CRÓNICA RELIGIOSA
Rafael Ortega | Domingo 04 de noviembre de 2018
Esto aseguró Fernando Giménez Barriocanal, vicepresidente para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española y Presidente de la COPE, durante una intervención en el Cub Siglo XXI de Madrid.Una intervención que ha llegado tras los últimos ataques lanzados por ciertos sectores, y en la que insistió que "la Iglesia goza de ese mismo trato fiscal en materia de IBI ,impuesto sobre sociedades ,IVA, transmisiones patrimoniales, sucesiones y donaciones o el impuesto de actividades económicas del que tiene la fundación de cualquier partido político, sindicato o de una ONG, y por supuesto cualquier otra confesión religiosa".
Unas manifestaciones que quieren cortar de raíz las críticas recibidas por cierta izquierda del parlamento por el supuesto privilegio fiscal que pueda tener la Iglesia española.
También el Vicesecretario para los Asuntos Económicos de la Iglesia comentó que "otras confesiones religiosas tendrían que ser objeto del mismo trato que recibe la Iglesia Católica en la casilla del impuesto sobre la Renta, que es la única financiación pública que recibe mientras que otras confesiones religiosas tienen financiación a través de la Fundación Pluralismo y Convivencia"
Unas manifestaciones, a nuestro entender, muy oportunas hechas tras el ridículo de la Vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, en su entrevista en el Vaticano con el Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Parolin, y el posterior comunicado de prensa, después corregido por el Vaticano. Este gobierno, acostumbrado a manipular, cree que puede hacerlo nada más y nada menos que con la institución que tiene la mejor diplomacia del mundo.
Una conversación que ya empezó con mal pie, pues la vestimenta de la vicepresidenta no era la más apropiada para la ocasión, con un "bodylence", muy habitual en la señora Calvo.
Esta fallida entrevista me recuerda el empeño del primer gobierno de Felipe González en nombrar Embajador cerca de la Santa Sede-esta es la denominación exacta al diplomático Gonzalo Puente Ojea ,cuyo placet fue denegado al menos en una ocasión. El gobierno insistió y el Vaticano cedió, pero el nuevo Embajador tuvo poco acceso a la Santa Sede, vamos, no pasó de la columnata de Bernini, y fue un fracaso, sobre todo tras prologar un libro de un famoso entonces corresponsal y antes sacerdote en contra de San Juan Pablo Segundo. Es lo mismo que si ahora, por ejemplo, un embajador acreditado en Madrid, prologase un libro de un periodista que hablase pestes del Rey.
Desde luego, hay algunos que nunca aprenden, y por eso, creo que la intervención de Giménez Barriocanal, en estos momentos ha sido muy oportuna.