Opinión

Guaidó, sin careta, es proinvasión

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 14 de febrero de 2019

Una vez que Trump ha confesado que barajaba la posibilidad de invadir Venezuela –sí, entre otras opciones y que su rapaz asesor John Bolton aseguraba amagando, que meterán a Maduro en Guantánamo si no se marcha, salió Guaidó a decir a la agencia AFP que avala una invasión para, se entiende, deponer a Maduro y claro, apuntalarlo en su autoproclamada presidencia. El jefe del Comando Sur, Craig S. Falle, considera tal invasión como la vía “más apropiada”. Dice Guaidó que buscará la medida que tenga el menor costo social…y que él salvará vidas. A ver si la invasión yanqui va a ser garantía de eso.

Es inevitable convenir que lo afirmado por Guaidó a la agencia AFP le arranca la careta a un sujeto que se la pasó en Washington preparando sus acciones y no en territorio venezolano y desde luego, lo exhibe en su justa dimensión: vale un sorbete. Para eso me gustaba. Y curioso resulta su actuar proviniendo de alguien que se dice apoyado por su pueblo y que tiene las riendas de un país en sus manos, como para necesitar de una invasión que lo consagre. La ruindad de avalar que se asesine a su pueblo es monstruosa. Y nos admiramos de Maduro….

Y caben las puntualizaciones. Por principio de cuentas, Bolton a conveniencia va obviando que una supuesta democracia como la suya, que presume de serlo y da lecciones donde no se las piden, no debería de contar con Guantánamos que han sido calificados como ajenos al territorio estadounidense –y por ende, son considerados ajenos a sus leyes presumidas de sapientísimas, pese a ser muy cuestionables– y por lo tanto, es una cloaca que enloda el nombre de Estados Unidos y donde se aplican reglas a modo y “otros recursos para obtener confesiones” así referidas para evadir, hipócritas, palabras tales como “tortura”. Así es que no nos hemos sorprendido con las aseveraciones de Guaidó ni con las calentadas de boca de Bolton. ¿Hay que recordarle la manera abusiva en que robaron a Cuba esa base militar?

Guaidó afirma que no descarta autorizar tal proceder, la invasión. Es un hombre de mente, ya se ve. Admitir la posible invasión reconociendo que la autorizaría, eso es aventar la careta demostrando qué lejos está de ser el protector de la Patria ni mucho menos cuenta con todos los hilos para gobernar un país que no se muestra unánime decidido a apoyarlo de manera incondicional. Se trata de avanzar…no de retroceder.

¿Cómo puede secundarse a alguien así, si admite que avalaría la invasión que lo apuntale? Más irresponsable resulta ser imposible. ¿Cómo aceptar que admitiría la muerte de sus conciudadanos por su capricho, por sostener su causa soportada por el invasor extranjero? ¿cómo secundarlo si puede acabar siendo peor como remedio que la enfermedad? Que no se olvide de que el bloqueo y las sanciones a Venezuela desde su propio aliado, Estados Unidos, han sido condenados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Es abominable la postura de Guaidó. Invita a pasar de él. El inmaduro de Maduro es un impresentable sin lugar a dudas, pero seamos honestos: ¿dónde queda Guaidó avalando invasiones a su país? Va extraviado mostrándose tan irresponsable. La carta enviada a los presidentes de México y Uruguay diciéndoles que lo sigan, colocándose así en lo que llama de manera soberbia y muy desafortunada como el “lado correcto de la Historia”, es de una insolencia y de un atrevimiento tan torpe, como disparatado. No será Guaidó –carente de toda estatura moral para avalar nada– quien diga cuál es el lado correcto de la Historia. Desde luego. No está en posición de dar lecciones a nadie.

En la misma tesitura salió a la palestra una presentadora venezolana, Sasha López, convencida de que la invasión tiene un lado positivo, pues los invasores se enamorarán de las bellezas tropicales venezolanas, preñándolas y teniendo así “gringuitos chiquiticos, pero con sabor”. Si Bolívar levantara cabeza….

Habrase visto el nivel de aturdimiento, embotados los simpatizantes de Guaidó, los timoratos admiradores de Estados Unidos creyendo que les va a resolver la vida o suponiendo que solo ellos pueden hacerlo. Qué patéticos. Qué carencia de valores, de ceder, de nula conciencia en torno al problema que padece su país y no hay pueblo desesperado que justifique una invasión, dicho así porque esa es la banderita que enarbolan para pedir las cosas más estúpidas, más disparatadas o simplemente que caiga Maduro. Es tan penoso, pero es perfectamente explicable la apuesta de ambas personas, de la también modelo y Guaidó. La América Latina lleva dos siglos mal creyéndose que Estados Unidos es la opción, la solución y encima, tomándola por desinteresada. ¡Vaya equívoco mayúsculo! creyendo a pie juntillas que los yanquis les sacarán las castañas del fuego solo por buenitos y que lo harán por simple democracia y no por intereses. Obvian, pues lo saben, que aquellos en el catastrófico caso de que se decidieran a invadir, y en todos los demás, siempre darán un pan por el costal de harina que cobrarán “por sus servicios”. Y supuestamente, Guaidó ya insinuó tratos con el petróleo.

Y lo cobrarán los yanquis el favor, muy independientemente de que le hagan un hijo gringuito a la despistada presentadora. Estará muy necesitada de tener uno de aquellos. Así será su enajenación y entreguismo que le impiden ver el drama que vive y vivirá su pueblo de producirse semejante invasión. Ni cómo ayudarlos, la verdad. El que por su gusto es buey, hasta la yunta, lame.

Algo sí es verdad: las potencias se han amenazado en el tema venezolano. Si Trump advirtió a Maduro que no tocara a Guaidó responsabilizándolo por lo que pudiera sucederle, Rusia ha advertido a Estados Unidos que no toque a Venezuela. Ello ha generado una muy folklórica y ridícula respuesta de un oscuro senador yanqui retobón, presidente del comité de servicios armados, James Inhofe, exigiendo que Rusia salga de lo que altanero llama “nuestro hemisferio” a lo condenable Doctrina Monroe, a lo corolario Roosevelt, a lo “nuestro patio trasero”, en la peor calaña de la mirada yanqui sobre el subcontinente latinoamericano. Resulta muy deplorable. Ni es suyo ni podemos pasar por alto la grosera expresión del yanqui. Carece de facturas que acrediten su ensoberbecida pretensión alardeando propiedad. Porque el “nuestro” no es un simple modismo o afectada condición.

¿Venezuela es parte de un ajedrez entre ambas potencias? Sí. Y también es la embestida rusa en el hemisferio occidental para responder al apoyo estadounidense a Ucrania en la crisis de Crimea. Un dando y dando si se prefiere, y están a espadazos parejos.

No cabe duda de que Maduro es un espantajo. Los yanquis al menos, no se atrevieron con Chávez que los mandaba por un tubo. ¿Qué es un error de Guaidó dar carta a una invasión? Sí, y así sea un error pequeño o en apariencia sin trascendencia alguna, pues acaso nunca suceda esa invasión, ha tirado la careta y se ha autodescalificado para emprender tarea alguna. Ha mostrado su verdadero rostro, para burla de sus seguidores o simpatizantes…o justificadores. Lamentablemente.