El tiempo político de los profesionales de la política ha sido vencido el 2 de diciembre en Andalucía. La ciudadanía andaluza quiere cambios y, sobre todo, que se hagan con rapidez. Si no se respeta la velocidad del cambio político exigido por los ciudadanos, si los políticos tratan de poner límites a la velocidad exigida por los andaluces para vivir más libres y con mejor calidad de vida, serán castigados en las próximas elecciones. Los ciudadanos han perdido la paciencia con sus políticos y quiere medidas urgentes para rehabilitar la nación y reconstruir un Estado, el español, que ha sido casi devorado por un partido político, el PSOE, en Andalucía. He ahí la mayor muestra de madurez democrática de la sociedad andaluza: la urgencia determina la política andaluza.
Sin embargo, las reacciones de los partidos no se corresponde con la nueva realidad surgida de las elecciones; actúan como si quisieran moldear, sacrificar y devorar la ilusión que lleva aparejado la demanda de cambio político. Ya ha pasado más de una semana de las elecciones andaluzas y el entusiasmo que generaron está dando paso a la realidad, a la triste realidad, de unos partidos políticos realmente “partidos”, “fragmentados” y egoístas. En otras palabras, los resultados de las elecciones andaluzas son espectaculares para esta región y, seguramente, para el resto de España si y solo si se leen en clave urgencia para superar el drama de la sociedad andaluza, embridada y pastoreada por un partido que ocupa todos los espacios público-políticos, desde hace 36 años, pero que sigue teniendo millones de votos para seguir atenazando a la sociedad andaluza. En efecto, aunque haya entrado en un proceso de descomposición, el PSOE, principal representante de la izquierda intervencionista , sigue siendo la fuerza política “hegemónica” en Andalucía, el PP sobrevive lleno de achaques, C´s casi ha triplicado sus votos, a pesar de haber asistido en los últimos años al socialismo corrupto, y entra Vox en la Junta de Andalucía, un partido liberal-conservador, que trata de rehabilitar con más fuerza la nación que el resto de los partidos. Probablemente, esos cambios darán lugar a un nuevo panorama político, quizá más democrático y libre, pero nada está escrito de antemano y asegurado en la política, entre otras cosas porque la realidad de Andalucía es dramática, pero los ganadores no han dado demasiadas muestras de cordura para atajar lo que se les viene encima, a saber, acabar con un régimen político donde la entera Administración autonómica se identifica con un partido.
Es menester, pues, repetir la obvia pregunta: ¿están los partidos ganadores a la altura de la circunstancia histórica que se ha abierto?, ¿serán capaces de actuar con diligencia, inteligencia y, sobre todo, rapidez los partidos ganadores? A una semana de las elecciones sus declaraciones no son para dar saltos de alegría. Esperemos que se corrijan. Pero, si los supuestos ganadores, PP, C´s y Vox no son capaces de comportarse de acuerdo con ese espíritu de urgencia surgido en estas elecciones de Andalucía, las ilusiones pronto desaparecerán y volverá a imperar el nihilismo en la tierra de María Santísima. De entrada, poco se puede esperar de quienes han dejado pasar ocho días sin ponerse de acuerdo en lo más obvio: sacar a los socialistas de la Junta; aún no he visto un papel suscrito por los ganadores donde quede escrito de modo claro y distinto que el PSOE saldrá, definitivamente, de la Junta; al contrario, el líder de C´s ha jugado, se dice pronto, a no sé que apaños con sus antiguos socios socialistas para que apadrinen a su candidato. Cuidado, amigo Rivera, no se pase de listo. En todo caso, allá él y sus consejeros con esos juegos, pero sepan que el gran cambio político en Andalucía, se lo repito otra vez, es que la sociedad andaluza está harta de esos juegos con el tiempo de los viejos políticos, esos que que tanto practicó el PP durante 36 años con los socialistas. La sociedad andaluza ha perdido, definitivamente, la paciencia. He ahí, reitero, la principal señal de madurez política, o mejor, de regeneración política de la sociedad andaluza: no se deja llevar por la utopías y las sandeces que sobre el futuro les cuentan los profesionales de la política. Quieren cambios y rápidos. Por lo tanto, o se negocia de forma ágil y clara la conformación del nuevo gobierno de Andalucía o la ciudadanía dejará de creer muy pronto en la posibilidad del cambio político.
Sí, amigos de C´s, un signo de madurez política, de altura democrática, sería llegar a un gran acuerdo de gobierno con el PP en un par de días. Otra cosa distinta, incluidas las triquiñuelas de Rivera tratando de integrar a los socialistas andaluces en la gobernabilidad de PP-C´s, sería una señal de inmadurez política, o peor, de indecencia antidemocrática. Si PP, C´s y Vox esperan al último día y a última hora para conformar un Gobierno serio y decente, entonces tendremos que pensar que ahí empieza la primera traición a un pueblo que quiere cambios rápidos y efectivos. Conformen ya un gobierno y anuncien las diez primeras medidas para acabar con la “democracia morbosa”, o sea, el autoritarismo que domina en Andalucía. El resto es faramalla.