La pretemporada de 2019 no ha empezado bien para Rafael Nadal. Es un hecho. El balear se ha visto obligado a cancelar su participación en dos partidos correspondientes a su rampa de lanzamiento de cara al Abierto de Australia por miedo a sufrir una lesión que le excluya el primer Grand Slam del curso. El recuerdo de lo vivido hace un par de años -antes de la resurrección que le llevó al número 1 del tenis- y lo experimentado a lo largo de 2018 y, sobre todo, en la conclusión de ese ejercicio, han conducido al zurdo legendario y a su equipo a visualizar la senda con el ciudado del físico como absoluta prioridad.
El jugador de 32 años empezó la maniobra negándose a participar en la final de consolación del torneo de exhibición Mubadala de Abu Dabi por precaución. En su debut cayó ante el sudafricano Kevin Anderson (4-6,6-3 y 6-4), después de no jugar desde el pasado 7 de septiembre, cuando se enfrentó en las semifinales del US Open a Juan Martín del Potro. "Mi objetivo, volver a jugar, se ha cumplido. Estoy satisfecho con la forma en que estoy jugando. No puedo agradecer lo suficiente al torneo y a la organización que entiendan mi decisión, pero espero tener un año emocionante. Espero estar sano", arguyó.
Unas molestias en la rodilla le alejaron del envite ante Karen Khachanov en suelo emiratí y trabajó para poder jugar en el torneo de Brisbane, el último antes de viajar al Melbourne a por el primer grande del año. Mas, examinándose bien, y contemplando en perspectiva la situación, decidió que tampoco iba a pisar la cancha en Brisbane. Si lo hacía, expuso, habría habido un alto riesgo de no estar disponible para el Abierto de Australia. Palabras mayores.
Ya estoy de vuelta después de un tiempo fuera! Iam back ????
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"Me siento bien, pero después de un largo periodo sin competir sentí unas pequeñas molestias en el primer partido en Abu Dabi. Esa es la razón por la que no jugué el segundo partido allí. Hice una resonancia magnética y se vio un pequeño problema en el muslo izquierdo. Quería jugar, pero los consejos de los médicos eran contrarios a que lo hiciera. Es poca cosa, pero se puede convertir en algo mucho mayor. Cuando juegas la tensión sobre el músculo puede empeorarlo", desglosó el jugador.
Nadal, para su desgracia, va a tener que acostumbrarse a sacrificar un buen puñado de partidos y torneos hasta que decida colgar la raqueta, seleccionado muy y mucho sus apariciones con el fin de competir con garantías en los torneos más importantes y durar lo más posible jugando sin dolor. Es necesario que lo asimile. "Tengo que entender que lo sucedido tan sólo en una consecuencia de haber estado tanto tiempo apartado de las pistas, pero es muy duro, especialmente para el torneo y los aficionados, porque es el segundo año consecutivo en el que ellos no tendrán la oportunidad de verme jugar. Pero no tengáis duda de que el principal afectado de esta situación y el primero que está sufriendo soy yo", zanjó, al despidirse de Brisbane.
Estos dos bretes avidencian un cambio de prisma en la organización de las temporadas del mejor deportista español de la historia, Y es que nunca antes había programado un curso con menos torneos. En 2018 se perdió 10 eventos por lesions y este dato ha desembocado en un viraje similar al adoptado por Rgoer Federer. Una economía del esfuerzo y preservación de lo anatómico. Todavía no ha llegado a saltarse girar enterar, como ha hecho el helvético con la arcilla, pero sólo se ha apuntado a los ocho Masters 1.000 obligatorios, los cuatro Grand Slams, a Brisbane, Acapulco, al torneo de Montecarlo y al Open 500 de Barcelona. Nada de eventos en hierba previos a Wimbledon. Asimismo, la Copa Davis y la Laver Cup cobran peso. Tanto como poder llegar al ATP Finales de Londres, aunque para ello tenga que jugar dos torneos menos que en el pasado año.
"Estoy dando muchos pasos hacia adelante desde la cirugía en el pie. Empecé a practicar tenis una semana antes, y con más intensidad de lo que pensábamos. Aquí estamos, practicando más o menos duro y estamos ilusionados para empezar la nueva temporada. El año pasado, terminé el año muy mal con las rodillas y fue una temporada dura, en la que no llegué muy bien preparado al principio. Me gusta el hecho de que sea un reto empezar una nueva temporada después de un periodo de tiempo difícil debido a las lesiones", le expuso a la CNN en una charla antes de Año Nuevo.
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Tras referirse a las inundaciones de Mallorca -"Fue terrible, un día muy duro, aterrador, y muy triste. Viví esa tragedia desde muy cerca. Fue muy triste para toda la gente que perdió los materiales, pero sobre todo, las vidas que no pueden volver"-, desnudó que "estoy deseando empezar". Tres meses de parón por sus infortunios físicos fueron demasiados a estas alturas de su carrera. "Estamos emocionados de comenzar la nueva temporada, aunque ha sido un poco arriesgado tratar de llegar al inicio de la temporada", admitió.
En ese diálogo con el medio estadounidense, dado desde su academia en Macanor, resumía que "estoy feliz cuando estoy en el circuito, pero estoy feliz sin el circuito también. Estoy feliz de estar en casa, estar con los amigos, estar con la familia, jugar un poco de golf, estar fuera con el barco. Disfruto de la vida fuera del circuito, pero realmente sé que este tipo de vida puede esperar. Así que estoy feliz fuera del tenis, pero por supuesto que no estoy contento cuando no estoy en el circuito porque estoy lesionado". "Todavía estoy entusiasmado por comenzar otra temporada. A la edad de 32 años y medio, nunca esperé que cuando tenía 23, 22 años siguiera haciendo lo que debía. Es algo que aprecio mucho, y lo disfruto", concluyó.
Y manifestó que "disfruto del hecho de que, para mí, es un desafío, siempre, volver después de un período difícil debido a las lesiones. Para mí, es un desafío comenzar una nueva temporada. Probamos cosas y trabajamos en cosas nuevas, y, al final del día, debes ir a la cancha todos los días con la pasión de mejorar algo y la motivación para seguir adelante". Toda una declaración de intenciones que no se ha visto empañada por lo vivido en Abu Dabi y Brisbane. El plan sigue e marcha y es cuestión de tiempo, y de paciencia, recoger frutos.