Opinión

¡España resiste!

TRIBUNA

Agapito Maestre | Lunes 03 de diciembre de 2018

La derrota del régimen socialista en Andalucía es un hito en la historia de Europa. Un partido político con cuarenta años de antigüedad en el poder ha sido derrotado. Ni los más optimistas imaginaban esa victoria. Ganó la democracia. Ganó el Estado-nación. Ganó España. Es posible la alternancia política en Andalucía. La nación española, España, ha dejado de estar proscrita como término y como idea en Andalucía. El resto es faramalla. El sistema democrático, la indeterminación del voto de un pueblo libre, se ha impuesto a la pretensión socialista, comunista y separatista de volver “al cantonalismo de los Arévacos y de los Vectones, o de los reyes de Taifas”.

El 2 de diciembre ha sido la culminación de una renovación seria y rigurosa del viciado, desconcertado y pervertido sentido democrático del ser nacional por una ideología de carácter totalitario que identifica al PSOE con la Junta de Andalucía. La izquierda totalitaria y la derecha ridícula y acomplejada por no ser suficientemente cantonalista han sido derrotadas por la nación española. El 2 de diciembre de 2018 es la culminación de lo que comenzó en 2015, entonces los ciudadanos andaluces llevaron a la Junta de Andalucía a un partido de orígenes catalanes, Cs, porque defendía Españaa. Ahí comenzó la verdadera transformación democrática de Andalucía. De España. El 2 de diciembre pasará a la historia de la democracia, sí, porque Andalucía ha señalado el camino de la liberación de la nación de las garras del totalitarismo. Ha desaparecido, definitivamente, el miedo a la expresión: “Yo digo España”. Los comunistas, los socialistas y los separatistas no son nada ante la fuerza de la historia de una gran nación.

El 2 de diciembre ha elevado el vértigo de la democracia a canon de nuestro porvenir. Tanta luz han introducido los resultados electorales de estas elecciones que quizá tengamos que defender nuestros ojos con la mano enarcada, como diría Ortega, para poder distinguir con precisión. La pluralidad política, tres grandes partidos defendiendo la idea España, será la razón de nuestra democracia. También el sentido democrático de la nación está perfectamente representado en los 12 escaños de Vox en el Parlamento de Andalucía. Después del día 2 de diciembre, nadie proscribirá España como término e idea sin sentirse un ser degradado, indigno de una historia de sufrimientos y éxitos colectivos. Los resultados del 2 de diciembre han conseguido no sólo que la idea de España sea la base de nuestra existencia política, sino que se han enfrentado definitivamente al mito, a la falsedad, al engaño de que España sea una invención franquista que evoque los peores capítulos de nuestra historia.

Sí, será difícil hallar en el sistema de partidos políticos de España, en el atrabiliario y desnortado Estado de partidos, dos partidos políticos más constitucionalistas que Cs y Vox. He ahí la clave del cambio político en Andalucía. Callen, pues, los medios de comunicación y las universidades al servicio del totalitarismo separatista, socialista y comunista. Dejen de bramar y miren limpiamente la realidad. Sus maquinaciones y majaderías idealistas están muertas. El 2 de diciembre ganó la Nación, la España democrática. Nadie con un poco de sensibilidad puede dejar de estar contento por este cambio político. Salvo los cerriles totalitarios, nadie dejará de felicitarse por la ocasión u oportunidad de que se transforme la región de Europa con mayores índices de desempleo, peor educación, sanidad y comunicación de España, y con dos expresidentes procesados por corrupción.