teleobjetivos y micrófonos
Martes 29 de julio de 2008
Los sistemas de video vigilancia se han mostrado eficaces en la lucha contra la pequeña delincuencia en muchas ciudades en las que se han instalado. Este sistema de seguridad, muchas veces acompañado de la polémica sobre la libertad y el derecho a la privacidad de los ciudadanos, lleva instalado en nuestras vidas desde hace años.
Cajeros automáticos, edificios públicos, estaciones, centros comerciales y calles conflictivas están controladas por miles de ojos electrónicos que "velan" por nuestra seguridad, aunque su principal cometido en la práctica es la identificación de los posibles autores de un delito denunciado a través de las imágenes grabadas.
La Policía de Chicago, ciudad famosa, entre otras cosas, por sus altos índices de criminalidad, ha ido un paso más allá en la vigilancia pasiva de sus calles, donde el índice de homicidios triplica la media del país y el de robos es cuatro veces superior. Hablamos de un sofisticado sistema de video vigilancia y escucha electrónica instalado en 30 semáforos y farolas de las zonas más conflictivas de la tercera urbe estadounidense. Una ciudad que incluso tuvo que imponer un toque de queda que sanciona a los menores de 17 años que permanezcan en la calle pasadas las diez y media de la noche (una hora más los fines de semana).
Inteligencia artificial
Volvamos al sistema de vigilancia. Se trata de un equipo que integra cámaras ultrarrápidas con potentes teleobjetivos y sensibles micrófonos omnidireccionales controlados por inteligencia artificial. El dispositivo, denominado SAS (siglas en inglés de Sensores Acústicos Inteligentes), es capaz de detectar un disparo entre el ruido de fondo del tráfico urbano.
El ingenio va alojado en una carcasa a prueba de balas que incorpora incluso luces y sirenas idénticas a las de los coches patrulla, cuya misión es advertir e intimidar al potencial delincuente antes de que llegue una patrulla policial. En su interior esconde complejos micrófonos omnidireccionales de alta sensibilidad y cámaras de alta definición equipadas con teleobjetivos y visión nocturna. Algunas se ocultan en lugares estratégicos de las calles más peligrosas.
"En vez de tener sólo ojos, estos sistemas tienen la ventaja de dotar a los agentes con oídos. Es el futuro de la lucha contra el crimen", asegura Bryan Baker, director de Safety Dinamics, fabricante de las cámaras. La tecnología de inteligencia artificial permite al aparato reconocer el sonido de uno o varios disparos en un radio de 350 metros y enfocar las cámaras hacia el lugar exacto de donde provienen. Su micrófono cuádruple localiza el foco por triangulación, y es capaz de reconocer el sonido de un disparo incluso en medio de un ruido de fondo intenso, como el del tráfico rodado.
Puede distinguir la detonación de un arma de fuego gracias a su «patrón temporal», es decir, el tiempo que dura el ruido. Su “software”, desarrollado a partir de una investigación sobre redes neuronales de la Universidad de California Sur, lleva integrada una librería de sonidos que le permite distinguir entre ruidos fácilmente confundibles, como un petardo, la explosión de un tubo de escape y un tiro. El programa imita el patrón del proceso cerebral humano que nos permite identificar las palabras que oímos y distinguirlas de otras con una fonética similar.
Cuando el micrófono detecta que se ha efectuado un disparo, enfoca la cámara en décimas de segundo hacia el lugar de donde cree que proviene y se pone a grabar. Al mismo tiempo, envía las imágenes por fibra óptica y vía inalámbrica a la central policial, desde donde los agentes pueden verlas en directo. El sistema se integra en la red de comunicaciones de la Policía, que sabe, gracias a los posicionadores GPS de los coches patrulla, dónde está cada uno en todo momento.
Si una de las patrullas se encuentra cerca del lugar, recibe un aviso e incluso las imágenes, reduciendo el tiempo de intervención y facilitando la detención de los sospechosos y la asistencia a los heridos.
El sistema SAS de Chicago, que se complementa con una red de 2.000 cámaras convencionales y otras 170 de largo alcance y conexión con la Policía, ha permitido reducir el índice de criminalidad a los niveles de 1965 y requisar más de 10.000 armas de fuego ilegales desde que se implementó, hace dos años.
Cámaras por doquier
Su éxito ha empujado a otras ciudades con problemas de delincuencia a interesarse por el sistema. En East Orange, un suburbio de Nueva Jersey de 70.000 habitantes, su instalación ha reducido notablemente los homicidios, y calles donde hace sólo un año "reinaban las bandas de narcotraficantes, se han convertido en un lugar seguro para vivir", asegura José Cordero, jefe de Policía de la población. Ciudades conflictivas como Los Ángeles, Filadelfia, San Francisco, Atlanta, Nueva Orleáns y Tijuana (México) las instalarán en breve.
Cifras
- Una treintena de videocámaras con sensibles micrófonos instaladas en las calles más conflictivas de Chicago han permitido alcanzar los índices de criminalidad más bajos de los últimos 40 años y confiscar más de 10.000 armas de fuego. Estos sistemas complementan una red de más de 2.000 cámaras que vigilan hasta el último rincón.
- Ciudades con similares problemas como East Orange (Nueva Jersey), Los Ángeles, Filadelfia y San Francisco ya han implementado el servicio o lo harán pronto con decenas de cámaras, que cuestan 8.000 euros.
-Tijuana (México), destino de miles de turistas de EE UU y con una delincuencia sangrante, ha adquirido 350 unidades.
TEMAS RELACIONADOS: