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Abierto de Australia. La perla Naomi Osaka también se corona en Melbourne

TENIS

EL IMPARCIAL | Sábado 26 de enero de 2019
La tenista japonesa se impuso en la peleada final ante Petra Kvitova.

Naomi Osaka tiene 21 años y es número uno de la WTA. Este sábado conquistó el segundo Grand Slam de su exitosa y precoz carrera deportiva. Lo hizo al imponerse en la final del Abierto de Australia a la checa Petra Kvitova. El duelo se definiría por un apretado 7-6 (2), 5-7 y 6-4, una batalla de dos horas y 27 minutos en la que la asiática demostró mayor soltura y fortaleza mental que la más veterana. Ambas aspiraban al trono del tenis femenino si salían triunfales de Melbourne y la nipona acabaría abrazando el paroxismo.

Kvitova, ganadora de dos Wimbledon, plantearía mucho trabajo a la vigente campeona del US Open. No obstante, hasta la conclusión no tiraría la toalla: levantó hasta cuatro puntos de partido antes de claudicar. Las tres primeras oportunidades de alzar la copa se le sacaparon a Osaka en un segundo set en el que la europea demostró su competitividad extrema al recomponer la figura, salir del hoyo y apuntarse la mangaen base a las dudas que consiguió inyectar en la joven aspirante.

El examen a la convicción y mentalidad que impuso la checa a la japonesa proseguiría en el tercer set. El break que le asestó para el 5-7 que igualaba la final bien podría haber decantado la balanza en favor de la jugadora con más experiencia. Mas Naomi no mostró titubeos y recalcó su estatus de jugadora consistente y equilibrada, disparándose por 4-2 en el tercer parcial. Ya no dejaría escapar la ventana de oportunidad y gestionaría la ventaja. Kvitova salvaría otra pelota de partido, sin embargo no aguantaría más.

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Osaka se convirtió, de este modo, en la jugadora de más edad de la Era Open en ganar dos títulos del Grand Slam, en su caso consecutivos. No llegó a la orilla la checa, neutralizada en su intento de respingo, como haría Jennifer Capriati en 2002, cuando logró granjearse el entorchado tras sacar tres bolas de partido ante la icónica Martina Hingis. Kvitova quedó constreñida a resignarse y padecer su primera derrota en una final de un gran torneo. A pesar de no haber concedido un set hasta esta instancia en el Melbourne Park.

La asiática, tenista más joven en acceder al trono de la WTA desde Caroline Wozniacki, sumó esta gesta a su extraordinaria cosecha entre 2018 y lo que va de año. Junta ya tres títulos: el prestigioso Indian Wells -un torneo de categoría Mandatory-, el US Open del pasado septiembre -venciendo en aquella final polémica a Serena Williams- y este Abierto de Australia que la confirma como una referencia presente del tenis femenino internacional.

Y, otra vez, se expresaría con timidez en el protocolo de entrega de la copa. "Siento haberte ganado en este primer enfrentamiento" dijo, mostrando una cortesía que alejaba las muestras de felicidad. Toda vez que acumuló 50 saques directos hacia el título, confesó que "todavía siento que es todo muy extraño". "Siento que estoy viva pero que no es del todo real, si eso tiene un poco más de sentido. No entiendo cómo todo el mundo está despierto ahora mismo. A lo mejor mañana pensaré más sobre todo esto pero por ahora, no lo sé, estoy todavía un poco impactada. Es como si el partido no se hubiera acabado pero en realidad sí que se ha terminado", apuntó.

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"No fue ningún drama. Las pelotas de partido fueron con su saque y ella en teoría tiene que mantener su servicio. Ella es una de las mejores jugadores del mundo y es por ello que no fue ningún drama", respondió al ser preguntada por las tres pelotas de partido que perdió en el segundo set -cediendo la ocasión de zanjar el brete a las primeras de cambio-. Y también explicó sus sentimientos al recibir el trofeo de manos de la extenista china Li Na, quien ganó el 'major' australiano en 2014. "Al principio estaba completamente sorprendida y tenía ganas de llorar un poco pero fue un honor que ella me estuviera dando el trofeo", precisó.

"Por ahora estoy más feliz por haber conseguido el título, quizás en el próximo torneo sienta algo más cuando vea mi nombre al lado del número uno", se despidió. Y Kvitova, entre lágrimas, se felicitó por haber regresado a la élite tras haber sido asaltada y gravemente herida en su mano hábil, la izquierda. "Yo quería estar de vuelta y jugar al gran nivel de anteriormente. Sabía que superar eso sería muy difícil como consecuencia de mi mano, que no está al cien por cien y nunca lo estará. No puedo creer que haya vuelto a una final de Grand Slam", sentenció.

Y la checa escudriño sus sensaciones durante el partido de este modo: "Ella consiguió recuperarse tras mantener el servicio en su primera ocasión en el tercer set. No sé como lo hizo, pero se recuperó. Salió de la pista al acabar el segundo, fue al aseo, donde estuve yo al perder el primero, y jugó mejor luego. Nada especial. Estaba pensando antes de superar esos tres puntos que si conseguía ganarlos probablemente acabaría ganando el partido. Sin embargo al final, no fue así".

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