Iker Casillas se ha ganado el respeto en Oporto. Tras una primera temporada en la que puso en evidencia algunas lagunas de concentración que le costaron críticas, ha levantado el vuelo para afirmarse como un pilar del candidato a alzar la Liga lusa en un puñado de meses. Es por ello, quizá, que impulsado por esa anhelada comodidad en territorio portugués, la leyenda de la selección española ha decidido volver a la página de su salida del Real Madrid. Para abrir alguna que otra herida dentro del madridismo.
Ha tocado el portero irrepetible una tecla indigesta para la entidad de Chamartín, que acaba de despedir a Julen Lopetegui en la difícil transición de la era Zidane-Cristiano Ronaldo hacia la terrenal normalidad. Precisamente en este momento erosivo Casillas ha decidido recordar a todo lo mal que lo pasó en sus últimos meses en el camarín del Santiago Bernabéu. Aunque afirme que en más de una ocasión ha guardado silencio por el bien del club madridista. Ahora que el equipo viaja lejos de su mejor salud, cree acertado desempolvar el volcán que dividió a la masa social de su amado club.
La apertura de espitas ha arribado en una entrevista concedida a Jorge Valdano -conocido por su posicionamiento contrario a Florentino Pérez y Jose Mourinho-. En esa charla, entre otros aspectos del repaso a su trayectoria deportiva, los focos recaen sobre la etapa que desembocaría en su guerra fría contra el técnico luso. Todavía humea lo nocivo de aquella sucia batalla de trincheras latente, mas Íker, que la tenía guardada, ha contraatacado en esta semana. Con el presidente en una punzante resaca triunfal y el entrenador zozorbando en Old Trafford.
4 años. Poco más que añadir. ???????????? #tbt
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Recuerda, probablemente con dolor, su suplencia en favor de Adán y Diego López en el eclipse de Mou. O su inesperada pérdida de estatus cuando llegaron Ancelotti y Keylor Navas. Y la rueda de prensa llorosa que escogió, aislado y sin preguntas. Esos capítulos forman parte también de la inigualable historia de un futbolista formidable que no supo gestionar su capitanía del mejor modo. Como tampoco lo hizo Fernando Hierro, con anterioridad, ni Sergio Ramos, con posterioridad (durante su negociación de renovación tras el gol que valió la 'Décima').
"Creo que si me volviera a pasar hubiera cogido el toro por los cuernos y me habría enfrentado a Mourinho. En aquel momento opté por estar callado y pensé que esa era la manera de honrar los valores del Real Madrid. Hoy en día, ninguno ha vuelto a hablar del otro. Mejor dejarlo estar y dejarlo pasar", ha proclamado. Aquel momento fueron sus voceros periodísticos (y los del club) los que se encargaron de contaminar hasta el hartazgo la atmósfera de la hinchada madridista. Con el meta y capitán amenazando con irse si no jugaba todo y la cúpula susurrando una bajada de competitividad y de preparación de su arquero icónico.
Preguntado por el balance que hace de la etapa de Mourinho al mando de un equipo que venía de competir muy por debajo de lo soportable, Casillas ha argumentado que "su llegada fue para competir con el Barcelona. Pero hubo momentos de mucha tensión y empezó a salir ese madridismo que no me gusta, de forofo a un límite que no va conmigo". "El tercer año nuestro no fue del todo bueno. Se ganó la Liga (en la segunda temporda de Mou) y parece que con eso se contrarrestó al Barcelona, mientras que a nivel personal la situación quedó tocada y en el tercer año ya había mucha gente que empezó a agitar la relación y no fue bueno ni para él, ni para mí ni para el Real Madrid", diagnosticó.
Recordando grandes momentos de la @sefutbol junto a @xavi. Siempre una alegría verte amigo!
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"Fue una locura. Empezó a salir ese madridismo que a mí nunca me ha gustado. Parecía que había una guerra de política entre Cataluña y España. Yo soy madridista y quiero que el Madrid gane siempre, pero no voy a ese extremo”, reiteró en una reflexión que, como en otras veces precedentes, subrayan el error de haber delegado en los voceros su defensa en esos meses de incomodidad manifiesta con el entrenador portugués. Curiosamente, en la mencionada rueda de prensa de despedida, sin la manta de esos altavoces mediáticos, pidió ser recordado como "una buena persona". No como el maravilloso portero que fue, sino como un ser humano noble.
Y ha proseguido exponiendo que "si hubiera seguido en el Real Madrid habría tenido un final peor del que tuve". Las continuadas amenazas de marcharse, con Ancelotti en el banquillo y el brazalete de capitán palpitando en su brazo, así lo atestiguan. Asimismo, criticó el modelo implementado por Florentino Pérez (que ha reportado cuatro Ligas de Campeones en cinco años). Se refiere al primer mandato del dirigente, claro. Denuncia que es un "bagaje muy pobre para un equipo como el Real Madrid" ganar una Supercopa de España en tres años. "Hasta el presidente se tuvo que ir", incide antes de afear que "Florentino elevó al Real Madrid a la máxima potencia, pero todo lo bueno tiene algo malo: un equipo tenía que hacerse de buenísimos jugadores y de algunos buenos jugadores".
Finalmente, Casillas, también apartado de la élite de la selección española por el decantar de los tiempos, valoró que "fue un golpe duro el año de Pellegrini, quedó tocado tras el ‘Alcorconazo’. Apostamos todo a la Liga y la Champions, ante un Barcelona que no tenía fin y con un Lyon que te elimina sin saber muy bien cómo". Y volvió a hacer hincapié en la conquista de la 'Novena' como un "punto de inflexión" para su carrera. "Había estado jugando toda la temporada con asiduidad, y en los últimos tres meses de competición Vicente del Bosque empezó a confiar más en César. Para mí, que tenía 20 años se me empezaron a pasar muchas cosas por la cabeza, incluso la de contemplar una salida", zanjó en un relato que ha escocido en diversos estamentos del madridismo institucional y social.