Cultura

Los Cines Paz celebran sus 75 años rememorando clásicos e hitos de su historia

CICLO ESPECIAL DE PROYECCIONES

Javier Nuez | Sábado 10 de noviembre de 2018

Los Cines Paz celebran sus 75 años de vida con un ciclo especial de proyecciones en el que se entremezclan grandes clásicos con títulos que marcaron un hito en la historia de la cuarta sala más veterana de Madrid.



A finales de los años sesenta, recorrer la parte alta de la madrileña calle Fuencarral significaba verse rodeado de carteles con estrellas de Hollywood. Los ocho cines que ocupaban el largo de la calle, sumado a los 6 de la vecina Luchana, hacían rivalizar este rincón del castizo Chamberí con la rutilante Gran Vía.

Era la época dorada del cine en España. La apertura del franquismo al séptimo arte convirtió al país en el segundo mercado de Europa con unos 8.500 cines censados por todo el territorio. Por aquel entonces, cada español iba una media de 12 veces al año al cine. Hoy, el número de salas se sitúa en torno a las 3.600 y la media de visitas se queda en 2,1.

A la altura del número 123 de la calle Fuencarral, un gran cartel anunciaba Doctor Zhivago, la gran epopeya rusa dirigida por David Lean y protagonizada por Omar Sharif y Julie Christie. Entre 1966 y 1967, a lo largo de 481 días, los Cines Paz vendieron más de un millón de entradas.

Un éxito difícil de aventurar aquel 13 de noviembre de 1947, cuando Antes de entrar dejen salir inauguraba por primera vez los Cines Paz a cuatro pesetas el ticket. La cinta, con una joven María Dolores Pradera, apenas duró unas pocas semanas en cartel. Hubo que esperar hasta 1951 para anotar el primer gran éxito de taquilla. Fue con El sueño de Andalucía, el título con el que la sala estrenaba el color. Duró 19 semanas en cartel y reunió hasta 319.000 espectadores.

Números y duraciones que hoy se antojan imposibles. Las 999 butacas de la gran sala del Cine Paz se dividieron entras las cinco nuevas que se crearon con la gran reforma de 1997. Un cambio tanto estético como de espíritu que se antojó vital para la supervivencia, tal como detalla Carolina Góngora, actual cogestora de los Paz junto a su hermano Mariano. “Fue el año más importante de nuestra historia”, apunta. “La llegada de las grandes multisalas a las afueras, sumado a que ya era imposible llenar las casi mil butacas, nos hizo dar el salto”.

En 2018, sigue siendo posible ver colas junto a las taquillas del Cine Paz. Lejos queda el fulgor que rodeaba la calle tiempo ha. De los ocho cines de antaño sólo quedan dos. El propio Paz y el Proyecciones, que ahora forma parte de un gran conglomerado empresarial.

Apenas a dos pasos, una tapia protege el esqueleto del que fue el cine Roxy y enfrente, una cadena de ropa copa el espacio que tuvo el antiguo Cine Bilbao. Testigos mudos de que el paso del tiempo no perdona y que, como escribió Virgilio, la fortuna sonríe a los audaces.

Esa reconversión en cinco salas actuó como catarsis en el planteamiento de las películas a exhibir. “Nos especializamos en cine independiente, con títulos de pequeñas distribuidoras que ofrecemos en versión doblada, lo que se tradujo en atraer a un tipo de público que se ha mantenido fiel en busca de ese tipo de historias”.

Venta de entradas y más información

Las entradas para disfrutar de las películas del ciclo homenaje al 75 aniversario de Cine Paz ya se pueden conseguir online a través de
En taquilla de lunes a domingo en horario de 16:00h a 22:00h.

El precio habitual es de 6,50€. Las sesiones de tarde estarán dobladas y las nocturnas en V.O.S.E.

La apuesta se vio recompensada al poco tiempo cuando en 1999 la española Solas, de Benito Zambrano, empezaba un periplo de año y medio en la cartelera. Tres años más tarde, El hijo de la novia registraba datos de taquilla que aún no han sido superados en lo que va de siglo XXI.

Ese público mencionado por Carolina Góngora tiene un perfil muy definido: mayor, de entre 50 y 60 años, y mayoritariamente femenino. Muy fiel y con tremenda inquietud cultural. Este nicho tan concreto es el que también ha podido dar al Paz otra veta con la última gran frontera que no todas las salas españolas pudieron afrontar: la reconversión digital de 2014.

El caro adiós a los proyectores de 35mm y la bienvenida a los digitales abrió la puerta a exhibir otro tipo de espectáculos en pantalla grande. Ópera, ballet y documentales de arte. Un producto cultural hecho a la medida de la audiencia de los Paz y que la ha convertido uno de los líderes nacionales en visionados de este tipo de eventos.

Ese mismo público es el que acude a la taquilla sin mirar apenas las novedades. “Sabe que aquí va a encontrar algo que le guste y que, además, valora la gestión familiar”, apunta Carolina Góngora, que añade que en torno al ochenta por ciento de la venta de entradas se hace de manera directa en taquilla.

En los cines Paz, además de los hermanos Góngora en los despachos, cuenta con otras dos sagas familiares. Dos hermanos se encargan de la taquilla y otros dos, de las proyecciones. Y alguno de ellos con más de veinte años de trabajo a sus espaldas.

Ese trato cercano, casi familiar, ha sido clave para la supervivencia. “Somos de los pocos cines en los que quedan acomodadores, que además actúan casi como prescriptores para un público que valora mucho esa cercanía”.

“Muchas veces se ha vaticinado el fin del cine. Con cada tecnología y novedad: la aparición del televisor, el vídeo casero, internet, el vídeo bajo demanda… Al final el cine siempre resiste. La experiencia social, ver la película en una gran sala, compartir el antes, el después… eso no te lo da el salón de tu casa. Creemos que hay futuro”.

El responsable de esta reflexión es Jesús Mateos, de Sunset Cinema, la empresa que se ha asociado a los Paz para cuadrar la programación especial por el 75 aniversario. Un acuerdo entre la veteranía de los Paz y la juventud de un proyecto con cuatro años de vida, unidos por el amor a un cine al que siguen viendo futuro.

Queremos formar parte de la vida cultural de las ciudades. Si te descuidas, apostar todo a la tecnología puede hacerte perder ante el avance del cine en casa.
Jesús Mateos, Sunset Cinema

“Un futuro que se puede enfocar de diferentes maneras”, señala Mateos. “Están la grandes cadenas, que apuestan más por salas premium, luxury y demás; y están también otros proyectos como el de Carolina o el mío que apostamos más por el contenido. Queremos crear una fidelización y formar parte de la vida cultural de las ciudades, no quedarte en una proyección y decir hasta luego. Si te descuidas, apostar todo a la rama tecnológica puede hacerte perder ante el avance de los televisores y el cine en casa”.

Sunset Cinema está especializada en la “eventización del cine”. Pueden convertir un puerto en una sala flotante como rememorar los años dorados de Gran Vía. Gracias a este tipo de iniciativas han logrado crearse una base de un público que valora el cine y que no pierde la oportunidad de acceder a un gran clásico en pantalla grande.

El idealismo de Mateo se juntó con el conocimiento de Juan José Daza, veterano programador de los Cines Paz. Entre ambos han diseñado un programa que repasa grandes clásicos a la vez que vuelven filmes icónicos en los 75 años de la sala de Fuencarral. Y con espacio para las versiones originales subtituladas, abriéndose a captar público no tan habitual y que se puede quedar enganchado el espíritu de los Paz.

Del 9 a al 15 de noviembre, una semana repleta de clásicos

El ciclo por los 75 años del Cine Paz comienza el viernes 9 de noviembre a las 19:00h, con la proyección de la comedia romántica Sabrina (1954), una oportunidad única para ver en pantalla grande el clásico dirigido por Billy Wilder y protagonizado por Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden. A este título le seguirán este mismo día tres grandes iconos del cine estadounidense de los años 70: American Graffiti (1973), Cabaret (1972) y Chinatown (1974).
Durante las siguientes jornadas, el ciclo ofrecerá una amplia gama de títulos imprescindibles del Hollywood dorado como: El crepúsculo de los dioses (1950), My Fair Lady (1964), Un tranvía llamado deseo (1951), La noche del cazador (1955), Doce hombres sin piedad (1958), La leyenda de la ciudad sin nombre (1969), Doctor Zhivago (1965), y El guateque (1968), la genial comedia del tándem Blake Edwards-Peter Sellers que este año cumple su 50 aniversario.
Pasando del drama a la ciencia ficción, y del terror a la comedia, también se podrán volver a ver en pantalla grande aquellas película de los años 70, 80 y 90 que marcaron a toda una generación: Alguien voló sobre el nido del cuco (1976), Barry Lyndon (1976), Manhattan (1979), El resplandor (1980), Regreso al futuro (1985), Amanece que no es poco (1988), y La vida es bella (1997). Además de títulos representativos de la nueva ola del cine latinoamericano: la argentina El hijo de la novia (2001), dirigida por Juan José Campanella; y la mexicana Amores perros (2000), el impactante primer largometraje de Alejandro González Iñárritu.
El último día, jueves 15 de noviembre, se proyectarán dos representaciones clave del cine europeo independiente de los últimos años: la italiana La gran belleza (2013) de Paolo Sorrentino, ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera; y la danesa Bailar en la oscuridad (2000) de Lars Von Trier, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
El broche de oro a “75 años de cine contigo” lo pondrá West Side Story, el espectacular musical dirigido por Robert Wise y Jerome Robbins, con una de las partituras más aclamadas en la historia de Broadway y del cine. Inspirado en Romeo y Julieta de William Shakespeare y traducido al Nueva York de la época, desde su estreno en 1961 sigue emocionando a cinéfilos de todas las generaciones.