Felipe González ha sorprendido a propios y extraños este viernes al matizar su crítica frontal al régimen bolivariano de Venezuela. En el marco de su alocución ofrecida al Foro Iberoamérica, el expresidente del Gobierno ha teorizado sobre la democracia y las distintas formas que adoptan sus sistemas antagónicos. En esa dialéctica ha querido definir a algunos de las organizaciones socio-políticas que rigen América Latina. Y en ese punto ha efectuado una reflexión que rompe con lo escuchado hasta esta fecha.
"La democracia es el mejor instrumento, pero nadie puede demostrar que la democracia garantiza un buen gobierno", ha avanzado para, de inmediato, pasar a desglosar que que si hubiera esa garantía se podría "echar democráticamente al tirano Maduro o al tirano Ortega". Y, ahí, ha precisado que en su opinión Venezuela no es una dictadura. Se trata, el sistema chavista que ha sumido a sus ciudadanos en una crisis violenta absoluta, de "una tiranía arbitraria".
Tras esa aseveración ha tocado el asunto relativo a lo que acontece en Nicaragua, país en el que su presidente no tiene miramientos a la hora de reprimir a la ciudadanía que lleva meses continuados de protestas por su precario presente. En este punto ha esclarecido que Daniel Ortega sigue los mismos pasos del mandatario venezolano y "ha recuperado de la tumba a Somoza para reprimir a su pueblo".
Por otro lado, su comparecencia ha querido fijar lo que considera una obligación para los líderes de los principales partidos políticos españoles. A ellos les ha dicho, con severidad, que deben hacer todo lo que esté en su mano para rebajar la crispación generada. Y es que, según su criterio, la temperatura ha subido tanto que pueden registrarse "tensiones de violencia que muchas veces se salen de control". Ha expuesto este punto instantes después de la inauguración del evento llevada a cabo por Pedro Sánchez.
González ha continuado en su reflexión señalando la importancia de la educación y cultura de la convivencia en paz. Esta es la conexión que da valor a la palabra, que es la vía para que la comunicación no sea agresiva. "La crispación que hay entre los líderes de los partidos aguas abajo produce tensiones de violencia que muchas veces se salen de control", ha retirado. Y ha subrayado que "la palabra de la convivencia en paz la tienen que cuidar sobre todo los grandes responsables políticos".
"En España se está fragilizando la institucionalidad y se inventan problemas para eludir los verdaderos desafíos", ha lamentado. El que fuera emblema del socialismo español ha criticado que algunos de los elementos nucleares de la democracia representativa nacional estén amenazados. Ha apuntado, en concreto, a la división de poderes. Y en su repaso ha advertido que cuando no hay argumentos para debatir sobre lo venidero se inventan problemas.
Por último, ha pedido atención sobre aquellos que quieren reformar la Constitución frente a los "liquidacionistas" y los "inmovilistas", que creen que la Carta Magna es como "las Tablas de la Ley". "Para los que queremos hacer reformas razonables el espacio se está reduciendo", ha afeado antes de resaltar que se está viviendo una crisis de gobernanza global, en la que las piezas fundamentales de la democracia son amenazados por la sombra de "algo peor". Por ello, ha tratado de matizar que cuando se habla del fracaso de la democracia en realidad se trata de una mala gobernanza.