LaLiga estrenaba 2019 enfrentando las urgencias de Villarreal y de Real Madrid. Los levantinos viajan perserguidos por el fantasma del descenso y estaban obligados a sumar de tres en tres ante el gigante capitalino y en un buen puñado de partidos más. Y los visitantes, por su parte, debían vencer en Castellón para no descolgarse de una cima liguera que se había alejado de forma provisional por el aplazamiento de este duelo, con motivo del triunfal Mundial de Clubes. Y con ese cruce de tensiones daría inicio un envite marcado por la baja de Marcos Llorente.
Y es que Santiago Solari no supo o pudo aleccionar a los suyos de la necesidad de mantener la implicación tras el éxtasis cosechado en los Emiratos. Tal fue el bajón inicial de revoluciones y concentración de los favoritos que se vieron recluidos y, a las primeras de cambio, en la lona. Cuando se cumplían sólo dos minutos Courtois ya salvó a los suyos ante el intento del insistente Chukwueze. Sin embargo, el meta belga nada pudo hacer para maquillar la distancia de intensidad entre los dos escuadrones y Santi Cazorla abriría el marcador -minuto 4-, amortizando una asistencia del joven nigeriano para resolver con clase.
El golpe sacudió y despertó a los vigentes campeones de Europa, que con un zarpazo empataron. Antes de asentarse en una dinámica controladora y de mando, la calidad y la pegada adelantaría a cualquier otra acepción para firmar el 1-1. En su primera llegada al arco defendido por Asenjo, Benzema haría diana -minuto 7-. Lo hizo al culminar una sensacional asociación gestada por la banda diestra que, en la actualidad, es propiedad de Carvajal y Lucas Vázquez. El gallego emitiría el centro certero para el testarazo fino del francés.
Con tablas y una traca formidable en el prólogo, el Madrid ganaría poco a poco terreno en la pugna por el balón y el tempo. Se desplegaría el talento de su medular para mantener la posesión y amenazar con la remontada. De hecho, con Benzema como maestro de ceremonias entre líneas, Lucas Vázquez marraría un mano a mano con Asenio muy claro. Y, de inmediato, el 1-2 tomaría cuerpo al cabecear a la red Varane una falta botada por Toni Kroos. El fogonazo de jerarquía visitante le conllevó el merecido fruto -minuto 20-.
A partir de ese punto de inflexión el esquema de Solari apostó por la anestesia y la horizontalidad en sus combinaciones. Y alcanzó a dormir a un Villarreal que sólo aceleraría en ambición a 15 minutos del entretiempo. El dibujo de Luis García Plaza, entonces, se apoyarían en Samu Chukwueze para herir a Marcelo y llegar a posiciones de último pase y remate. Mas, los jugadores en ventaja cerraron filas de manera efectiva y se condujeron a vestuarios con los deberes hechos.
En la reanudación, en cambio, se transofmraría la dinámica, fruto de la irregularidad en la tensión competitiva del Madrid y de la absoluta necesidad de un 'Submarino' decidido a luchar a tumba abierta por sacar algo de su campo. Afrontarían tal empresa los locales sin temer por las contras ajenas -Bale se retiró lesionado y entró Isco-. Solari eligió al malagueño para cambiar a un planteamiento menos punzante y más controlador, hecho que dio alas a los amarillos, puesto que sufrirían los visitantes para echar el cierre por medio del cuidado de la redonda.
En consecuencia, el Villarreal recibió el timón del ajedrez con todo gusto y examinaría la capacidad defensiva de los madridistas. éstos, agazapados y abrazando el modelo de achique y contragolpe replerían bien las acometidas contrincantes e, incluso, bien pudieron sentenciar: Lucas Vázquez volvió a fallar un cara a cara con Asenjo -acertó el meta-. Y ese relámpago terminó de desencadenar la hoja de ruta levantina, quedando decretado el ida y vuelta perpetuo. En ese intercambio de golpes, en el que arriesgaban más los castellonenses, la incertidumbre del marcador corto contaminaría al repliegue de un aristócrata que cedería metros de manera sostenida y definitiva hasta el 90.
Mas la maniobra no le saldría bien al técnico argentino. Es más, lo pagaría muy caro. Y es que el cuadro de Luis García se manejó con la claridad justa para neutralizar su impaciencia y localizar el hueco decisivo en el minuto 82. En esa altura volvió a amanecer Cazorla, esta vez con un cabezazo venenoso que insaló el 2-2 -maravilloso pase de Fornals-. Ya contreñido a una contrarreloj familiar, el Madrid no estuvo en condiciones de hacer daño a un Villarreal que se encerró para capear el asalto rival. Y llegaría a la orilla el bloque amarillo, si bien no le valdría el punto, como tampoco le valió a los visitantes, que han visto cómo la realidad liguera, para ellos, sigue siendo tozuda en el año recién estrenado.
- Ficha Técnica:
2. Villarreal: Asenjo, Layún, Álvaro, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Cáseres (Ekambi, m.63), Fuego (Trigueros, m.82), Fornals, Cazorla, Chukweze y Gerard Moreno (Bacca, m.68).
2. Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos (Vinicius, m.86), Modric (Valverde, m.63); Lucas Vázquez, Bale (Isco, m.46) y Benzema.
Goles: 1-0, m.4. Cazorla. 1-1, m.7: Benzema. 1-2, m.20: Varane. 2-2, m.82. Cazorla.
Árbitro: Pablo González Fuertes (Colegio asturiano).Amonestó por el Villarreal a Álvaro y Jaume Costa, y por el Real Madrid a Casemiro y Ramos.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 17 de LaLiga disputado en el estadio de La Cerámica ante 19.903 espectadores. El Villarreal realizó el pasillo de honor al Real Madrid por su título de campeón mundial de clubes