Opinión

"Talvisota": la novela que hay que leer

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 30 de diciembre de 2018

La Finlandia independiente ya tiene más de 100 años. Es famosa, sobre todo, por el éxito de sus empresas -ahí está Nokia- y por su sistema educativo. Sin embargo, su historia es algo menos conocida en España. Después de proclamada la independencia el 6 de diciembre de 1917, el país atravesó varios conflictos; entre ellos, una guerra civil (1918) y tres guerras contra la Unión Soviética (1918-1922, 1939-1940 y 1941-1944). En estas últimas, destacó la figura del mariscal Carl Gustaf Emil Mannerheim (1867-1951), que llegó a ser el sexto presidente de Finlandia después de la II Guerra Mundial.

Así, desde este país del norte de Europa, uno puede tener una mirada muy distinta y enriquecedora sobre el pasado y el futuro de nuestro continente. Atrapados entre grandes potencias históricas como Suecia, Alemania y Rusia, los finlandeses han luchado por su independencia mucho tiempo y conocen bien los efectos de las ideologías totalitarias. En efecto, como recuerda Kirbi en su “Historia de Finlandia” (Akal, 2010), poco tiempo después de proclamada la independencia del imperio de los zares aprovechando el proceso revolucionario de 1917, Stalin, que era a la sazón comisario para Asuntos de las Nacionalidades, argumentó que “los intereses del proletariado -que eran defendidos por Rusia, el primer Estado de los trabajadores- debían preceder siempre al nacionalismo burgués”. La URSS siempre desconfió de la independencia finlandesa.

He aquí el trasfondo de “Talvisota”, la novela de Xavier Horcajo (Barcelona, 1958) que toma su nombre de una de aquellas guerras: la de Invierno, que libraron Finlandia y la URSS entre 1939 y 1940. Ambientado en el conflicto, se trata de un relato a caballo entre la novela histórica y el thriller político. El protagonista, inspirado en un personaje real, es un malagueño que, como Orwell y Malraux, conoció el comunismo y que, como millones de europeos, terminó sufriendo a manos de los comunistas la pérdida de lo que más amaba: “Cuando era joven me consideraba de izquierdas, incluso admiraba y respetaba a la Unión Soviética. Luego esas ideas y sus promotores me persiguieron con saña durante décadas”.

Así, a lo largo de sus 290 páginas, el lector acompaña a Espinosa por media Europa desde los campos de batalla de la Guerra Civil Española hasta la helada Finlandia tras un oficial soviético en busca de justicia (¿o tal vez de venganza?). Espinosa vive la España convulsa del comienzo del siglo XX -la pobreza, la orfandad, las tensiones obreras- y el camino que termina desembocando en el 18 de Julio. En paralelo, asistimos al ascenso al poder de Stalin a través del relato de Eugenio, un agente soviético infiltrado en los medios obreros de Málaga. A través de él, Horcajo describe los interrogatorios, las torturas, las deportaciones y el formidable poder de la maquinaria comunista.

Así, Espinosa nos recuerda la vida de tantos europeos que creyeron en una falsa utopía y terminaron luchando contra ella. En las páginas de “Talvisota” -desde el Ebro hasta Laponia- uno cree escuchar el eco de las voces del siglo XX: Bujarin vindicado por Anna Larina, Koestler describiendo al calvario de Rubachov en “El cero y el infinito”, Solzhenitsyn atravesando el Archipiélago Gulag y la conversación de 1938 que Anna Ájmatova narra en “Requiem”:

“Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detrás de mí, una mujer -los labios morados de frío- que nunca había oído mi nombre, salió del acorchamiento en que todos estábamos y me preguntó al oído (allí se hablaba solo en susurro):

- ¿Y usted puede dar cuenta de esto?

Yo le dije:

-Puedo

Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que había sido su rostro”.

Necesitamos más libros así. Nos hacen falta más obras que, a través de la novela, la historia, el ensayo y la poesía, recuerden a los europeos de hoy el horror del comunismo. Desde España hasta Finlandia, Espinosa vive el drama de las generaciones que persiguieron una pretendida liberación que sólo conducía a los campos, las fosas y la muerte.

No dejen de leer “Talvisota”.