Crítica de cine
Lunes 28 de julio de 2008
Sin embargo, los agentes especiales Dana Scully (Gillian Anderson) y Fox Mulder (David Duchovny), no podían regresar, después de estos años de retiro, a una investigación cuyo argumento no estuviera centrado en la dicotomía entre ciencia y fe, con ciertas dosis de misterios paranormales. Cuando el espectador vuelve a encontrarse con ellos, Scully, que ejerce como médico en un hospital, está intentando salvar la vida de un niño mediante un tratamiento absolutamente experimental en el que ni ella misma cree. En cuanto a Mulder, el ex agente vive enterrado en sus particulares creencias que, con la petición de colaboración por parte del FBI para que les ayude a decidir si el médium que trabaja con la policía, un sacerdote expulsado de la Iglesia por pederasta, es realmente un ser conectado o simplemente un farsante, volverán a hacerse fuertes y le meterán de lleno en el mundo de lo oculto, separándole, como no podía ser de otra forma, de la siempre incrédula Scully.
La trama, propia de un thriller de lo más convencional, seguramente no convencerá a los más fanáticos de las historias en las que nada es lo que parece, porque todo queda fuera de cualquier explicación científica. En esta entrega de X Files, el desarrollo de la acción y su final son tan previsibles, que lo único que la une a la serie del mismo nombre es la presencia de una pareja de actores cuya química en la pantalla ha quedado muchas veces demostrada.