El 9 de enero, Patrick Lefevere arrancó en año concediendo una entrevista al medio RTBF en la que se pronunció por algunos de los asuntos que más daño hicieron en 2018 al ciclismo. El director del Deceuninck-Quick Step, la estructura que avasalló en la pasada temporada con un compendio de triunfos colosal, no se cortó a la hora de analizar los temas problemáticos que siguen acuciando a un deporte que sigue tratanto de levantar el vuelo desde el prisma económico. Después de tantos golpes sufridos.
"El hecho de haber ganado 73 veces en la temporada no es una garantía para encontrar patrocinador. El dopaje sigue siendo un obstáculo. El caso Froome ha hecho estragos. Fue manejado con falta de honestidad por parte de los medios de comunicación y de la Unión Ciclista Internacional (UCI)", abrió el dirigente belga en esa charla con la que dio por comenzado el ejercicio corresondiente a 2019. Habían tenido que renunciar en el mercado invernal al velocista colombiano estelar Fernando Gaviria -fichado por el UAE Team Emirates-, pero se encontró con la candidatura al Tour de Enric Mas.
El caso es que Lefevere prosiguió su aseveración del siguiente modo: "Cuando tratamos de atraer a algún patrocinador la primera pregunta siempre era la misma: '¿Qué son esas estupideces sobre Froome?'. Todo eso se sumó al ruido que había sobre Wiggins y la gente no ha olvidado las historias ligadas a Armstrong. Tener que responder a esas preguntas era un verdadero calvario para mí". "Francamente, espero que el director del Sky, Dave Brailsford, encuentre menos problemas que yo para salvar al equipo. Todo el mundo pensó que yo estaba contento cuando el patrocinador Sky anunció que se retiraría a finales del 2019, pero es todo lo contrario", remató.
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Lejos de esa presentación oficial del equipo en Calpe, Alicante, el Deceuninck-Quick Step, que antaño tuvo escándalos relativos al dopaje o el uso de drogas con ciclistas icónicos como Johan Museeuw, Tom Boonen o Richard Virenque, viajó a Argentina para participar en la Vuelta a San Juan. Esta carrera, que arrancó el 27 de enero, suponía el comienzo del camino para muchos equipos que aspiran a repetir la cosecha del bloque belga, acaparador en 2018 de 5 etapas del Giro de Italia, 4 en el Tour de Francia y 4 en la Vuelta a España. Nairo Quintana o Peter Sagan empezaron su rodaje en territorio argento.
Y la cosa le está marchando bien a Lefevere, pues uno de sus puntales está rindiendo de manera soberbia. Se trata de Julian Alaphilippe. El francés sigue su evolución y ha ganado ya dos etapas de la mencionada prueba. Tras arrancar la victoria en la cita de media montaña de Peri Largo Punta Negra redondearía una exhibición en la contrarreloj de Pocito. En 12 kilómetros se impuso con autoridad a nombres como Quintana, Óscar Sevilla, Valerio Conti y Remco Evenepoel.
"Estoy feliz de ser ciclista y ganar, pero no quiero ser el ídolo de la gente. Si hago feliz con mis victorias a alguna gente, sobre todo a los niños, mejor, pero siempre quiero ser bueno y estar a un gran nivel. Estoy contento por la victoria de ayer y muy sorprendido por haber terminado hoy como he terminado. Ayer quizá también estaba sorprendido, pero sabia que podía atacar y ganar, pero ganar hoy me hace sentir muy feliz. Eran 12 kilómetros llanos, pero era segundo de la general y había que ir a tope porque no sabes lo que puede pasar", verbalizó el sensacional todoterreno galo.
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Sin embargo, a la inercia ganadora del Quick Step se le atravesó un brete del todo indigesto. El 29 de enero saltó un bombazo informativo a primera plaza: Iljo Keisse, ciclista del equipo Deceuninck-Quick Step, había sido denunciado por un presunto abuso sexual a una joven argentina. Según la camarera de un bar de la ciudad de San Juan, el corredor belga simuló una acción sexual detrás de la joven -de 18 años- mientras se hacía una foto con los miembros del equipo.
Fue el 25 de enero. "Estoy muy decepcionada porque quería ver a los ciclistas que vienen a San Juan a competir y no me esperaba esto", aseguró la denunciante, que recalcó que desde el incidente "nadie" se ha puesto en contacto con ella. Días después, el 29, Keisse tomó la palabra. Compareció en una rueda de prensa para admitir que "en un estúpido momento" hizo "un estúpido gesto" del que se arrepiente. "Es muy desagradable estar en esta situación. Después de entrenar, a las 13 horas, tomamos un café, pagamos, dejamos una propina y al marcharnos nos hicimos una foto. Una más de las quinientas que nos hacemos cada día. En un estúpido momento hice un estúpido gesto del que me arrepiento, pero no la toqué", incidió.
Y aclaró que "en ese momento no hubo reacción de la chica. La dijimos adiós y volvimos al hotel. No ha sido la mejor broma que he hecho en mi vida, pero tampoco soy un criminal. No la toqué. Estoy muy dolido por todo esto y quiero pedir perdón a esta chica. Cometí un error y no volverá a suceder". "Quiero pedir perdón a la gente que se haya ofendido, a la organización de la carrera y al equipo. Prometo que no sucederá más veces, pero me he sentido tratado como un criminal. Entiendo que no estén siendo días fáciles para la chica, pero yo también tengo familia e hijos. Ahora están las cosas bajo control y quiero centrarme en la carrera. Tengo un cierto peso dentro del equipo, intento ser ejemplar y he cometido un error", expuso un corredor que consideró que "el caso legalmente está cerrado".
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Lo que no sabía Keisse es que Argentina está viviendo uno de los momentos más sensibles con respecto al feminismo y a la lucha contra los abusos sexuales en la historia del país lationamericano. Y se vería sorprendido cuando la organización de la Vuelta a San Juan decidió expulsarle de la carrera. Este martes, el Pedal Club Olimpia confirmó que por "un comportamiento que atenta al honor y la reputación de la Vuelta a San Juan, la UCI y el ciclismo en general" suprimía la participación del belga.
Según el criterio de la organización de esa prueba, Kiesse vulneró con su comportamiento, y en concordancia con el Gobierno provincial, el reglamento de la Unión Ciclista Internacional que dice todo "licenciado deberá tener en todo momento una presentación ejemplar y comportarse convenientemente en todas las circunstancias, incluso fuera de las pruebas". Y, en consecuencia, el belga entró en crisis. Con él lo hizo Patrick Lefevere, quien este miércoles ha explotado.
El director proclamó, desde la distancia -pues no ha acompañado a sus pupilos en ese evento-, que "si dependiera de mí, todo el equipo dejaría la Vuelta a San Juan". En palabras a la publicación belga Het Laatste Nieuws corroboró que "estamos revisando lo que dicen los reglamentos de la UCI y luego decidiremos rápidamente si comenzaremos o no la siguiente etapa". El shock se ha instalado en el ciclismo por algo ajeno al dopaje y que salpica a uno de los pilares. Que hace tres semanas se quejaba de lo complicado de conseguir patrocinadores para sobrevivir en el pelotón internacional.