Hasta que el 25 de mayo se abran las urnas y comiencen las negociaciones para formar Gobierno, a ningún líder nacional parecen importarle demasiado las elecciones autonómicas andaluzas. Todos dan por hecho que volverá a ganar el PSOE, aunque Susana Díaz tendrá que pactar con Podemos si quiere permanecer al frente de la Junta. Teresa Rodríguez no se lo pondrá fácil, incluso ha anunciado que pedirá su dimisión antes de negociar. Y, según todos los sondeos, parece imposible que el PP y Ciudadanos puedan lograr una mayoría.
Ante esta situación, tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado y Albert Rivera aprovechan la campaña para lanzar sus eslóganes en clave nacional, con la vista puesta en las municipales y autonómicas y, naturalmente, en las generales que hasta podrían adelantarse a ese súper domingo del 26 de mayo, como acaba de reconocer el ministro de Fomento.
Los andaluces deben sentirse marginados al comprobar que sus elecciones no son más que un mero tubo de ensayo. Que los mensajes de los líderes nacionales se centran en los Presupuestos Generales del Estado, en el desafío secesionista catalán, en la corrupción. Sánchez, Casado y Rivera se atacan por cuestiones que nada tienen que ver con el futuro Gobierno de la Junta y mucho menos con los intereses de los andaluces.
Han pasado casi de puntillas por los grandes problemas que padece la región como el paro desbocado, la baja calidad de la educación o los ERE. Pero como argumentos para atacar al “régimen socialista” que gobierna desde hace 40 años. Nadie, sin embargo, ha propuesto medidas para combatir esos problemas.
Pedro Sánchez solo quiere permanecer en La Moncloa al precio que sea. Pablo Casado se estrena como presidente del PP y su objetivo principal se centra en superar a Ciudadanos que, a su vez, aspira a lo contrario. Quizás solo Podemos, con Teresa Rodríguez alejada de Pablo Iglesias, dedica sus eslóganes electorales al pueblo andaluz.
Susana Díaz ha criticado a Pablo Casado y Albert Rivera por despreciar a Andalucía al denunciar la altísima tasa de paro y el elevado porcentaje de fracaso escolar sin querer ver que Pedro Sánchez, en su visita relámpago, se dedicó exclusivamente a burlarse de los líderes del PP y de Ciudadanos por no apoyar los PGE. Las elecciones del 2 de diciembre parecen ser un mero entrenamiento. Son los ciudadanos andaluces los que deben sentirse despreciados por todos los líderes nacionales.