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Un Real Madrid industrial se va al Mundial de Clubes con media sonrisa | 1-0

JORNADA 16

Diego García | Sábado 15 de diciembre de 2018
El solitario gol de Benzema se saltó el pentagrama controlador que desplegó incertidumbre ante un Rayo impotente. Por Diego García

El Santiago Bernabéu acogió este sábado un cruce de equipos con urgencias. El Real Madrid se despedía de su concurso liguero en 2018, antes de partir hacia el Mundial de Clubes y después de haber sido derrotado por 0-3 ante el CSKA, hace tres días. Y el Rayo, por su parte, viajaba en los puestos de descenso, absolutamente necesitado de sumar de tres en tres para evitar que los problemas clasificatorios le acaben de contaminar del todo. La irregularidad de ambos escuadrones se examinaría, con la presión por las nubes para los discutidos entrenadores y vestuarios en ciernes.

Santiago Solari eligió no rotar para tratar de asegurar el balsámico triunfo que les mandara a la lucha por el cetro internacional con menos dudas en la maleta. Alinearía a la zaga prototípica -Courtois, Carvajal, Ramos, Varane y Marcelo-, con Marcos Llorente supliendo a Casemiro en la labor de ancla de Modric y Kroos, y con Asensio sustituyendo a Bale -molestias en un tobillo- en la punta conformada por Benzema y Lucas Vázquez. No estaba en el libreto la posibilidad de relajarse en el intento por controlar la dinámica, ni cabrían lagunas de concentración. La tribuna no estaba para perdonar displicencias. Isco, Ceballos y Vinicius esperarían turno.

Míchel, por su parte, apostó por un 4-5-1 en el que no desplegaría a un delantero centro nato. Las ausencias de Raúl de Tomas -por motivos contractuales- y de Trejo llevaron al técnico a dejar en la banca a Álex Alegría y a colocar a Emarba como falso 9. Por detrás del talentoso atacante plantarían cara las flechas exteriores Advíncula y Álvaro García, en pos de la pretendida superpoblación en la medular -con Imbula, Comesaña y Medrán-. Tito y Álex Moreno habrían de guardar la espalda de su sistema por los carriles para dar coherencia a la querencia de cohesión que pensó su preparador para este envite de campanillas.

Y el enfrentamiento se abrió paso con un intercambio de presiones adelantadas que depararía un cuarto de hora inicial salpicado de imprecisiones y centrocampismo, en el que la intensidad y el rigor táctico mandaron sobre el talento, la verticalidad o el gen creativo. Asensio fluctuaba hacia el interior, con la idea de filtrar grietas, entre líneas, que batallarán contra la superioridad numérica visitante en el ecuador del terreno, mas las ayudas vallecanas surtirían efecto y limitaron el bagaje del favorito a dos centros inocuos de Vázquez y Carvajal. Sin embargo, en una transición Benzema brotaría protagonista. El galo emitió un cambio de banda imperial que Lucas transformó en pared. La pelota se coló entre seis zagueros rayistas y el francés abrió el marcador con un chut angulado -minuto 14-.

Respondería el sistema de Míchel con un córner lanzado por Embarba y cabeceado por Velázquez lamiendo el poste de Courtois. El planteamiento adelantado y valiente del penúltimo clasificado quería maquillar las lagunas defensivas que arrastra y no le saldría bien del todo la jugada. De hecho, de inmediato Benzema y Kroos lanzaron un pase al espacio que dejó a Asensio en mano a mano con Dimitrievski. El meta salvaría a los suyos y en torno al minuto 20 sería Velázquez el que repelió, bajo palos, la volea de Lucas Vázquez -en la primera combinación veloz y fluida del colosos-. En cambio, la competitividad de la entidad menos dotada económicamente llevaría peligro al arco local, de nuevo por la vía de la pizarra. Otra vez Velázquez ganó la partida a la descoordinada marca oponente, si bien no atinó en el testarazo -minuto 23-.

Se cruzaría la media hora con los de Chamartín empeñados en bajar el compás y las revoluciones. Aglutinarían ratios elevados de posesión horizontal, controladora, al tiempo que Marcos Llorente comenzaba a destacar como guarda del equilibrio del vigente campeón de Europa en las reiteradas pero tímidas amenazas de contragolpe vallecanas. A falta de un ejercicio sostenido de generación de llegadas, los aspirantes a todo se limitarían a no arriesgar, conscientes de su falibilidad tras pérdida. Y esta filosofía asumida por Solari alimentaría la convicción de un Rayo de líneas altas, con Medrán más asentado en la labor de distribuidor. Se negaban a ejercer el papel de sujeto pasivo y pugnaban por no encerrarse y discutir el cortejo de la redonda.

Indiciría el dibujo de Concha Espina en el criterio monopolístico del balón para domar la trama (parámetro cercano al 70%). Con Lucas y Marcelo abriendo la cancha, la asociación perpetua -de pases de riesgo reducido- erosionaría a la vehemencia posicional rayista. Y en el 36 Benzema se inventó una maniobra plena de clase que desembocó en el zurdazo a la madera de Kroos -minuto 35- y en el derechazo posterior y fuera de Modric. Marcelo también lo probaría, desde larga distancia y a las manos de un Dimitrievski poco exigido -minuto 38-. Y los visitantes trompicarían el respingo ajeno con faltas, en la senda hacia el intermedio. Para cosechar un par de llegadas al área de Courtois. En consecuencia, los madridistas se darían por satisfechos, más atentos a lo táctico que de costumbre y desprovistos del derroche de las grandes citas. No onstante, el candado belga no sufrió más que dos lanzamientos en 45 minutos.

Se había jugado a lo que estudió Solari, gravitando en la calma que proporcionó el compromiso de todas sus piezas en ambas fases. Forzarían la renuncia vallecana a salir con la pelota jugada desde atrás, esto es, les obligó a escorarse fuera de su identidad. Y la reanudación alzaría el telón con los vatios más bajos todavía. Cinco minutos de intrascendencia tuvieron que quemarse para que Modric pusiera en pie al respetable con un cambio de ritmo de tacón que sentó a su par en el pico del área. El croata avanzaría hasta línea de fondo y regaló un pase hacia atrás que Asensio perdonó, estrellando su zurdazo contre el guardameta macedonio. Míchel reaccionaría sentando a Gálvez y Medrán -su mejor hombre- para dar entrada a Ba y Bebé. Doblaba la apuesta contragolpeadora el técnico de 'La Franja'. El camino hacia la gesta seguía abierto.

El extremo luso estrenaría participación con dos cañonazos -uno lejos de diana y otro hacia los puños de Courtois-, pero la delegación visitante abrazaría el modelo de repliegue y salida de forma ortodoxa -para llegar al desenlace con el electrónico corto-. Y padecería para recuperar el cuero con garantías de propulsar contras, aunque no concedería ocasiones. Kroos había credido, con Modric, Carvajal y Lucas Vázquez muy activos. Vería el Rayo cómo se le anulaba un gol a Ramos -por fuera de juego, en el 65- y cómo Modric disparaba arriba -minuto 73-. Comparecerían antes del desenlace Ceballos por Asensio y Alegría por Embarba. También lo haría la incertidumbre.

Imbula encañonó un latigazo demasiado angulado en el paso al frente postrero del combinado en desventaja. Los franjirrojos añadieron a su repertorio el pelotazo al delantero posicional y la segunda jugada, anhelando incomodar la pretensión de más control pensada por Solari al inyectar al ex bético -cambiando a un 4-4-2 más equilibrado-. En el entretanto se lesionaría Benzema -ovacionado, como único jugador local clarividente- y entraría Vinicius. Y en los 10 últimos minutos se amontonarían las faltas sobre los cerebros del mediocampo merengue, ante el no del todo eficaz cierre del resultado por el cauce de la combinación que dictó el dubitativo aristócrata capitalino.

Courtois salvaría un doble remate de Alegría y Velázquez en el arreón visitante -minuto 91- como colofón de una ejecución sin brillantez que sólo sacó en claro una victoria industrial y vacía de buenas sensaciones de cara al Mundial de Clubes. La falta de confianza y pegada restó lustre al cambio de actitud y el orden bastó a los vallecanos para acabar provocando que el gigante perdiera tiempo en el descuento -entró Valverde por Modric-. En la prolongación de la tediosa inercia falta de continuidad y confianza de los madridistas.

- Ficha técnica:

1 - Real Madrid: Courtois; Odriozola, Varane, Sergio Ramos, Carvajal; Marcos Llorente, Modric (Valverde, m.90), Kroos; Lucas Vázquez, Marco Asensio (Ceballos, m.71) y Benzema (Vinicius, m.78).

0 - Rayo Vallecano: Dimitrievski; Tito, Gálvez (Ba, m.54), Velázquez, Alex Moreno; Comesaña; Advíncula, Imbula, Medrán (Bebé, m.54), Álvaro García; y Embarba (Alegría, m.73).

Goles: 1-0, m.14: Benzema.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité vasco). Amonestó a Gálvez (39), Bebé (64) y Imbulá (83) por el Rayo.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 16a jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 55.229 espectadores. Luka Modric ofreció al madridismo el Balón de Oro recientemente conquistado.

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