Lunes 28 de julio de 2008
Sergio Massa será el nuevo Jefe de Gabinete de Ministros de Argentina, tras la dimisión de Alberto Fernández. Massa, alcalde de la localidad bonaerense de Tigre, pertenece al sector “kirchenista” del peronismo gobernante y durante el gobierno de Néstor Kirchner ocupó la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses). Contemporáneamente, cambiará la secretaria de Agricultura, donde Carlos Cheppi sustituirá a Javier de Urquiza.
Las bajas de Fernández y de Urquiza se pueden considerar secuela de la protestas de los productores agropecuarios, y, juntos con la dimisión del Ministro de Economía, Martín Lousteau están debilitando al equilibrio institucional del país. Fernández, considerado del ala dialogante del Gobierno, ha sido una de las caras más visibles del conflicto entre el campo y el gobierno, provocado por la decisión de un incremento impositivo. Tras casi cuatro meses de enfrentamiento, la crisis parece concluida después que el Senado rechazó el posible aumento, con el decisivo voto en contra del vicepresidente del país, Julio Cobos. Sin embargo, mientras la crisis agraria parece finalizada (o aplazada) con la derogación del aumento, la crisis dentro del gabinete aún no parece terminada y se prevén otros posibles cambios.
La crisis agraria ha perturbado de manera manifiesta al diseño político de la Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner. De hecho, los enfrentamientos han provocado el desplome de la imagen de la Presidenta; además, Cristina Fernández se ha visto obligada a remodelar su gobierno después de la derrota política sufrida en la “guerra” con el campo. La dimisión de Fernández, que había desempeñado el mismo cargo en el quinquenio de Presidencia de Néstor Kirchner, podría representar el primer paso de una etapa de cambios profundos en el gobierno: probablemente, el alejamiento de una de las figuras políticas más cercanas al matrimonio Kirchner podrá provocar nuevas renuncias y mayor inestabilidad. El revés sufrido en el Parlamento y el polémico aumento impositivo representan problemas a los que habrá que enfrentarse cuanto antes y de forma contundente. La reciente derrota parlamentaria y la imagen de un gobierno fragmentado obligan a la actual Presidenta a reflexionar sobre su mandato y las medidas a tomar. Mientras varios sectores anhelan un cambio más profundo, Cristina Fernández debe tener en cuenta la actual fragilidad institucional. Está en jugo su credibilidad y su capacidad de alejarse de la pesada sombra de su marido.
TEMAS RELACIONADOS: