Este lunes los focos recayeron con todo merecimiento para los dos jugadores que se están destacando en la carrera hacia los premios de MVP y Novato del Año en la NBA. James harden celebró la vuela a las canchas de Chris Paul -se perdió los 17 partidos anteriores por una lesión en el muslo izquierdo- con otra actuació asombrosa. El escolta entregó la victoria a los suyos por 103-98 ante los Magic, con la siguiente tarjeta: 40 puntos. Anotaría cinco puntos trascendentales para que los Rockets salieron victoriosos del cruce frente a la franquicia de Orlando.
Con esa puntuación, que permitió la remontada exitosa de su equipo, 'La Barba' amplió su racha histórica. Lleva 23 partido encadenados anotando al menos 30 puntos, sólo por detrás de Wilt Chamberlain en este apartado estadístico (66 logró ese icono). Harden, que ha llegado a los 40 puntos en 12 de los últimos 17 partidos -incluidos los 61 que metió a los Knicks la pasada semana- demostraría, una vez más, que sin una ejecución semejante a sus compañeros les costaría vencer (cuentan con una marca global de 29-20). Paul volvió a la actividad con 12 puntos, seis asistencias, cinco rebotes, tres robos.
Y en lo concerniente al talento precoz, Luka Doncic sumó otra muesca a su sedosa temporada de presentación e la liga estadounidense de baloncesto. Con el partido que rubricó ante los Raptors no haría vencer a los Mavericks (123-120), pero sí consiguió pasar a LeBron James como el jugador más joven que cosecha un triple-doble con 30 puntos. En concreto, ante uno de los conjuntos más pujantes y defensores de peso como Kawhi Leonard (33 puntos) o Danny Green, el esloveno se fue hasta los 35 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias.
Más puntos, asistencias y rebotes en un partido que cualquier otro astro en su primer curso. Doncic, quien cumplirá 20 años el 28 de febrero, desbancó en ese trono estadístico a King James, que el 9 de abril del 2005 -con 20 años y 100, sumó su primer triple-doble. Una barbaridad que fija al ex del Real Madrid en la cima de todos los rookies. Aun así, su exhibición no bastaría para que los tejanos sobrebibieran a unos Raptors que viajan con un 37-15 y que se beneficiaron de la derrota de los Bucks en Oklahoma City -con 36 puntos y 13 rebotes de un espectacular Paul George-.
Pero este martes se reivindicaría el poderío del colectivo más excelso que se ha visto. Por lo menos sobre el papel. Porque el quinteto All Star de los Golden State Warriors se aseguró el triunfo en la complicada cancha de los Pacers con una paliza que constituye todo un golpe de autoridad. Arrasaron por 100-132, relegando al último cuarto a un puñado de minutos de la basura. En una de las ejecuciones más corales que se les recuerda, su potencial ofensivo ya le había metido 40 puntos a los de Indiana en el cuarto inicial.
Steph Curry saldría como líder anotador (26 puntos, incluidos 6 de 8 triples) y como el primer jugador que hata participado en la NBA que amontona siete temporadas consecutivas con al menos 200 triples. Superando a su compañero, Klay Thompson (16 puntos), que tiene seis temporadas de ese estilo. Kevin Durant completó la escena del tridente californiano con 16 puntos. Mas sería DeMarcus Cousins el principal argumento para el optimismo de Steve Kerr.
Y es que el pívot estelar sigue su proceso de adaptación de una manera quirúrgica. Tras pasarse más de un año sin pisar una cancha de baloncesto por la grave lesión sufrida en enero de 2018, 'Boogie' parecería hacer encajado en el engranaje de los vigentes campeones simplemente por su calidad. Anotaría 22 puntos, dominando dentro y fuera de la pintura, con 6 rebotes, 4 asistencias y una presencia interior que les había faltado a los de Oakland hasta su advenimiento.
Con todo ello, los Warriors suman ya 10 victorias fuera de casa de manera consecutiva para un total de 11 triunfos seguidos. Su gira está resultando aterradora para sus oponentes y para el resto de candidatos al anillo. Marchan con la mejor marca de la Conferencia Oeste (36-14), sólo perseguidos de cerca por los tenaces Nuggets. El sorprendente conjunto de Denver está a partido y medio del transatlántico de la bahía de San Francisco, después de haber tumbado a los Grizzlies (92-95) con la mayor remontada en la historia de la franquicia. De la mano de Nikola Jokic levantaron una deventaja de 25 puntos.