Sociedad

Casi tres de cuatro españoles ya piensa en el medio ambiente cuando compra

(Foto: Efe).

SEGÚN LA OCU

EL IMPARCIAL/Efe | Jueves 07 de febrero de 2019
Los consumidores dan cada vez más importancia a los aspectos éticos en sus compras.

Casi tres de cada cuatro españoles, el 73%, toma ya habitualmente sus decisiones de consumo por motivos éticos y de sostenibilidad, aunque se encuentran con barreras "enormes" como la falta de información, el precio, la accesibilidad o incluso la dificultad para encontrar empresas "responsables".

Estas son algunas de las conclusiones del informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en el que se estudia el perfil actual del consumidor, cuál es su relación con las nuevas economías, con qué barreras se encuentran y cuáles son las expectativas que depositan en sus decisiones de consumo para que contribuyan a mejorar el mundo.

El informe Otro consumo para un futuro mejor se ha realizado a partir de encuestas a 1.284 personas, según ha señalado en rueda de prensa el portavoz de Foro Nesi de Nueva Economía e Innovación Social, que colabora en el estudio, Diego Isabel, y la portavoz de la OCU Amaya Apesteguía.

Según se desprende del informe, los consumidores dan cada vez más importancia a los aspectos éticos en sus compras, y los que más lo hacen son los que tienen entre 25 y 59 años, con niveles educativos más altos y con contacto con la naturaleza.

La gran mayoría, el 62%, cree que su consumo influye mucho en el mundo que estamos diseñando, que es una herramienta "muy potente" para cambiar el mundo -solo un 1% está totalmente en desacuerdo con esa afirmación- y que necesitamos "menos dinero y más consciencia", según Apesteguía.

El 57%, además, se siente identificado con los mensajes de las nuevas economías, entendidas como movimientos corrientes que buscan una económica al servicio de las personas y el planeta, y consumiría estos productos y apoyaría iniciativas de estas tendencias.

Frente a esta postura se encuentra casi un 20% de los consumidores que no se siente identificadas con estas corrientes, y el resto las desconoce. En este sentido, la barrera más mencionada es la falta de información, el 60%, después el precio (58%) -a menudo estas opciones son más caras y hay que pagar un "sobreprecio"-, problemas de accesibilidad (54%) o que les cuesta identificar empresas "responsables" (52%).

Sólo el 10% de los encuestados estaría dispuesto a pagar un sobrecoste sin condiciones, pero el porcentaje es mayor si ese sobreprecio es pequeño (36%) o si se trata de productos específicos y que se refieren a cuestiones con las que están especialmente sensibilizados (24%).

Los comportamientos más sostenibles se encuentran en el hogar

Pero ¿cómo se comporta el consumidor comprometido? En el hogar, es donde los españoles tienen los mayores hábitos en este sentido: el 89% dice que recicla, el 82 intenta ahorrar agua y reutiliza lo que ya no sirve y el 79 repara antes de tirar.

Los comportamientos más adoptados por este consumidor en la alimentación son: evitar el desperdicio alimentario (el 78%) y comprar alimentos sobreenvasados (74%), favorecer el bienestar animal (69), evitar comprar productos procesados (67), reducir productos de alto impacto medioambiente (65) y comprar en mercados o tiendas pequeñas de barrio (61%).

Si hablamos de ocio y turismo, el 67% realiza actividades en contacto con la naturaleza y el 64 no consume productos culturales por motivos éticos, como los toros y circos.

Este consumidor se mueve a pie si se puede (el 79%), usa el transporte público (64%), comparte el coche (46) y también se mueve en bici (el 25).

Dona la ropa que ya no usa (el 89% lo hace), evita el consumo innecesario (el 84) y mira el origen de las prendas (el 42%), pero además donar dinero a ongs (57%) y evita usar bancos con una reputación relacionada con la corrupción (el 49).

Su mantra por excelencia es consumir menos y mejor, es decir en vez de tener 33 camisas "que no necesita", opta por seleccionar y comprarse sólo tres de algodón ecológico, de más calidad y realizadas respetando los derechos laborales de las personas, un consumidor más alineado a los valores.