Gabriel Albendea | Lunes 31 de diciembre de 2018
El hondo sufrimiento de tu cuerpo
convirtió en luminosa tu alba alma
como la sombra de la noche en calma
hace más claro el día venidero.
Tu afán, tu amor, tu voz nunca se fueron.
Cual rayos de una estrella inextinguible
harán de los caminos tortuosos
una senda serena, plena y libre.
Amigo siempre fiel como un hermano,
igual de compañero que en lo alto.
Adalid de una historia más hermosa
que enalteció tu mente esclarecida
sobre tanta idiotez enfebrecida
y tanto arrojo inútil e insensato.
Gabriel Albendea Pabón