Una joya del francés en jugada individual abrió el tarro de las esencias de un Real Madrid que, esta vez sí, anotó lo que no anotaba y goleó al Viktoria Plzen.
Ha bastado lo que cambia el viento una sonrisa para transformar lo aciago en virtud y los males, en tormentas pasajeras. Lo que hasta ahora se resistía a entrar, los chuts que besaban los postes, los errores que se pagaban con el marcador en contra… todo se ha dado la vuelta como una veleta en cuanto un jugador, el que viste el nueve sobre la camiseta del Real Madrid, sonrió.
Corría el minuto 21 cuando Karim Benzema atrapó una pelota con sus pies en las inmediaciones del pico izquierdo del área. Y lo que sucedió a continuación, le sorprenderá. El francés se introdujo en el área, amago ante un defensa, cambio de dirección ante otro y encuentro cara a cara ante el portero. La decisión final, un pase a gol entre los pies del cancerbero. Un golazo. Una joya. Y una liberación.
Porque además de poner el 0-1, el tanto de Benzema sirvió para apaciguar los ánimos de un Viktoria Plzen que salió como un torbellino avasallador. Una pasión que, de haber sido un rival con más enjundia arriba, habría puesto en problemas ya conocidos a los blancos. Pero el guión ya estaba escrito. Un centro que dio en un muslo de Nacho hacia el interior acabó rechazado por el larguero. Una señal.
La plaga de lesiones en la zaga y el rival le dio a Solari el respaldo para probar en su debut en Liga de Campeones lo que atisbó a enseñar en Copa. Cambió el esquema a un 4-2-3-1 con Casemiro y Kroos comandando el centro del campo y mandando a Ceballos a la media punta. Modric, Isco y Asensio se iban al banquillo. Atrás, los laterales hicieron de sustitutos de los laterales. Es decir, Odriozola y Reguilón ocuparon las bandas y Nacho y Ramos, el centro. Lucas y Bale escoltaban a Ceballos en la línea de tres cuartos y Benzema quedaba arriba como referente.
La presión alta exigida por Solari trajo consigo demasiado espacio a la espalda con cada error, lo que sucedió, y mucho, durante el tramo inicial. Con velocidad y enérgica presión, el Viktoria se plantaba en el área de Courtois con relativa facilidad, llegando a soliviantar a un Ramos que soltó un codazo que, VAR mediante, le habría mandado a los vestuarios. Pero el ímpetu checo se vino abajo en cuanto Benzema se inventó su golazo. Un tanto que espantó a los fantasmas del pasado y trajo consigo una buena dosis de autoconfianza.
Con el marcador a favor, los goles anhelados llegaron uno detrás de otro. Dos minutos después, un córner lanzado por Kroos llegó a un Casemiro que realizó un testarazo inapelable. En perpendicular a la portería, el brasileño se alzó para endosar un cabezazo firme, recto y con bote que hacía inane cualquier intento de pararlo.
Llegadas, combinaciones y un córner detrás de otro. Y con otro saque de esquina llegó el tercer tanto. Esta vez Bale, más allá del segundo palo, devolvió de cabeza la pelota hacia el primero, donde Benzema, con la testa también, firmaba su personal doblete.
Y como antes, los goles llegaron a pares. Poco después, robo de Casemiro y contra montada en banda izquierda con Reguilón y Vázquez. El gallego encontró a Bale dentro del área, que recibió la pelota, se colocó en posición de disparó y fulminó al portero con un chut colocado por bajo. El galés, siete partidos después, marcaba y ponía el 0-4 en 40 minutos.
Con el partido resuelto, la segunda mitad sirvió para ir pensando el duelo liguero ante el Celta. De manera inusitada, llegaron hasta los cambios antes del minuto 70. En el 59 y en el 61, Javi Sánchez y Vinicius relevaban a Ramos y a Benzema. Debut en Copa y Champions en siete días para ambos.
Media hora por delante para deleitarse de nuevo con el ímpetu jovial del brasileño. El desborde que no hay ahora en la casa blanca llegaba con él. Muy participativo y trabajador, tal como le pedía Solari, Vinicius se sumó a otra delicatessen, en esta ocasión con firma alemana. En otro contraataque, con Vinicius ya dentro del área, atisbó que a su izquierda estaba dispuesto en soledad Toni Kroos. A él le cedió la pelota y el teutón respondió con un tirito colocado y alto que sobrepasó como un suspiro la línea de gol.
Un epílogo perfecto para un resultado liberador. Encontró todo de cara el Real Madrid ante un Viktoria que sombreó al comienzo los miedos blancos. Pero hoy, Benzema sonrió y contagió la alegría al resto. En el horizonte europeo, el partido contra la Roma para definir el primer puesto de grupo. Más cerca en el tiempo, el examen que pondrá el Celta en Balaídos.
- Ficha técnica.
0 - Viktoria Pilsen: Hruska; Rezník, Hejda, Hubník, Limberský; Procházka, Hrosovský; Havel (Petrzela, m.38), Cermak (Horava, m.61), Kopic; y Chory (Reznicek, m.80).
5 - Real Madrid: Courtois; Odriozola, Nacho, Sergio Ramos (Javi Sánchez, m.59), Reguilón; Casemiro, Kroos (Isco, m.72); Lucas Vázquez, Ceballos, Bale; y Benzema (Vinicius, m.62).
Goles: 0-1, m.20: Benzema. 0-2, m.23: Casemiro. 0-3, m.37: Benzema. 0-4, m.39: Bale. 0-5, m.67: Kroos.
Árbitro: Deniz Aytekin (Alemania). Amonestó a Nacho (53) por el Real Madrid.
Incidencias: encuentro correspondiente a la cuarta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Doosan Arena, lleno, ante la presencia de 11.483 espectadores.