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Triunfo copero del Real Madrid ante el Leganés | 3-0

OCTAVOS - IDA

Diego García | Miércoles 09 de enero de 2019
Vinicius, Fede Valverde, Odriozola y el debut de Brahim, los más destacado -y no demasiado- en otro duelo gris en el Bernabéu. Por Diego García

Hace casi un año el Leganés eliminaba al Real Madrid de la Copa del Rey, en los cuartos de final y tras tomar el Santiago Bernabéu. Era el comienzo de la debacle que supondría el comienzo de año para el bloque dirigido por Zinedine Zidane -que quedaría eliminado de la batalla por LaLiga-. La casualidad ha querido que en 2019 se repita, al menos, el paisaje. Porque este miércoles cerraban los dos equipos mencionados la jornada de este día en el torneo copero, con los merengues a 10 puntos del Barcelona en el torneo liguero y en el peor momento del mandato de Santiago Solari.

El argentino, ante el hacinamiento de partidos venidero, eligió repartir descanso. Y volver a señalar a Isco, pues el malagueño empezaría en el banquillo. Saldrían al verde Odriozola y Reguilón en los laterales, con Keylor bajo palos y Nacho y Ramos en la zaga. Fede Valverde y Ceballos flanquearían a Casemiro y Vinicius acompañaría a Benzema en punta. Y en la trinchera visitante, Mauricio Pellegrino reprodujo su idea con Cuéllar en la meta, con Tarín, Siovas y Bustinza en la cueva, Gumbau y Juanfran en los carriles y Rubén Pérez y Recio en la medular. Sabin Merino y El Zhar buscarían dañar en vuelo a los locales y Braithwaite sería la referencia ofensiva. Sin la puntería de los titulares En-Nesyri, Óscar Rodríguez y Carrillo -ausentes por rotación-.

Ante una de las peores entradas del curso en Chamartín arrancaría un duelo en el que el favorito saltó al césped con una velocidad de pase congelada. Volverían los vigentes campeones de Europa a evidenciar falibilidad en lo relativo al rigor táctico y compromiso de todas sus piezas, dando convicción a los pepineros -que se amoldaban al cierre y contragolpe- y dibujando, de salida, un escenario denso y que iba a exigir a la creatividad del gigante. Y en esa tesitura, sólo un desborde de Vinicius por banda, que fue repelido para el chut de Ceballos a las manos de Cuellar -minuto 10-, supondría un sobresalto en el cuarto de hora inicial.

Presionaba arriba el Madrid, todo lo contrario que el contemplativo 'Lega'. Por ende, se jugaba en el campo visitante y los costados se erigieron en la ruta de avance primordial de los aspirantes a todo. La efervescencia de Vinicius, Lucas Vázquez y Odriozola localizaba los huecos para emitir centros. Y Benzema gozó de una doble oportunidad: en el 16 cabeceó flojo, a las manos de Cuellar, y en el 17 se topó con el guardameta oponente en el mano a mano patrocinado por el envío filtrado por Vázquez. Pero, de inmediato se estiraría el sistema de Pellegrino, amortizando los desajustes madridistas. Primero, Gumbau llegó a línea de fondo en una transición y Ramos envió a córner, 'in extremis', el centro; y, en segundo término, Braithwaite remataría a los guantes de Keylor una jugada de pizarra.

Los fantasmas recurrentes por el desequilibrio de los capitalinos se harían vigentes al tiempo que Valverde estrenaba repertorio con un lanzamiento lejano e inocuo -minuto 19-. Desprovistos de ardor, tensión competitiva y cohesión entre líneas, al Real Madrid empezó a costarle recuperar el cuero. En el 22 los sureños llegaron a bailar, en una combinación deliciosa, a los peones merengues. Se había diluido el mando del coloso, tan endeble como irregular. Y, visto lo visto, adelantarían líneas los blanquiazules. Con Recio y El Zhar gobernando el pentagrama y la redonda rondando la frontal del área defendida por Keylor Navas. De hecho, un pase profundo del ex del Málaga pilló descolocado al eje de la zaga contrincante y Braithwaite perdonó ante el arquero 'tico' -minuto 26-.

Los menos habituales tampoco sudaban en la dirección correcta y las pérdidas se traducían en contras venenosas del decimosexto clasificado liguero. La ocupación de espacios no era la acertada en fase defensiva y nunca sufriría un acoso prolongado el escuadrón pepinero. El ritmo anhelado por Solari no tocaría tierra, una vez más por la opacidad en la conexión con la mediapunta y la permisividad ante el vértigo ajeno. En ese decantar gris e incierto se quemaría el minutaje, con Casemiro uniformado de salvador, al cortar un centro de El Zhar, en la enésima contra concedida por el desorden en el achique de los futbolistas de Concha Espina. Y, en el córner posterior, Navas arrancaría la ovación del respetable ante el testarazo potente de Braithwaite -minuto 37-. La comodidad del 'Lega' se tornaría absoluta en el camino a vestuarios. Mas, el Madrid eludió la bronca del graderío ante la tenebrosa repetición del despliegue característico de sus jugadores cuando Odriozola provocó un penalti discutido de Gumbau -minuto 43-. Ramos abriría el marcador, de suave y resabiada transformación. Para zajar un primer acto sintético del contexto.

A pesar del golpe psicológico, los blanquiazules no lucirían urgencias e inauguraron la reanudación recobrando el modelo de reclusión y contraataque. Y los entrenados por Solari leyeron el paso atrás de sus rivales como una oferta. Aceleraron, con más ambición y atención, para acorralar a Cuellar. Amontonarían, antes del minuto 60, dos tiros deviados -de Vinicius y Valverde- y otro par a las manos del meta visitante -obra de Ceballos y Reguilón-. Benzema había desempolvado su clase en la interpretación del juego y las llegadas se multiplicarían. Pellegrino había sentado a Gumbau para colocar en el lateral zurdo a un ofensivo Silva y quedaron constreñidos a sacudirse una lluvia de centros.

El estratega blanquiazul movería sus fichas para tratar de matizar el sobrevenido monólogo local. Inyectó a Eraso por El Zhar, imaginando más tiempo de posesión y, con ello, de respiro, si bien no deshizo la zaga de tres centrales. En definitiva, el corto marcador les valía. Se trataba de subsistir hasta el tramo postrero. En cambio, una cesión grosera de Bustinza a Cuellar sirvió para que Benzema robara y cediera para que Vinicius asistiera a Lucas Vázquez para el 2-0 -a puerta vacía-. Corría el minuto 70 y una presión bien ejecutaba por la delantera madridista desplegó la tranquilidad merecida desde el entretiempo. En esa altura, Isco supliría a Vázquez -tan guerrero como siempre-. Con la intención de clausurar la eliminatoria desde el control.

El despertar de la activación tras pérdida cercenaría la reacción al bloque sureño y de otro robo adelantado nació la sentencia. Isco y Benzema tejieron una red de paredes que desembocó en el centro de Odriozola y la volea precisa de Vinicius que retalló en el 3-0 -minuto 79-. El carioca saldría muy aplaudido, pues dio paso al debut de Brahim Díaz en el instante en el que Arnáiz sustituía a Juanfran. Únicamente en los 10 últimos minutos mostraría valentía un 'Lega' superado. Navas y Cuellar negarían la diana a Braithwaite e Isco, con sendos vuelos, antes de que Cristo González también entrara en escena -por un Benzema trascendental-. Sólo cabría antes del 90 el cabezazo desviado de Sabin Merino, que desperdició la ocasión de reenganchar a sus compañeros a la Copa -minuto 86- y el derechazo de Isco que lamió la madera -minuto 90-. Jugaron con fuego ambos y se acabaría quemando el más modesto por el respingo merengue del segundo tiempo.

- Ficha técnica:

3 - Real Madrid: Keylor Navas; Odriozola, Nacho, Sergio Ramos, Reguilón; Casemiro, Fede Valverde, Ceballos; Lucas Vázquez (Isco, m.71), Vinicius (Brahim, m.78) y Benzema (Cristo, m.84).

0 - Leganés: Cuéllar; Juanfran (Arnaiz, m.78), Bustinza, Siovas, Rodri Tarín, Gumbau (Jonathan Silva, m.46); Rubén Pérez, Recio, Sabin Merino; Braithwaite y El Zhar (Eraso, m.63).

Goles: 1-0, m.44: Ramos, de penalti. 2-0, m.69: Lucas Vázquez. 3-0, m.79: Vinicius.

Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité extremeño). Amonestó a Nacho (55) y Valverde (84) por el Real Madrid; y a Rubén Pérez (92) por el Leganés.

Incidencias: encuentro de ida de los octavos de final de Copa del Rey disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 44.231 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del exjugador madridista Juan Bautista Agüero.

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