En esta podrida piel de toro en que ha parado España no dejan de registrarse asombrosas ocurrencias que pasan de extravagancia y se aproximan a la raya de lo incalificable. En el terreno político el gobernante se apoya en fuerzas que programan la secesión, la nave del Estado semeja una stultifera navis que no pierde ocasión de quebrarse contra todo escollo o arrecife histórico que se le presenta. Índice de la firmeza del bastimento es su misma supervivencia.
En el terreno educativo ha avanzado eficazmente un delirante programa de bilingüismo, que no ha dotado a los jóvenes del dominio del inglés, pero ha contribuido con notable éxito a mermar la solidez de su español. La máquina educativa sufre, unas tras otras, incesantes reformas que, lejos de restañar las heridas abiertas en el casco, provee de nuevos candidatos a la narrenschiff o nave de los locos en que vagamos los españoles. La última reforma acaba de ser anunciada por una Excelentísima Ministra que se dirige a los docentes con el afectuosamente denigrante apelativo de “profes”. La ministra ha declarado pronto su preocupación por la autoestima de nuestros jóvenes, la cual debe ser – en efecto – muy débil puesto que se la rodea de toda suerte de barreras protectoras, empezando por negar el suspenso. No es conveniente que los navegantes de la necia nave, que aún ostenta nuestro pabellón, conozcan la realidad. Y así el gobernalle de la nave común cae en manos de gentes que no ya desconocen toda carta de marear e ignoran los riesgos de la travesía, sino que están convencidos de haber fijado el derrotero exacto que nos ha de conducir a las costas nunca holladas de un mundo nuevo: abundante de riquezas y bienes, poblado de ángeles de la libertad y espíritus sublimes.
Así pues, los españoles recientes, tan diestra o siniestramente conducidos (por derecha o izquierda, quiero decir) al nuevo horizonte, habrán recibido educación en los principios del nuevo vínculo no patriarcal desde la primera infancia, de 0 a 6 años, merced a juegos eróticos infantiles. Liberados tanto de la vieja comprensión romántica del amor cuanto de la caridad cristiana ejercitarán relaciones igualitarias, distanciadas y, finalmente, auto-satisfactorias. O habrán participado en sutiles disertaciones con perspectiva de género, en las que lograrán un empoderamiento “desde nuestros coños”. Los timoneles navarros orientan así a los jóvenes mediante el programa Skolae de cumplimiento obligado, o el ayuntamiento de Palma de Mallorca promueve una conferencia o, más exactamente una chocho-charla, de la Psico Woman Isabel Duque para celebrar el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.
Una cierta cultura o filosofía vital dominada por la mendacidad rige en esta festiva nave de la demencia. Una filosofía lúdico-libidinal cuya ignorancia del pasado es proporcional a la oscuridad relativa al rumbo hacia el que la nave avanza, a velas desplegadas. Una cierta cultura que se asienta en un sistemático falseamiento de la realidad presente en la que, pese a sus graves vías de agua, aún navega esta balsa heredada en la que vivimos, existimos y somos. Sólo nos mantiene a flote la potencia herida de tan recio navío. En esta superficie se afanan en sus trastornadas tareas una multitud de lunáticos empeñados en el hundimiento de la plataforma sobre la que se sostiene su minúscula existencia. Muchos quisieran arrojarse sobre chalupas y chinchorros de escaso porte lo que, aunque no son naves para el proceloso océano en que nos movemos, tiene el efecto inmediato de multiplicar los timoneles.
El señor del gobernalle ha decidido entretanto mantener a la muchedumbre contenta sirviendo doble ración de aguardiente. Es preciso mantener el entusiasmo del errático gentío porque se ha oído a algún loco prevenir un abordaje, se ha podido oír alguna voz de alarma que es preciso acallar con una nueva ronda de educación reformada y pensamiento liberador.