Retorna la Historia y sus vuelos de la Triple A. En esta ocasión, el día 16 de enero de 2019 vuelve a ser aquel día de 11 de julio de 1936 en que un avión, en expedición clandestina, voló desde el aeropuerto londinense de Croydon hasta las islas Canarias engañado el piloto, mi idolatrado Cecil William Henry Bebb -ah, cuánto he visto en mis sueños sus vuelos acrobáticos y sus circos de la compañía Olley Air Service- por aquel grupo de españoles e ingleses católicos y de una derechona de preguerra -el Rapide es el símbolo de las peores guerras y holocausto del siglo XX- que sencillamente quería mandar a la merde a todo rojo vivo, en pie y demócrata.
Creía Cecil William que iba a las islas atlánticas para recoger a un líder del Rif -según atestiguó en un documental sobre nuestra Guerra Civil en 1983 según recuerdo yo escucharle siendo yo entonces un pibe de 16 años-. Y recuerdo sus palabras: “¡Qué idea más deliciosa, qué gran aventura¡”. Estaba yo entonces de viaje fin de curso en Granada. Pero aquel rifeño moruno y habibi no era tal sino un gallego pequeñín y con buena potra que ya estaba empalmado en su cuartel con la malasaña intención de cruzar el estrecho de Gibraltar.
Leo en el libro de Peter Day “Los amigos de Franco. Cómo la inteligencia británica ayudó a llevar al poder a Franco” que los que pusieron la guita para que el Golpe fuera como siempre han sido y seguirán siendo los Golpes, esto es, astutos, de crónica negra y violentos como la amabilidad enfermiza, se bebieron primero un té inglés mojado con churros chulapos después para luego idear esa mágica ambigüedad que va desde lo cavernícola hasta arribar a un intelecto correoso con el cual imprimir todo tipo de propaganda con tal de engañar a esas masas volátiles y a la busca de la rebelión, como bien nos recordara en su famoso libro Ortega y Gasset. Aquellos hombres que financiaron el Dragon Rapide venían de la droga británica del oro de aquellos bancos que vertían su fascio en las cloacas del M16, como fueron Douglas Francis Jerrold y otras figuras del establishment british y del palurdismo financiero de una España femenina, anarquista y machadina. Ah, aquellos nombres españoles que hoy todos recordamos, digamos que Juan March más su toda y larguísima pléyade y tantos otros y otras, incluso el que inventó aquel autogiro tan Rapide, dragontea y voraz, el cual fue el motivo del devenir de las guerras del XX: Juan de la Cierva.
Este introito viene volando en el día de hoy para indicar que un nuevo Dragon Rapide ha vuelto a planear sobre España y sus costas para aterrizar el pasado miércoles día 16 en el Palacio de San Telmo de Sevilla. Pero esta vez el moro rifeño lleva por nombre Santiago Abascal como jefe militar -general de graduación por supuesto- siendo sus 12 soldados de las tropas moras los diputados de VOX, con ese juez de la morería que lleva por nombre Francisco Serrano.
Ah, este juez y su tripa de Moby Dick, gafas de pasta y pasta que le podría haber venido a la hora de pagar la campaña con embustes y trifulcas de la contra iraní, como así lo ha asegurado el fundador de VOX, Alejo Vidal-Quadras Roca. Este señor que fue juez, por mucho que esté en excedencia, a mí me resulta demasiado simpático, aunque si he de ser sincero excesivamente frugal de culturas y grotesco de oratoria. El Sr. Francisco Serrano es un Pío XII acompañado bajo palio por su escolta mora y un general sin un ojo, que ya es el secretario general de VOX, el siempre iracundo y tanque con tirantes y boina verde Javier Ortega Smith. Vuelve la España católica, patriarcal, neoliberal, totalitaria, sentimental y fea de aquella que nos llegó, como vamos diciendo, en el Dragon Rapide.
¿Qué peligro tiene en esta nueva etapa estando próxima ya la trompeta de los próximos comicios municipales, autonómicos y quién sabe si generales? Lo tenemos muy claro. A saber:
Que, como ya están diciendo algunos ilustres periodistas de cuando aquella Transición a la democracia -entonces eran jóvenes y libres, “la libertad consiste en reconocer los límites”, dijo Jiddu Krishnamurti”- da la impresión de que vuelve lo que en aquella época ya semejaba imposible que volviera. ¿Y qué es lo que puede voltejear? Está claro: aquella España grande y libre, católica, apostólica y romana, de yugos y flechas, de verdugos sin culpa o con ella -Billy el Niño aún está por ahí paseando sus méritos a la patria-, una España marcada por el aislacionismo, por el patriarcado con nuevos machos ibéricos que ya están reconquistando esta vez al revés -desde Granada hasta Asturias- no se sabe todavía muy bien el qué, pero eso sí con sus caballos cristianos y violentos, zangaleros y soltando moñigos allá por donde vuela a la siniestra del camino la primera corneja -leer el Cid Campeador-. Ah, pero estos nuevos patriotas de bandera y cruzada no tienen ni la más remota idea que existen más cruzadas, más banderas, mejores guerreros y ante todo guerreras –“Ellas suelen llevar el timón / y hacen astillas tu pobre corazón / y si ves el mundo girar / es porque las muñecas han puesto la cadera a funcionar / las chicas tienen algo especial / las chicas son guerreras / de la más cursi a la tía más legal / las chicas son guerreras”, cantaba Coz-. Al esto decir mi intento es indicar que no tengamos miedo, que será en Sevilla donde acabará esta nueva reconquista. Y en más breve que a los que asesinaron a Lorca, a Miguel Hernández, a Josemaría Alvariño y, lo que ya se conoce del todo, a infinidad de mujeres poetas, escritoras o únicamente mujeres que por ser tales, las cuales cayeron en ese silencio que en aquel tiempo fue odio extasiado con golpes de clemátide y aquel chissssss largo de las radios.
Que, como el miedo es sólo una emoción que con alegría se vence, aquí ya nadie teme a estos señoritos que recién aterrizados en el Dragon Rapide en Sevilla con ese vergonzoso pacto a hurtadillas entre el PP/Cs/VOX, ante ese intento de amedrentar lo único que felizmente han conseguido es que la gente que es sabia por ser sencillamente de honestidad popular los rodee respetuosamente y con estudiada educación -ni un paso atrás-. Ya se está denunciando este gesto que, aunque constitucional no es limpio del todo, por todo tipo de medios, asociaciones, artistas, grupos vecinales, víctimas todavía de aquel primer franquismo -aunque a mí parecer ha habido tantísimos franquismos a lo largo de nuestra extensa y mal escrita Historia de España-, agrupaciones, charangas y panderetas, carnavales y muchos martes que quedan por delante. Valle-Inclán, aquel gallego con botines de charol, publicó en 1930 su “Martes de Carnaval”, una trilogía compuesta por títulos que hoy nos siguen sonando como Pedro Recio, el doctor de Sancho Panza cuando fue gobernador, dijo, esto es, con olor a
conserva y cuatro tragos de agua fría, más un pedazo de pan y un racimo de uvas. “Las galas del difunto”, “la hija del Capitán” y “Los cuernos de Don Friolera”. Estos cuernos de Don Friolera es personalmente a mí la que más me gusta ver representada, como por cosificación humana, farsa, humanización de objetos, esteticismo, la risa de Aristóteles, o, sencillamente, como símbolo del dios de la guerra Marte -mito, código u holograma que da lo mismo- por gentes como Adriana Ozores, Pilar Bardem, Juan Diego, Magüi Mira, Pepón Nieto, etc., en 2008 por TVE, o antes por Dorotea Bárcena, Mercé Pons, Walter Vidarte -otra vez esta chica guerrera que es Pilar Bardem- Marc Martínez, etc, en 1995 en el Teatro María Guerrero, dirigidos por Mario Gas.
Que como este juez Francisco Serrano no es juez ni jueza, nada va a hacer ni conseguir como político, sino al tiempo. Lo único que nos va a ofrecer es el más chorindón de los ridículos. Pues este señor simplemente es un señor poco a respetar, y es que posee todos los números de la lotería del Gordo del Niño, con esa barriguilla de haberse comido todas las empanadillas de Móstoles en aquel gag de Martes y 13, y digámoslo sin canguelo: Francisco Serrano tiene toda la pinta de, en este negocio “en dos paletas” -como dice Sancho Panza, esto es, “en un momento”-, parlamentar vestido con mucetas y esclavinas como descuartizador del progreso, del feminismo, de tantas luchas vencidas ya y legisladas desde aquellos tiempos en que tanto llovió que nunca lluvia ante se vio desde que enterraron a Zafra -proverbio de mi pueblo castellano-.
Francisco Serrano es todo un negacionista radicalizado en 2004 cuando se crearon los juzgados de violencia de género, como bien explica una abogada sevillana -la cual prefirió en su momento guardar el anonimato-: “Él, como juez de familia, vio cómo sus competencias en esa especialidad pasaban a ser responsabilidad de unos juzgados específicos…, desde entonces no ha parado de denostar a los juzgados y la ley, asegurando que son engañados por las mujeres que presentan denuncias falsas.”
De modo que ya todo está dicho y conocido por el mundanal ruido de los que escuchamos y a lo mejor sabemos de qué va este nuevo aterrizaje del Dragon Rapide en el aeropuerto SVQ de Sevilla justo dentro del Palacio de San Telmo. Y es que estos guerreros de Vox se han sentado a la diestra de Dios, o, como dijo aquel sermón predicado en Tabernáculo Bautista de Los Angeles en la Tarde del Señor, 28 de enero de 2001, en EEUU: "Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” -Hebreos 8:1-2-.