Ganar tiempo: esa es toda la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez con respecto a los Presupuestos Generales del Estado para 2019. A pesar de que el escenario real es que las cuentas del anterior Ejecutivo de Mariano Rajoy vertebrarán la legislatura, este miércoles la ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, reiteraba que el Gobierno espera cerrar en breve los acuerdos necesarios para poder presentar los presupuestos a primeros de diciembre, "probablemente" después del puente de la Constitución.
Montero volvía a llamar a la prudencia para dejar que las negociaciones "fructifiquen", sin especificar con quiénes está negociando su equipo.
Pero los aliados en la moción de censura que aupó a Sánchez al poder han dejado claro, con luz y taquígrafos, que no apoyarán las cuentas del Ejecutivo socialista. Así, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, consideraba que se trataba de una pérdida de tiempo y afirmaba que la formación nacionalista no se “desgastará” en una negociación “que no tiene visos de salir” ya que “los dos partidos catalanes no van a negociar”.
"Nos ponen presión, pero es triste ver que, aquellos que decían que lo querían cambiar todo, puedan estar normalizando la represión en nuestro país, una represión que no puede ser obviada a cambio de determinadas partidas presupuestarias", afirmaba la portavoz de ERC, Marta Villalta, que reiteraba que “de poco tienen que hablar” con PSOE y Podemos sobre las cuentas.
Por su parte, el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, se reafirmaba en el 'no' de su partido a los Presupuestos Generales del Estado acordados por el Ejecutivo y Unidos Podemos. Sin embargo, rescataba algo del pragmatismo de la anterior encarnación del partido, CiU, al afirmar que esta negativa no supone que en "temas sectoriales" no se puedan alcanzar acuerdos "en cosas concretas".