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IAAF. Eliud Kipchoge y Caterine Ibargüen, Mejores Atletas Mundiales de 2018

ATLETISMO

EL IMPARCIAL | Martes 04 de diciembre de 2018
El keniata y la colombiana han sido galardonados en la gala anual del organismo internacional.

El atletismo mundial se vistió de traje este martes, día en el que se celebró la Gala de la IAAF en Mónaco. Un evento en el que el máximo organismo gestor de esta actividad deportiva reparte los tributos y reconocimientos correspondientes a la temporada de 2018. En esa celebración destacarían por encima de todos dos nombres: Eliud Kipchoge y Caterine Ibargüen. El keniata recibió el premio al Mejor Atleta Mundial Masculino y la colombiana, por su parte, se hizo con el de Mejor Atleta Mundial Femenino. Sus exhibiciones a lo largo de este año les han catapultado a la cima merecida. Tanto como los premios entregados a Armand Duplantis y Sydney McLaughlint (Estrella Emergente), y el trofeo Presidente dado al suizo Andreas Brugger, organizador del mitin de Zúrich.

En el caso del africano, los argumentos en torno a la exitosa candidatura a la recepción de este premio se cimentan en el récord mundial alcanzado el 16 de septiembre en la capital alemana. Se convirtió en plusmarquista de la maratón de Berlín con una marca de 2 horas 1 minutos y 39 segundos. Una muestra de talento sin parangón que reavivió el debate sobre cuál es el techo del ser humano. Se trata de un atleta que es leyenda, al haber vencido en diez de los once maratones que ha corrido, incluido el de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Sólo se le ha escapado la edición 2013 de Berlín, en la que fue segundo por detrás de su paisano Wilson Kipsang.

Kipchoge, que se convirtió en el segundo keniata en recibir este galardón de la IAAF -después de David Rudisha, en 2010-, ya paladeó lo histórico en 2017. Lo hizo al correr el 5 de mayo el maratón celebrado en Monza, por cortesí de Nike. El cirtuito automovilístico le vio volar hasta una marca de 2 horas y 25 segundos. Esa barbaridad, nunca vista en la larga distancia, no fue homologable, pues contaba con liebres -no están permitidas por el reglamento- que se alternaban para mantener un ritmo sobresaliente. Sea como fuere, en ese evento rebajó en casi tres minutos el récord que poseía su compatriota Geoffrey Mutai -marca no homologable por el recorrido descendente de Boston-.

Sin duda, lo de Monza resultó un aviso de lo venidero. Y la cúspide de una trayecoria que arrancó en 2003. Entonces, con sólo 18 años, batió en la final de 5.000 metros de los Mundiales de París a dos iconos: el marroquí Hicham El Guerruj y el etíope Kenenisha Bekele. Y en los últimos dos cursos se ha empeñado en demostrar que la frontera de las dos horas es atravesable en maratón. Kipchoge se impuso en la votación por el premio en esta gala a Kevin Mayer -récord mundial de decatlón con 9.126 puntos-, Christian Coleman -plusmarquista mundial de 60 lisos con 9.79-, Armand Duplantis -campeón de Europa absoluto de pértiga y sub-20 del mundo- y Abderrahman Samba -invicto en 9 carreras de 400 m vallas y plusmarquista con un tiempo de 46.98-.

En la categoría fememina del máximo reconocimiento al rendimiento de un atleta en un año natural cantó victoria Caterine Ibarguën. La colombiana, que se convirtió en la segunda atleta latinoamericana que recibe el premio, 29 años después del éxito de la cubana Ana Fidelia Quirot, se impuso con autoridad a las otras aspirantes al trofeo. Se trataba de una lista compuesta por Nafissatou Thiam -invicta y campeona de Europa de heptatlón-, Dina Asher-Smith -campeona de Europa y líder mundial del año en 100, 200 y 4x100-, Beatrice Chepkoech -récord mundial de 3.000 m obstáculos con 8:44.32- y Shaunae Miller-Uibo -invicta en 15 competiciones-.

Ibargüen dictó la gloriosa resolución en base a un año sensacional. No obstante, en la mochila activada desde enero se amontonarían los títulos de campeona de la Copa de Mundo y de la Diamond League tanto en triple salto como en longitud -con sólo 24 horas de diferencia-, campeona centroamericana y del Caribe en ambos saltos, e invicta en sus ocho competiciones en la disciplina de triple salto. A la quinta candidatura se hizo con el favor de la IAAF. Ya había estado nomniada 2013, 2014, 2015 y 2016, retrato de un currículo de rango memorable. En este lustro sólo su cruce con la venezolana Yulimar Rojas -para alzarse con el título en el Mundial en Londres- la ha apartado de la nómina elitista.

Este homenaje viene a combrar un sentido especial, pues Ibargüen estuvo a punto de abandonar el atletismo con sólo 24 años. En ese momento no logró clasificarse para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y se planteó si merecía la pesa el esfuerzo. Pero se puso en manos de técnicos cubanos y su progresión ha dibujado una línea exponencial hasta el monopolio. Regla Sandrino la convenció de trabajar en todas las vertientes del salto (longitud, altura y triple), en Medellín. Y cuando se graduaba de enfermera, en la Universidad Metropolitana de Puerto Rico, fue rescatada para el atletismo por Ubaldo Duany, que la ha transformado en la mejor saltadora de triple de siempre. Un salto de 15,17 metros le regaló el oro olímpico en Río 2016, cuatro años después de haber ganado la plata en los de Londres.

A partir de aquella final olímpica británica -en 2012, ha encadenado 33 victorias consecutivas en alta competición. Un dato colosal que comprende la victoria en la Diamond League en triple salto durante 2013, 2014 y 2015; el triunfo en los Mundiales de Moscú 2013 y Pekín 2015; y el récord de 15,31, logrado el 8 de julio de 2014 en Mónaco. Únicamente ha sido derrotada esta favorita alá donde se presente en Birmingham y Londres 2012. En ambas citas prevaleció la ompetitiva kazaja Olga Rypakova.

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