undécima jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 68.050 espectadores.