La selección alemana acabó con cualquier esperanza de clasificación de España para las semifinales del Mundial de Alemania y Dinamarca, al imponerse este lunes por 21-22 a Croacia, que también se queda fuera de la lucha por las medallas.
Con el triunfo del conjunto germano se resolvió, a falta de una jornada para su conclusión, el grupo I que se disputa en Colonia y del que saldrán como semifinalistas Alemania y Francia.
Unas semifinales con las que muchos minutos soñó el equipo español, que vio factible el empate que necesitaba entre alemanes y croatas para seguir vivo en la lucha por las medallas, dada la igualdad reinante entre los dos consistentes.
Con empate (11-11) se cerró una primera parte marcada por el excelente trabajo defensivo desplegado por ambos equipos.
Una igualdad que pareció resquebrajarse con los tres goles de diferencia (15-18) que alcanzó el equipo alemán mediado el segundo período gracias a los 'latigazos' de Bohm, Hafner y Wiede.
Pero ninguna ventaja es suficiente ante el combativo y orgulloso equipo croata, que se aferró a la pista y a sus opciones de alcanzar las semifinales con un vibrante ejercicio defensivo.
Un trabajo liderado por el extremo David Mandic, que, como ya hizo en el partido ante España, demostró ser un auténtico coloso en la posición de avanzado.
Con Mandic a pleno rendimiento, Croacia encontró, al fin, el camino para contener a los "cañoneros" alemanes y para recuperar balones.
Mandic tuvo un papel decisivo en defensa, pero no menos determinante fue en ataque otro habitual secundario, el pivote Marin Sipic, que con su goles consiguió lo que parecía un imposible, dar la vuelta al marcador (19-18) a seis minutos para la conclusión.
Y hubo polémica arbitral tras una discutible falta en ataque señalada al conjunto croata a poco más de un minuto para la conclusión.
Decisión que Alemania, pese a las constantes protestas del banquillo balcánico, no desaprovechó para sentenciar la contienda con un gol del extremo Uwe Gensheimer, que ya hizo estéril el postrero tanto de Zlatko Horvart que estableció el definitivo 21-22.
La selección española se aferró a sus opciones de acceder a las semifinales del Mundial de Alemania y Dinamarca al imponerse este lunes por 36-24 a Brasil, en un encuentro en el que la defensa española no concedió la más mínima opción al conjunto sudamericano.
El triunfo era obligatorio para España si quería seguir con opciones, aunque mínimas, de acceder a la lucha por las medallas y también, y quizá lo más importante, le asegura pelear como mínimo por la séptima plaza que da derecho a disputar los torneos preolímpicos.
Jordi Ribera, seleccionador español, conoce a la perfección el sistema defensivo brasileño porque fue quien implantó el 5-1 que utiliza el equipo sudamericano cuando fue su entrenador, por lo que España no tardó en encontrar las fisuras en la zaga brasileña.
España siempre las encontró en los extremos, donde Ferrán Solé y Ángel Fernández, muy abiertos en las esquinas o con desdoblamientos a la línea de seis metros, superaron una y otra vez a la defensa brasileña.
A diferencia de anteriores encuentros, en esta ocasión España sí recordó al casi infalible equipo que en el pasado Campeonato de Europa apenas falló un puñado de lanzamientos desde la línea de seis metros.
Todo lo contrario que Brasil, que careció de la efectividad que le permitió sorprender el domingo a Croacia, como demostró el único gol con el que el cañonero Haniel Langaro se marchó al descanso tras acertar tan sólo uno de los cuatro lanzamientos que intentó.
Cuando los jugadores brasileños no se estrellaron con los brazos de los defensores españoles, lo hicieron con un sobresaliente Gonzalo Pérez de Vargas, que atajó hasta seis balones en la primera parte.
Esa solidez defensiva permitió a España encadenar una recuperación tras otra, el combustible necesario para alimentar su veloz juego de contraataque.
Así, a la carrera, el conjunto español no tardó en despegarse en el marcador, que a los catorce minutos de juego reflejaba una renta de siete tantos (10-3) para los de Jordi Ribera.
España conservó una clara ventaja hasta el final de la primera mitad (19-13), pese a la irrupción del lateral Raul Nantes, que con sus potentes latigazos se encargó de evitar el desplome definitivo del equipo brasileño.
Pero ni el buen hacer de Nantes permitió a Brasil reducir la ventaja del equipo español, que respondió a cada gol del lateral con los tantos del pivote Julen Aginagalde y de un Joan Cañellas que demostró que España también puede presumir de lanzamiento exterior
El camino para romper definitivamente el partido no lo encontró España en ataque, sino en defensa, faceta en la que los "Hispanos" subieron todavía un punto más su intensidad en el arranque del segundo período.
Una actividad frenética de piernas y brazos que acabó por cerrar todos los caminos al gol a un equipo brasileño que fue acumulando fallos.
El equipo español no lo desaprovechó, con un brillante Gonzalo Pérez de Vargas, y elevó su ventaja hasta los diez tantos (24-14) a los seis minutos de la segunda mitad.
Brasil apenas pudo recortar esa distancia, pese a que el técnico sudamericano Washington Nunes lo intentó todo, pero ni el ataque con dos pivotes ni los cañonazos de Langaro, que en la segunda parte sí se mostró como el peligrosísimo jugador que tumbó a Croacia, le sirvieron para acercarse en el marcador.
Los jugadores brasileños se vieron superados en todo momento por una defensa que siguió sumando recuperaciones de balón, para regocijo de un Aitor Ariño que ejerció de punta de lanza del contraataque español. Esa fórmula condujo a España a un contundente triunfo (36-24).