Editorial

Sánchez se va, España respira

EDITORIAL

Viernes 15 de febrero de 2019

A Pedro Sánchez se le desborda su megalomanía hasta cuando anuncia institucionalmente la fecha de las elecciones. No es capaz de aceptar su fracaso, no digiere la derrota. Según él, sus apenas 9 meses de Gobierno han sido ejemplares. Todo lo ha hecho bien. Porque lo que no ha podido llevar a cabo para mejorar España obedece al “filibusterismo” de la oposición. Según el todavía presidente del Gobierno, hasta la derrota parlamentaria de los presupuestos es culpa de todos menos de su partido.

No quiere reconocer que ha fracasado. De nada le han servido sus vergonzantes humillaciones ante los partidos separatistas para aprobar los presupuestos. Ni siquiera han contribuido a apaciguar la ofensiva independentista. Más bien, al contrario.

También ha fracasado en la política económica. Sus decretazos fiscales y laborales han contribuido a frenar el crecimiento y a revertir la creación de empleo. Su compromiso social ha resultado ser una filfa. Y la estabilidad política que prometió al llegar al poder ha derivado en la mayor crispación parlamentaria que se conoce.

Por suerte para España, al final Pedro Sánchez ha hocicado y ha anunciado la convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril. Le ha tenido que costar mucho perder los oropeles del poder. Pero hasta él ha asumido que prolongar la legislatura suponía entrar en un campo de minas. Ya no contaba con el apoyo incondicional de Podemos y menos aún de los partidos separatistas. Se quedaba desnudo en el Congreso con sus 84 escaños. A los asesores del presidente les ha debido costar convencerle de que la aventura se había acabado. Pero por suerte para España se ha acabado.