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Jane Fonda: "Los hombres siempre fueron mi perdición"

ENTREVISTA

Sábado 26 de julio de 2008
-Y, en cierto sentido, ha sido un durísimo psicoanálisis. Hasta ahora no había tenido la suficiente valentía como para enfrentarme a todos mis traumas de infancia..¡Que fueron muchos!.

-Nadie lo pensaría al verte siempre tan segura y reivindicativa...

-Todo lo tenía concentrado en mi interior. Crecí en el seno de una familia de principios calvinistas. Manifestar y exteriorizar las emociones era algo repugnante, había que guardárselas dentro...y eso es lo que hice.

-¿Cuántas veces te has arrepentido de no haberte rebelado?

-Es curioso porque rebelde...siempre lo he sido, pero nunca en casa. Manifestaba mis contrariedades y frustraciones en las actividades extra familiares. Tal vez por eso puse todo mi esfuerzo en defender causas justas, ser pacifista...



-¿Luchabas por ser perfecta?

-Crecí pensando que tenía que serlo porque, si no lo conseguía, no me iban a querer. Por eso me pasé la vida desarrollando “esa enfermedad” de complacer siempre a la gente y, de manera especial, a los hombres…

-Que fueron siempre tu punto débil…

-Y también mi perdición. Tengo que reconocer que, tras esta apariencia de mujer fuerte y reivindicativa, se esconde una mujer sumisa y entregada por completo a mis parejas.... ¡y todo por la obsesión de ser perfecta y la necesidad constante de amor!!

-Llegaste al extremo de “ponerle en bandeja” las amantes a tu primer marido, Roger Vadim... ¿Eso es amor?

-No, eso es humillación... Pero lo hice. Llegué a esos extremos para demostrar que unas mujeres como yo, que creo que soy inteligente, fuerte y que no dependía económicamente de él, también pueden llegar a esos extremos. Yo actué de esa manera porque estaba convencida de que, si me negaba a lo que él me pedía, me dejaría...


-¿Todo por no estar sola?

-...Sobre todo porque no quería que me dejara de querer. Eso era algo que me obsesionaba. Desde niña necesité mucho amor...tal vez, porque no lo tuve desde niña. Mi padre era un hombre frío y distante, que le costaba manifestar sus afectos...y mi madre, que era mucho más entrañable y cercana en el trato, se suicidó sin darme el amor suficiente que necesitaba para salir adelante. Toda mi vida fui arrastrando esa carencia…



-E intentaste suplir ese amor con los hombres...

-Tampoco me fue bien con ellos. Tengo tres matrimonios a mis espaldas...¡¡y ninguno ha sobrevivido!! No me desanimo y espero que pueda terminar mis días con un hombre que me quiera, me acompañe, me respete...De momento vivo con mi perro, pero necesito exteriorizar mis afectos de mujer con un buen hombre...

-A estas alturas de la vida, ¿esperas al hombre ideal?

-Tiene que existir ¿no?...En mi camino se ha cruzado más de uno, pero siempre he evitado enamorarme de los hombres con los que no podía estar...Me encanta George Clooney, por ejemplo, pero es muy joven para mí… Pero me parece muy interesante, como persona, y muy atractivo como hombre, tiene una cara estupenda...

-Cuenta la leyenda que con Robert Redford hubo más que química profesional...

-Tuvimos algo especial pero...no en el momento oportuno, porque él estaba casado y yo también...El destino no estuvo siempre de mi parte…

-¿Cómo consigue una convivir con la bulimia hasta los 40 años?

-Es un proceso difícil de explicar. Esa enfermedad me llegó a esa edad de la adolescencia, en la que pensaba que no era suficientemente buena, en la que no me sentía querida y, por supuesto, en la que nadie me decía lo maravillosa que era tal cual estaba… Cuando vagan tantas cosas negativas por la mente, nunca sabes dónde vas a desembocar. Y mi vida fue por ese camino...



-¿Aprendiste alguna lección de ese proceso?

-Claro que sí, pero tardó en llegar… Cuando cumplí los sesenta me di cuenta que no hay que luchar por ser perfecto, que con sólo ser bueno es suficiente...Y con esa moraleja es con la que convivo ahora...

-¿Y has conseguido ser feliz?

-Por lo menos estoy aprendiendo a vivir sin querer ser perfecta, sin preocuparme demasiado por lo que los demás piensan de mí. Supongo que eso me permite estar más contenta conmigo misma, disfrutar más de la vida y sacar mejor provecho del día a día…Y, además, quiero decirte una cosa: ¡¡por fin puedo vivir sin los hombres!! Así que ya he adelantado mucho.

-¿Has encontrado la paz, Jane?

-Me he pasado media vida buscándola y, al haberla conseguido, ya puedo escribir sobre ella. Con el tiempo he llegado a la conclusión que es mejor tener interés por las cosas que ser tú interesante, así que creo que sí...ahora puedo decir que soy dignamente feliz...

-¿Qué herencia te gustaría que quedara de ti?

-Pocas veces me planteo cómo me gustaría ser recordada. Lo hecho ya no lo puedo cambiar y, lo que venga ahora, ya me coge muy mayor como para entrar en valoraciones si debo hacerlo o no por “el que dirán”...Me obsesiona el haber sido útil a los demás, eso sí... por eso lo que me anima y reconforta es saber que a mis hijos y mis nietos les he ayudado en determinado momento..Eso es suficiente para mí....

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