68.000 MENOS
Martes 29 de enero de 2008
Esta tendencia de destrucción de empleo en la construcción tendrá continuidad en los próximos años, ya que, según los cálculos de la consultora inmobiliaria, el ritmo de producción residencial alcanzará una media de 400.000 viviendas iniciadas hasta 2010, con una mayor desaceleración en el tramo de costa, a un ritmo de 2,3 empleados menos por vivienda no construida. No obstante, Grupo i confía en que estos nuevos parados podrán ser absorbidos, en parte, por otros sectores.
Los trabajadores no serán los únicos perjudicados en este proceso. Frente a estas cifras de iniciación, la demanda de viviendas rondará las 500.000 en 2008, de las que 370.000 serán de obra nueva. Si bien, aunque las viviendas iniciadas parece acercarse a los niveles de demanda, el sector tendrá que hacer frente durante este año a un stock inicial de 200.000 viviendas actualmente sin vender. En este proceso, provocado por el menor dinamismo de la oferta frente a la demanda, los agentes con menor capacidad del mercado tendrán que cesar su actividad, según Grupo i.
Los precios, clave
Esta situación de sobreproducción, continúa, se debe a un frenazo de la demanda, especialmente desde el segundo semestre de 2007, provocado, no sólo por el incremento de los tipos de interés o por las dificultades de acceder a los créditos hipotecarios ante la desconfianza imperante en los mercados financieros, sino también por unas falsas expectativas de que los precios de la vivienda bajarán en los próximos meses.
Así, el director de Investigación de Mercado y Consultoría del Grupo i, Miguel Pinto, insistió durante la presentación del informe en que "los precios de la vivienda no van a bajar". Sin embargo, los datos aportados por el estudio auguran una caída real de precios al estimar que éstos crecerán por debajo del IPC al término de este año.
Concretamente, el estudio espera que el precio de la vivienda se sitúe a finales de 2008 entre los 2.087 euros por metro cuadrado y los 2.215 euros por metro cuadrado, lo que supondrá un incremento interanual del 1,6 por ciento. Además asegura que los precios de la vivienda de segunda mano y vacacional bajarán.
Con todo, desde la consultora sostienen que siguen dándose factores de necesidad de viviendas que aseguran que éstas se seguirán vendiendo, como la creación de hogares unipersonales por el descenso de la tasa de nupcialidad y el incremento de los divorcios y las separaciones.
En esta situación, los promotores tendrán que adaptarse a una demanda de la que han salido los compradores de reposición, los inversores y los de vivienda vacacional, y en la que las rentas media y bajas, que adquieren inmuebles únicamente por necesidad, están a la espera de bajadas de precios, provocando ya un incremento brusco de los ritmos de venta de hasta un 55 por ciento.
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