Su decisión estuvo clara desde que ocupó el palacio de la Moncloa: agotar la legislatura. Todo cuanto ha hecho Pedro Sánchez en estos ocho meses ha estado condicionado a alcanzar como Presidente del Gobierno la primavera del año 2020.
Con un mensaje sereno, patético y electoral, Pedro Sánchez finalmente se ha rendido. Se ha rendido pero mantiene sus banderas en alto y se dispone a dar la batalla en unas elecciones en las que no está derrotado y se puede producir la sorpresa de que Ciudadanos, en lugar de apoyar al Partido Popular, se escore a la izquierda y respalde al PSOE. Albert Rivera tal vez se niegue a dar continuidad a Pedro Sánchez pero sí aceptaría a Josep Borrell.
Hasta el último momento el entorno de Pedro Sánchez pensaba que podía superar la situación creada por los secesionistas catalanes al rechazar los Presupuestos con una moción de censura y el retraso de la convocatoria de elecciones hasta el otoño. La posición de Pablo Iglesias ha resultado determinante. Sin Presupuestos, Podemos exigía elecciones generales. En otro caso, moción de censura.
El presidente del Gobierno ha tenido el buen sentido de hacer pública su rendición convocando elecciones para el 28 de abril. Parece claro que se lanzará en tromba para ganar las elecciones. Las espadas están en alto y es mucha la tela que será necesario cortar para dar la vuelta a la situación.