La legislatura de Pedro Sánchez se complica por momentos. Podemos, el principal sostén y socio del Gobierno socialista, parece haberse cansado de esperar unos Presupuestos que no acaban de llegar y no descarta que se anticipen las elecciones.
La espantada del independentismo, que se niega a apoyar los Presupuestos si no hay "gestos" con sus presos, complica mucho la estabilidad del Gobierno. El presidente es muy consciente de esta situación, aunque, a la luz de sus palabras del viernes, no parecen importarle demasiado de quién sean las cuentas (suyas o de Rajoy) con tal de seguir aferrado al poder.
Tras ser preguntado por este asunto en su última comparecencia pública durante la Cumbre Iberoamericana, Sánchez dejó claro que su idea era seguir en La Moncloa "con o sin presupuestos", planteando el 'decretazo' como alternativa al previsible fiasco presupuestario. Esta idea ha sido reforzada hoy por la ministra portavoz, Isabel Celáa, quien ha insistido en que si no se logra el respaldo parlamentario suficiente, el Ejecutivo implementará las medidas que recogen a través de los medios que permite la normativa, en general reales decretos.
Estas declaraciones han caído como un tiro en las filas de Podemos, en donde ya sospechan que Sánchez no está tan preocupado por sacar adelante las cuentas que ambas formaciones pactaron. Por este motivo, las principales figuras del partido ya comienzan a hablar abiertamente de elecciones anticipadas: "Sospecho que la presión va a ser tanta que podemos tener elecciones generales mucho antes, mucho antes de lo que muchos se imaginan", decía Pablo Iglesias este viernes.
Este sábado el secretario de Organización del partido, Pablo Echenique ha ido un paso más allá y ha acusado tanto a PSOE como a separatistas de poner en peligro los presupuestos con su "tacticismo político". Durante su intervención en un acto en Valladolid, enmarcado dentro de la ruta que Podemos está haciendo por varias ciudades españolas para trasladar la importancia de aprobar unas cuentas para 2019, Echenique también ha reiterado que si la situación continúa "enfangada", Sánchez "no tendrá más remedio que convocar elecciones anticipadas".
Antes, el candidato de Podemos a presidir la Comunidad de Madrid, Íñigo Errejón, pedía al Gobierno de España que cumpla con su "obligación" de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado para 2019 y que no renuncie a ello "hasta el último momento". "Después de décadas de retroceso, estos presupuestos colocan a España en la senda contraria", ha señalado Errejón, que ha instado al Gobierno a que "no baje los brazos".
Igualmente, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, ha dicho también este sábado que Sánchez, "apenas está haciendo nada" para que los presupuestos pactados con Unidos Podemos salgan adelante y le ha exigido que "haga todo lo posible" para sumar los apoyos necesarios para aprobarlos: "Hay que currárselo", ha subrayado Garzón.
Sánchez parece haber encomendado su suerte a una sola carta: el secesionismo. Ese que le apoyó para llegar al poder y el mismo que ahora amenaza con tumbarlo. La estrategia de apaciguamiento del presidente pasa por dos fechas: el 12 de diciembre, cuando tendrá lugar un debate monográfico sobre Cataluña en el Congreso; y el 21 de diciembre, fecha en la que Gobierno y Govern se sentarán a hablar en Barcelona, tras la celebración de un simbólico y atípico Consejo de Ministros en la Ciudad Condal.
El presidente aún no ha revelado su (quizás último) as en la manga, pero algunos barruntan que el 12 de diciembre Sánchez propondrá algo importante sobre Cataluña en el Congreso, como, por ejemplo, una reforma del Estatut. La pregunta es: ¿bastará eso para contentar al soberanismo?