Opinión

El tiempo más allá de la muerte: su gestión

TRIBUNA

Germán Ubillos | Martes 08 de enero de 2019
No olvidemos queridos lectores que la unidad de medida para analizar la realidad de que disponemos es algo cercano y familiar, esto es, el tiempo.

El tiempo que mide la vida humana y su extensión o duración. El tiempo de duración de nuestra estrella, el Sol, fuente por lo tanto de la luz y del calor sobre la tierra.

El tiempo de nuestra Galaxia Láctea. El tiempo de los Universos Paralelos.

Más allá de la muerte nuestro cuerpo hecho de materia se descompone y corrompe, aparentemente desaparecemos pero no es así. En ese instante, el más importante junto con el de nuestro nacimiento, ya no medimos nuestro tiempo, cronológicamente el tiempo comienza instantáneamente a evaluarse “ fuera de la materia”, es en el seno de la energía (que no el vacío) que comienza a computar ese nuevo tiempo y es precisamente la energía inefable, inexpresable, incomprensible, innombrable que desde ese mismo instante ya está corrigiendo nuestros errores, equivocaciones y aciertos…porque esa energía es más vieja que el tiempo conocido; es invisible e intangible, pero muy capaz de decir a ese monte “vete, aléjate de nosotros” y el monte se va, o ese niño muerto en presencia de su madre ”Joven, yo te lo ordeno, levántate, ve con tu madre”, y el joven recuperando el color e incorporándose saltó de la camilla y fue en pos de su madre.

Podréis titubear, incluso dejar de leerme, pero he de recordaros que desde Sócrates y los monumentos funerarios construidos por los faraones hasta Descartes, Pascal, Unamuno, Frossard o Newton o el matrimonio Curie, los grandes descubrimientos han sido desvelados a través de pensamiento humano en reposo, desde el silencio, la reflexión profunda e incluido en la más absoluta soledad. Solo años o siglos más tarde esas teorías han sido contrastadas y confirmadas a bomba y platillo por la experiencia de las pruebas de los satélites artificies, radio telescopios en órbita capaces de escrutar con precisión el espacio profundo y confirmar aquellas intuiciones.

Hawking afirmaba en varias ocasiones que más allá de la materia o no hay nada o hay más materia, más galaxias paralelas. Pues bien yo les insisto que la materia no es nada, nosotros no somos nada, ni nuestro hermoso planeta; ni el Sol, no la galaxia Láctea, ni los Universos Paralelos, si los comparamos con esa energía inombrable , invisible e inmarcesible, anterior a la materia y sin fecha de caducidad como ésta, aunque Einstein afirmara que se puede transformar en otra cosa distinta.