El Atlético de Madrid se desplegó este miércoles en el Metropolitano con la ambición de ser primero de grupo y, de ese modo, obtener un mejor panorama en el sorteo de octavos de final de la Liga de Campeones. Recibía a un Monaco ya eliminado que no se jugaba más que el orgullo -pues está en proceso de reconstrucción frozada tras la destitución de Leonardo Jardim-. Y lo hacía justo después de haber reforzado su convicción en el duelo liguero del pasado sábado, en el que el Barcelona escapó con vida por muy poco. Por ende, debían los locales ejecutar un ejercicio de profesionalidad para abonar una senda acolchada en pos de cumplirt su anhelo europeo.
Diego Pablo Simeone entendió que esta cita era trascendental para lo venidero, contemplando que de ganar estaría en condiciones de repartir descansos. Entonces, el argentino reprodujo el once titular que empató con el coloso catalán. Sólo incluyó dos varianres: Saúl empezaría en el banquillo, en favor de Thomas, y Correa suplía a un Diego Costa que arratrsaba molestias. Por lo demás, Lucas y Savic respaldarían a Oblak, con Arias y Filipe Luis volando en loscarriles. Por delante, Rodri y Koke organizarían y Lemar y Griezmann recibían la responsabilidad del desborde.
En la trinchera visitante Thierry Henry testaría su punto de cocción como entrenador en una de sus primeras pruebas de fuego. Trajo consigo a un bloque que sólo ha sumado un punto de los doce posibles en las cuatro jornadas continentales. Una amalgama de futbolistas que ha ganado únicamente dos de sus 19 partidos del curso. Por tanto, el que fuera delantero excepcional del Arsenal o Barça prosiguió tratando de encontrar la tecla. Sentó a Falcao de inicio para dibujar un 5-3-2 destinado a localizar el equilibrio perdido en la medular. Tielemans era el pivote sobre el que Massongo y Golovin habrían de fluir. Biancone y Chadli eran los carrileros que apoyarían a los tres zagueros y alimentarían a la dupla delantera conformada por Grandsir y Sylla.
Y con el presumible duelo entre conjuntos más contragolpeadores que creativos arrancó el envite. Lo hizo de manera fulgurante para los rojiiblancos. No onstante, antes de que pudieran emprender el característico intento de generar un incendio precoz por medio de la intensidad ardorosa en la presión y la verticalidad tras robo, obtuvieron un gol que condicionaría el resto de la competencia. Su autor fue Koke, que descerrajó un chut al borde del área en el segundo minuto. El debutante de 17 años Badiashile desviaría la trayectoria del envío para llenar de impotencia al meta Benaglio y de algarabaría a la hambrienta tribuna.
Fue esta tarde una de esas en las que casi todo le va de cara a un Atlético que no se vio constreñido a batallar con el ritmo y sudor acosutumbrados. La diana encajada supuso un gancho a la frágil compostura psicológica del equipo del Principado, que ha pasado de ganar la Ligue 1 y ser semifinalista en Champions (en 2017) a viajar en el penúltimo puesto de la competición francesa. Las múltiples bajas que han asolado al otrora competitivo sistema monegasco le pasarían factura en una querencia inocua por reaccionar ante un escuadrón colchonero que propulsaría su fe en conquistar todas las metas posibles.
De hecho, minutos después de ese zarpazo trascendental Lemar rozó la sentrencia prematura. El talentoso extremo zurdo, que poco a poco va rimando con la idea que Simeone tiene reservada para sus condiciones, se inventó un lanzamiento de falta delicioso que lamió la madera derecha de Benaglio. Para ese punto, en el minuto 8, el presunto respingo visitante se había zanjado y la iniciativa recayó en el más dotado técnicamente. El nudo táctico adelantado de los madrileños acomplejaría a un esquema oponente que no estaba cómodo en la salida de epelota y sólo filtró un centro despejado por Lucas antes de la media hora.
Y, en el entretanto, el aspitante rojiblanco aceleró en pos de romper la relación de fuerzas y decantar el reparto de puntos cuando antes. La maniobra arrancaría con un remate de Griezmann de volea, a pase de Koke, que se fue a las nubes. Y la lluvia de centros laterales y juego en la mediapunta no remitirían hasta que en el 24 el delantero francés hiciera caja. Antoine embocó el 2-0 al poner en el segundo poste, de sutil toque con el exterior de su zurda, una asistencia de Correa. El argentino, muy activo, había desbordado por la izquierda, sentado a Biancone y cedido para que la genialidad del nominado a Balón de Oro decidiera.
Ante tal afrenta no cambió el rictus derrotista el equipo en desventaja. Sólo alguna incorporación aislada del lateral belga Chadli, en transición, parecía siquiera hacer cosquillas al concentrado sistema defensivo local. En ese intervalo bajaría la ambición el conjunto español, eligiendo anestesiar todo por medio de la posesión controladora ante la que el Monaco no interponía enmienda. Y, al galope de un decantar natural y sosegado, los pupilos del 'Cholo' jugaban a voluntad, racheando presiones con especulación con la redonda. En uno de esos cambios de tempo Griezmann chutó a las nubes -minito 37- y Jemerson se erigió en el mejor de los suyos. El central, situado como líbero, salvó a sus compañeros de ser goleados antes del intermedio al taponar una combinación entre Filipe y el 7 y un tiro de Correa. La clase y la efervescencia energética local dictó celeridad la esencia del enfretamiento.
La reanudación comenzó con Koke disfrutando de resuello y Vitolo saltando al verde. Y también se comprobaría que los del Principado no pasarían nunca de su ser impedido ante un Atlético que demostró, en esta fecha, la vigencia de su arista más creativa. Esa que bien puede llevar la iniciativa y traducir la concatenación de pases en ocasiones. Así, Thomas abrió hostilidades -minuto 52- y Arias pidio penalti por derribo de Jemerson -minuto 53-. No se había movido nada en la lógica vista y la doma del cuero era jurisdicción capitalina nuevamente. Hasta que Henry pretendió agitar a su cuadro: dio entrada a Radamel Falcao -ovacionado- y el combinado visitante dio síntomas vitales, por vez primera.
En el 56, segundos después de la inyección del catefero, Raggi tuvo el recorte de distancias, pero su remate a centro de Chadli no fue todo lo potente y certero que ansiaba el zaguero. Y en el 59 Tielemans asomaría de su marasmo para estirar a sus acólitos y chutar fuera de arco ante la dejada del colombiano. Falcao, autor de la metamorfosis en cuanto a la implicación de ambos dibujos en los minutos restantes, dispodría de dos opciones claras para 'agradecer' el tributo de la grada con un gol. La primera, en el 61, estrenaría los guantes de Oblak después de controlar en el área; y la segunda, en el 82, le vio mandar fuera un penalti por mano de Savic -que fue expulsado por doble amarilla-.
Morirían con dignidad los depauperados monegascos, con un mayor ratio de posesión y más vehemencia y claridad en la faceta ofensiva. Amortizarían el decaimiento relajado local para sembrar un esfuerzo que no obtendría premio porque la puntería no es una de sus pocas virtudes en este ejercicio 2018-19. Y comparecerían Saúl, Kalinic, Diop y Khéphren Thuram (hijo del icónico central), en reemplazo de Lemar -actor principal del avance español-, Correa, Sylla y Golovin -decepcionante-. Antes del 90 se quemarían los minutos con las probaturas desacertadas de Griezmann -en chut parado por Benaglio y falta errada-, Vitolo -acción individual-, Thomas -estelar remache de actuación del meta visitante- y de Massengo. Sin más guión que la placidez del ganador y la rabia contenida del perdedor, se extinguiría el último duelo de la primera fase de la Liga de Campeones en el estadio que acogerá su final. Con el Atlético lanzado.
- Ficha técnica:
2 - Atlético de Madrid: Oblak; Arias, Savic, Lucas, Filipe; Koke (Vitolo, m. 46), Thomas, Rodri, Lemar (Kalinic, m. 62); Correa (Saúl, m. 69) y Griezmann.
0 - Mónaco: Benaglio; Biancone, Jemerson, Badiashile, Raggi; Tielemans, Massengo; Grandsir, Golovin (Thuram-Ulien, m. 63), Chadli (Diop, m. 63); y Sylla (Falcao, m. 55).
Goles: 1-0, m. 2: Koke, con un tiro desde fuera del área que rebota en Badiashile y despista al portero. 2-0, m. 25: Griezmann, a pase de Correa.
Árbitro: Matthias Gestranius (Finlandia). Expulsó por doble amarilla a Savic (m. 62 y 82). Amonestó a los locales Griezmann (m. 45) y Thomas (m. 86).
Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada del grupo A de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 56.314 espectadores.